EDICIÓN Nº 021 · Lunes 5 oct 2026
Tecnología

Un mes en la cama sin levantarse: así ensaya China cómo volver a la Luna

En el experimento Dixing-3, varios voluntarios pasaron 15 o 30 días tumbados: comían, dormían y se aseaban en la cama. Así se estudia cómo proteger el cuerpo antes de viajar a la Luna.

Redacción2026-10-05exploración lunar · medicina espacial · microgravedad · China · astronautas
Shenzhou 20 crew landing aboard Shenzhou 21 spacecraft 01
Foto: 中国新闻社 · CC BY 4.0 · Wikimedia Commons · realzada con IA
Chang'e 4 Lander- A Closer Look (01 m1303619844lr closC5A1C)
Foto: NASA Goddard Space Flight Center · Public domain · Wikimedia Commons

La última vez que alguien caminó sobre la Luna fue en diciembre de 1972. Desde entonces hemos mandado sondas, orbitadores y módulos de aterrizaje, y tenemos fotos de su superficie con un detalle que en la época del Apolo era impensable. Pero nadie ha vuelto a pisarla. Volver supone recuperar capacidades que llevan medio siglo sin usarse, y una de ellas no tiene nada que ver con cohetes: preparar el cuerpo humano para vivir, aunque sea unos días, con una gravedad muy distinta a la de la Tierra.

China, que mantiene el objetivo oficial de llevar astronautas a la superficie lunar antes de 2030, ha abordado esa parte del problema con una herramienta poco espectacular: una cama.

Qué es Dixing-3 y cómo se hizo

Entre mayo y septiembre de 2026, el Centro de Astronautas de China y la agencia del programa espacial tripulado (China Manned Space) llevaron a cabo el experimento Dixing-3. Los voluntarios pasaron 15 o 30 días sin levantarse ni una vez. Todo lo hacían tumbados: comer, dormir, asearse y también orinar y defecar. Mientras tanto, los investigadores tomaban medidas fisiológicas de forma continua.

Shenzhou 20 crew landing aboard Shenzhou 21 spacecraft 02
Foto: 中国新闻社 · CC BY 4.0 · Wikimedia Commons

No es la primera vez. El programa empezó con Dixing-1 en 2007, y en 2019 Dixing-2 mantuvo a 36 hombres en la cama durante 90 días. La novedad de esta tercera edición está en el objetivo, según recoge Xataka: estudiar cómo proteger el cuerpo tanto frente a la microgravedad del viaje como frente a la gravedad parcial de la Luna, que es aproximadamente una sexta parte de la terrestre.

Cómo una cama puede imitar el espacio

Los estudios de reposo en cama son una técnica clásica de la medicina espacial, y funcionan por una razón sencilla. En órbita, sin el peso que tira de ellos hacia abajo, los fluidos del cuerpo suben hacia la cabeza, los músculos de las piernas apenas trabajan y los huesos dejan de recibir la carga diaria que los mantiene fuertes. Una persona tumbada durante semanas sufre cambios parecidos, aunque menos intensos.

Shenzhou 7 spacecraft model
Foto: 风之清扬 · CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons

Para acercarse más a lo que ocurre en el espacio, la cama se inclina unos 6 grados con la cabeza más baja que los pies. Esa pequeña pendiente empuja la sangre y otros fluidos hacia el pecho y la cabeza, como pasa en microgravedad. En Dixing-3 también se usaron posturas con la cabeza elevada, una forma de representar una situación intermedia: cuando el cuerpo vuelve a notar algo de peso, pero mucho menos que en la Tierra. Es justo lo que vivirían unos astronautas que pasan días en una nave y luego bajan a la superficie lunar.

Lo que se mide en estos estudios va más allá de las agujetas:

  • Huesos: pierden densidad cuando dejan de soportar peso.
  • Músculos: sobre todo los de las piernas y la espalda, que se debilitan con rapidez.
  • Sistema cardiovascular: el corazón y los vasos se adaptan a la nueva distribución de la sangre, y al volver a estar de pie pueden aparecer mareos.

Qué se probó para proteger el cuerpo

Medir el deterioro es solo la mitad del trabajo. La otra mitad consiste en probar contramedidas, es decir, rutinas que lo frenen. En Dixing-3 se ensayaron programas de ejercicio pautados que, según los resultados comunicados, tuvieron buenos efectos protectores sobre huesos, músculos y sistema cardiovascular.

Chang'e 3 Lander and Rover From Above (LROC637)
Foto: NASA/GSFC/Arizona State University · Public domain · Wikimedia Commons

Esto importa porque una misión lunar no es como una estancia en una estación espacial. Al llegar, los astronautas tienen que bajar del módulo, caminar con un traje pesado, manejar herramientas y, si algo falla, reaccionar deprisa. Si llegan con las piernas debilitadas o con tendencia a marearse, la misión se vuelve más arriesgada.

La letra pequeña: un experimento en cama es una aproximación, no una copia del espacio. La gravedad sigue actuando, aunque en otra dirección, y no reproduce la radiación, el aislamiento real ni el estrés de una misión. Además, la información pública disponible no detalla cuántos voluntarios participaron esta vez ni ofrece aún datos numéricos de los resultados, así que habrá que esperar a publicaciones más completas para valorar el alcance de esas contramedidas.

Por qué importa

El viaje a la Luna que prepara China incluye piezas muy visibles, como el cohete Long March-10, la nave Mengzhou, el módulo de descenso Lanyue o el traje lunar Wangyu. Pero que una misión salga bien también depende de algo tan poco vistoso como un mes en una cama inclinada. Lo que se aprende sobre cómo proteger huesos, músculos y corazón sirve para los astronautas y también para la medicina en la Tierra: muchas personas pasan largas temporadas encamadas por enfermedad o edad, y sufren problemas muy parecidos. La vuelta a la Luna, más de cincuenta años después, se prepara también en el suelo, sin moverse de la cama.

FuentesResumen propio de la redacción a partir de las fuentes citadas; no es una traducción.

Texto generado con inteligencia artificial a partir de las fuentes citadas, sin revisión humana individual (Reglamento UE 2024/1689, art. 50). Las fotos llevan su crédito y licencia; las marcadas como realzadas se han retocado con IA sin alterar su contenido.

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