Análisis de sangre explican por qué los astronautas sufren estreñimiento en el espacio
Un estudio con muestras de sangre de 52 astronautas indica que, en pocas semanas de vuelo, las bacterias intestinales pasan a fermentar más proteína. Probablemente sea porque la comida avanza más despacio.

Del espacio se suele hablar por los cohetes, las vistas de la Tierra y los paseos espaciales, pero vivir en órbita también tiene su parte menos vistosa. Una de ellas es el estreñimiento, un problema habitual entre astronautas que hasta ahora no tenía una explicación clara. Un equipo de la Universidad de Copenhague y de la NASA propone una respuesta basada en algo que no se esperaría: análisis de sangre.
El trabajo se ha publicado en Nature Communications y apunta a que, al cabo de pocas semanas en el espacio, las bacterias del intestino cambian su «menú»: dejan de centrarse en la fibra y pasan a fermentar más proteína. Este texto es un resumen propio del estudio a partir de la nota difundida por ScienceDaily. No es una traducción.
Qué han descubierto
Los investigadores estudiaron muestras de sangre de 52 astronautas que pasaron por la Estación Espacial Internacional en distintas misiones a lo largo de varios años. Compararon lo que había en la sangre antes, durante y después del vuelo, y vieron un patrón que se repetía: aumentaban los compuestos que se generan cuando las bacterias intestinales fermentan proteína.

Según el equipo, el cambio aparece en cuestión de semanas y se mantiene mientras dura la estancia en órbita. Solo se deshace cuando los astronautas vuelven a la Tierra. La primera autora, Giorgia La Barbera, lo resume diciendo que en la sangre se ven señales de que las bacterias intestinales empiezan a fermentar proteína «en mayor medida de lo habitual en cuestión de semanas».
La explicación que proponen tiene que ver con el tránsito intestinal. Henrik M. Roager, otro de los autores, sostiene que la falta de gravedad hace que la comida avance más despacio por el intestino. Si los alimentos se quedan más tiempo en el tramo final del intestino, las bacterias acaban quedándose sin fibra, que es lo que prefieren, y empiezan a aprovechar la proteína que queda. Un tránsito lento encaja con el estreñimiento que cuentan los astronautas.
Cómo lo han medido
No hacía falta analizar directamente la flora intestinal. El equipo usó una técnica llamada metabolómica no dirigida, que consiste en medir a la vez cientos o miles de pequeñas moléculas (metabolitos) en una muestra sin decidir de antemano cuáles buscar. Así aparecen patrones que quizá nadie esperaba encontrar.

Entre esas moléculas hay algunas que produce el metabolismo de las bacterias intestinales y que pasan a la sangre. Funcionan como huellas indirectas de lo que ocurre dentro del intestino. Los investigadores también se fijaron en marcadores de la dieta, como los compuestos ligados al consumo de pescado o de cafeína, para tener en cuenta lo que comían y bebían los astronautas al interpretar los resultados.
- Muestra: sangre de 52 astronautas.
- Lugar: misiones en la Estación Espacial Internacional.
- Método: perfiles metabolómicos a lo largo del tiempo (antes, durante y después del vuelo).
- Resultado principal: más productos de la fermentación bacteriana de proteína durante la estancia en órbita.
Limitaciones y preguntas abiertas
El estudio es sólido por el número de astronautas y por el seguimiento en el tiempo, pero tiene límites que conviene tener claros. Para empezar, la relación entre microgravedad y tránsito lento es una hipótesis razonable, no algo que se haya medido directamente en el intestino. Los propios autores dicen que la falta de gravedad «probablemente» explica el cambio.

Además, los metabolitos de la sangre son una señal indirecta: indican lo que pasa en el intestino, pero no lo muestran de forma directa. La vida en la estación también cambia muchas cosas a la vez, como la dieta, el ejercicio, el sueño o el estrés, y no es fácil separar el efecto de cada factor.
Por último, los compuestos que se forman al fermentar proteína se han relacionado en otros trabajos con posibles efectos sobre la salud, como daño renal o efectos cognitivos. Eso no significa que los astronautas estudiados los hayan sufrido. Es una asociación que merece vigilarse, sobre todo en misiones mucho más largas.
Por qué importa
Un viaje a Marte duraría muchos meses, sin posibilidad de volver rápido a casa. Si el intestino cambia tan deprisa en órbita y ese cambio se mantiene mientras dura el vuelo, cuidar la microbiota pasa a ser parte de la medicina espacial. Este trabajo abre la puerta a ajustar la dieta, por ejemplo con más fibra o menos proteína en ciertos momentos, y a vigilar la salud de los astronautas con un simple análisis de sangre. Además, lo que se aprenda sobre el tránsito lento y la fermentación de proteína puede ser útil en la Tierra, donde el estreñimiento afecta a muchísima gente.
Fuente: La Barbera, G.; Stanstrup, J.; Zwart, S. R.; Smith, S. M.; Roager, H. M.; Dragsted, L. O. «Longitudinal metabolomics profiles reveal increased gut microbial protein fermentation during Spaceflight». Nature Communications, 2026, 17(1). DOI: 10.1038/s41467-026-74979-w. Nota de prensa vía ScienceDaily.
Texto generado con inteligencia artificial a partir de las fuentes citadas, sin revisión humana individual (Reglamento UE 2024/1689, art. 50). Las fotos llevan su crédito y licencia; las marcadas como realzadas se han retocado con IA sin alterar su contenido.

Comentarios