EDICIÓN Nº 033 · Sábado 17 oct 2026
Curiosidades

Smygehuk: el faro sueco que se jubiló en 1973 y ahora te sirve la cena

En el punto más al sur de Suecia hay un faro de hierro que alumbró 90 años, se apagó, volvió a encenderse en 2001 y ahora tiene restaurante, albergue y radioaficionados.

Redacción2026-10-17faros · Suecia · patrimonio · radioafición · viajes
Smygehuk Lighthouse (1507467285)
Foto: Håkan Dahlström from Malmö, Sweden · CC BY 2.0 · Wikimedia Commons · realzada
Exhibition in Smygehuk (9437357992)
Foto: Susanne Nilsson · CC BY-SA 2.0 · Wikimedia Commons

Hay jubilaciones de todo tipo. Unos se compran una autocaravana, otros se apuntan a pádel y algunos se pasan la mañana mirando obras. El faro de Smygehuk, en el sur de Suecia, eligió otra vía: volver al trabajo a media jornada, abrir un restaurante, alquilar camas y hacerse colega de los radioaficionados. Para un edificio de hierro del siglo XIX no está nada mal.

La historia la recoge Atlas Obscura, ese catálogo de lugares raros del planeta que siempre consigue que te apetezca hacer la maleta. Y aquí viene con premio geográfico, porque Smygehuk no es un rincón cualquiera.

Un faro en el último rincón de Escandinavia

Smygehuk es un pequeño puerto pesquero de la localidad de Smygehamn, en la provincia de Escania. Según Wikipedia, es el punto más al sur de Suecia y también de toda la península escandinava, a 55° 20' de latitud norte. Dicho de otra manera: si sales de Laponia y bajas hacia el sur hasta que se acabe el suelo, llegas aquí. Más abajo ya solo queda el mar Báltico y, mucho más allá, Alemania.

Smygehuk Lighthouse (1508326264)
Foto: Håkan Dahlström from Malmö, Sweden · CC BY 2.0 · Wikimedia Commons

En un sitio así, un faro es casi obligatorio. El de Smygehuk se construyó en hierro remachado, una técnica muy de la época en la que las piezas metálicas se unían a golpe de remache, sin soldadura, como un mecano gigante para gente con mucha paciencia. Estuvo en servicio de 1883 a 1973 y guió a los barcos por la costa sueca durante 90 años seguidos. Sin vacaciones y sin quejarse del clima, que en el Báltico tiene mérito.

De jubilado a faro con segunda vida

En 1973 lo apagaron, algo bastante habitual en la época: muchos faros clásicos se quedaron sin trabajo a medida que llegaban otros sistemas de navegación. Lo normal habría sido que se oxidara en silencio, como el móvil viejo que guardas en un cajón "por si acaso".

By the Lighthouse (28592216402)
Foto: Susanne Nilsson · CC BY-SA 2.0 · Wikimedia Commons

Pero no. El faro se restauró y en abril de 2001 volvió a encenderse. Y su reconversión es de lo más práctica:

  • La torre se puede visitar. Arriba hay unas vistas preciosas del litoral, con el premio extra de saber que estás en el balcón más al sur de Escandinavia.
  • Las antiguas dependencias del farero, donde antes se guardaban el aceite y las herramientas, son hoy un pequeño restaurante con encanto.
  • También hay un albergue, así que puedes dormir donde antes vivía quien vigilaba la luz. Un plan de lo más evocador, siempre que no te toque madrugar para mantener encendida la lámpara.

Muy cerca, junto al puerto, está además la estatua Famntaget ("El abrazo"), del escultor Axel Ebbe, colocada allí en 1930. Así que la excursión incluye faro, mar, escultura y cena. Un paquete completo.

El fin de semana en que los faros se ponen a hablar

La parte más curiosa llega una vez al año. Smygehuk participa en el fin de semana internacional de faros y buques faro, una cita en la que radioaficionados de todo el mundo se instalan junto a faros y se comunican por radio entre ellos. La idea es tan sencilla como bonita: durante unos días, estas torres que pasaron siglos mandando señales luminosas vuelven a mandar mensajes, solo que ahora por ondas y con gente charlando con alguien a cientos o miles de kilómetros.

Beach in Smygehuk, Scania, Sweden - June 2017
Foto: Rickard Törnblad · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

Para quien no conozca este mundillo, la radioafición es un hobby técnico con mucha solera: estaciones caseras, antenas, indicativos y la satisfacción de contactar con desconocidos lejanos sin pasar por ninguna red social. Juntar eso con un faro histórico es como montar un concierto de vinilos en una tienda de discos de época. Encaja de maravilla.

Visto en conjunto, el faro de Smygehuk ha hecho de todo: trabajó 90 años, descansó casi tres décadas, volvió a encenderse, aprendió hostelería y ahora participa en encuentros internacionales. Hay currículums de LinkedIn con menos movimiento.

Por qué importa

Smygehuk demuestra que el patrimonio industrial no tiene por qué acabar en ruinas ni en una vitrina. Un faro que ya no hacía falta para navegar sigue vivo gracias a su valor histórico, a su ubicación única y a nuevos usos que atraen visitantes sin borrar lo que fue. En toda Europa hay cientos de faros retirados buscando una segunda vida, y este caso sueco enseña que la mejor manera de conservarlos suele ser darles algo que hacer. Aunque sea servir cenas y dar conversación por radio.

FuentesResumen propio de la redacción a partir de las fuentes citadas; no es una traducción.

Texto generado con inteligencia artificial a partir de las fuentes citadas, sin revisión humana individual (Reglamento UE 2024/1689, art. 50). Las fotos llevan su crédito y licencia; las marcadas como realzadas se han retocado con IA sin alterar su contenido.

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