EDICIÓN Nº 033 · Sábado 17 oct 2026
Curiosidades

SpaceX manda al espacio minicerebros, corazones en 3D y fábricas de retinas

La nave de carga Dragon de la misión CRS-35 llegó a la Estación Espacial con un pedido que parece de laboratorio de ciencia ficción: organoides cerebrales, tejido cardiaco, retinas artificiales y vidrio raro.

Redacción2026-10-17Estación Espacial · SpaceX · organoides · retinas artificiales · microgravedad
NASA/SpaceX CRS-25 Climate Conversation Briefing
Foto: NASA (dominio público) · realzada
A SpaceX Dragon cargo spacecraft approaches the International Space Station (iss074e0586405)
Foto: NASA Johnson Space Center · Public domain · Wikimedia Commons

Si alguna vez te ha llegado un paquete de Amazon con algo que no recuerdas haber pedido, imagina abrir la escotilla de la Estación Espacial Internacional y encontrarte cerebros diminutos, trocitos de corazón y una máquina para fabricar retinas. No es el guion de una película de serie B: es el envío que la misión CRS-35 de SpaceX ha dejado en órbita esta semana.

La nave de carga Dragon despegó desde Florida el 13 de octubre, a las 6:33 hora de la costa este de Estados Unidos (las 12:33 en la península), y se acopló al módulo Harmony de la estación el 15 de octubre. Llevaba más de 6.300 libras de material, unos 2.850 kilos. Es la misión número 35 que SpaceX hace para la NASA dentro de su contrato de reabastecimiento comercial, así que a estas alturas ya tienen bastante práctica con los repartos.

Lo normal en estos vuelos es mandar comida, ropa, piezas de recambio y equipo científico. Lo que llama la atención esta vez es lo que va dentro del capítulo «ciencia», que podría pasar por la lista de la compra de un doctor Frankenstein con muy buenas intenciones.

Minicerebros y corazones de bolsillo

La estrella del envío son los organoides cerebrales: modelos tridimensionales y diminutos de tejido del cerebro cultivados en laboratorio. Que nadie se asuste: no piensan, no opinan sobre la comida de la estación y no van a pedir conexión a internet. Son herramientas que permiten estudiar cómo se comporta el tejido nervioso sin tener que meter a nadie en una centrifugadora.

iss042e121005
Foto: NASA (dominio público)

Según la NASA, los investigadores confían en que estos experimentos sirvan para encontrar posibles dianas terapéuticas contra enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer, el párkinson o la esclerosis múltiple. ¿Y por qué hacerlo en el espacio? Porque en microgravedad las células se organizan y se comportan de manera distinta, y esas diferencias pueden dejar ver procesos que en la Tierra quedan ocultos por el peso de todo lo demás. Literalmente.

Junto a los cerebros viajan modelos de tejido cardiaco en 3D, estructuras que reproducen rasgos del corazón humano. El objetivo es mejorar las pruebas de fármacos a gran escala en misiones futuras. Dicho de otro modo: ensayar medicamentos en un corazón que no pertenece a nadie, sin riesgos para nadie y a 400 kilómetros de altura. Al final la estación va a parecer un despiece de anatomía flotante, aunque de los útiles.

Retinas artificiales y un vidrio muy raro

El tercer elemento del lote es casi más sorprendente: equipo para fabricar retinas artificiales en microgravedad. La retina es la capa del fondo del ojo que convierte la luz en señales para el cerebro, y cuando falla, la vista se resiente sin remedio fácil. La idea es aprovechar la ingravidez para producir estructuras retinianas con una calidad difícil de conseguir en la Tierra, donde la gravedad hace que los materiales se asienten y se deformen mientras se fabrican. La NASA lo resume como el desarrollo de tecnologías que ayuden a recuperar la visión de personas aquí abajo.

A SpaceX Dragon cargo spacecraft approaches the International Space Station (iss074e0586357)
Foto: NASA Johnson Space Center · Public domain · Wikimedia Commons

Y para que no todo sea biología, el paquete incluye materiales para estudiar cómo se forma un nuevo tipo de vidrio en condiciones de casi ingravidez. Fabricar vidrio sin que nada tire hacia abajo permite ver cómo se ordena (o se desordena) la materia cuando la gravedad deja de meter la mano, algo que interesa mucho a la ciencia de materiales.

En resumen, el inventario científico queda así:

  • Organoides cerebrales para estudiar alzhéimer, párkinson y esclerosis múltiple.
  • Tejido cardiaco en 3D para mejorar el ensayo de medicamentos.
  • Equipo para fabricar retinas artificiales.
  • Materiales para crear un vidrio nuevo en microgravedad.

La guinda: los últimos paneles solares

Por si el envío no fuera ya bastante peculiar, Dragon también llevaba el último juego de paneles solares desenrollables de la estación, los llamados iROSA (International Space Station Roll-Out Solar Arrays). Se despliegan como una esterilla de yoga gigante y sirven para ampliar la capacidad eléctrica del complejo orbital, que no deja de añadir experimentos que piden enchufe. Su instalación está prevista para este otoño.

A SpaceX Dragon cargo spacecraft approaches the International Space Station (iss074e0586370)
Foto: NASA Johnson Space Center · Public domain · Wikimedia Commons

Es decir: en la misma caja viajaban minicerebros, retinas por fabricar y una alfombra que fabrica electricidad. Si alguien en la estación esperaba un bizcocho, le toca esperar al siguiente viaje.

Por qué importa

Detrás de la parte cómica hay algo serio: la órbita se ha convertido en un laboratorio donde se puede estudiar la biología y los materiales sin la gravedad, una variable que en la Tierra no se puede apagar. Si los organoides ayudan a entender mejor el alzhéimer o el párkinson, si las retinas fabricadas allí arriba acaban devolviendo vista a alguien, o si el corazón en 3D acelera la llegada de fármacos más seguros, este envío tan raro habrá merecido cada kilo. Y todo eso gracias a un camión espacial que reparte paquetes como quien hace la ruta del jueves.

FuentesResumen propio de la redacción a partir de las fuentes citadas; no es una traducción.

Texto generado con inteligencia artificial a partir de las fuentes citadas, sin revisión humana individual (Reglamento UE 2024/1689, art. 50). Las fotos llevan su crédito y licencia; las marcadas como realzadas se han retocado con IA sin alterar su contenido.

Comentarios