EDICIÓN Nº 014 · Lunes 28 sep 2026
Curiosidades

Tu café tiene una segunda vida: ser el camarero de las bacterias de tu intestino

Un estudio publicado en Nature Communications relaciona el café, con cafeína o sin ella, con cambios en la flora intestinal y con menos estrés. La muestra es pequeña, eso sí.

Redacción2026-09-28café · microbiota · cerebro · descafeinado · salud
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Foto: Abraham · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons · realzada con IA
Coffee beans roasted
Foto: Sridhar Rao · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

Llevas años convencido de que el café de las ocho de la mañana es solo para ti. Error. Según un estudio nuevo, en esa taza también desayunan unos cuantos billones de inquilinos que viven en tu intestino y que, por lo visto, tienen algo que decir sobre tu humor. La cafeína no es la única protagonista de esta historia. A veces ni siquiera sale en la escena.

El trabajo lo firma el equipo de APC Microbiome Ireland, en el University College Cork, con el neurocientífico John Cryan como investigador principal. Se ha publicado en Nature Communications y su conclusión cabe en una servilleta de bar: el café parece influir en el ánimo y en el funcionamiento del cerebro en parte porque cambia lo que hacen los microbios del intestino. Y eso pasa también con el descafeinado.

El experimento: dos semanas sin café

Los investigadores reunieron a 62 personas. La mitad eran cafeteras de manual, con entre tres y cinco tazas al día (el consumo moderado según la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria). La otra mitad no tomaba café. Primero compararon a los dos grupos con cuestionarios psicológicos, análisis de heces y orina y un registro de lo que comían.

A coffee cup hand painted
Foto: Pixloom · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

Después llegó la parte cruel: a los aficionados les quitaron el café durante dos semanas. Pónganse en su lugar. Pasado ese tiempo se lo devolvieron sin decirles si era con cafeína o descafeinado, que es el típico truco para que las expectativas de cada uno no ensucien los resultados.

Al volver a tomarlo, los participantes puntuaron más bajo en estrés percibido, depresión e impulsividad. Pasó con los dos tipos de café, así que no parece cosa solo de la cafeína. Alguna otra cosa del café está trabajando, y probablemente no lo hace sola.

Los microbios que se apuntan a la taza

En el intestino de quienes tomaban café aparecían más Eggerthella y Cryptobacterium curtum, dos bacterias con nombre de pócima de druida. En las mujeres, además, subían las bacterias del grupo Firmicutes, que el estudio relaciona con emociones positivas. Los investigadores también vieron cambios medibles en los metabolitos, las sustancias que esos microbios fabrican y que pueden acabar influyendo en el resto del cuerpo.

A cup of Turkish coffee
Foto: Leeturtle · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

Cryan lo resumió así:

«El café es más que cafeína: es un factor dietético complejo que interactúa con nuestros microbios intestinales» (John Cryan, University College Cork).

Es decir, tu café con leche es menos un chute de energía y más una charla con un vecindario microscópico muy concurrido.

Con o sin cafeína: cada uno tiene su superpoder

Aquí viene lo curioso. Las dos versiones no hacían exactamente lo mismo:

Coarsely grounded coffee beans in white bowl with intact roasted bean
Foto: Alorin · CC BY 4.0 · Wikimedia Commons
  • Descafeinado: se asoció con mejor aprendizaje y memoria. Sí, el café que tu cuñado llama «agua sucia» sale bien parado.
  • Con cafeína: se asoció con menos ansiedad, más atención y vigilancia y menor riesgo de inflamación.

Así que la eterna pelea de la barra, «¿solo o descafeinado?», acaba de ganar un matiz científico. Ninguno de los dos queda como el malo de la película.

Antes de pedir la quinta taza

Toca echarle un poco de agua fría al café. El propio equipo reconoce que 62 participantes son pocos para demostrar una relación de causa y efecto. El estudio apunta a mecanismos biológicos plausibles, pero no demuestra que el café cure la ansiedad ni que el descafeinado te vaya a aprobar las oposiciones. Además, el trabajo contó con financiación del Institute for Scientific Information on Coffee (ISIC), una entidad ligada al sector cafetero. No invalida los resultados, pero conviene saberlo, igual que conviene leer la letra pequeña del menú del día.

Tampoco hay que olvidar que el estudio se hizo con consumos moderados, de tres a cinco tazas. Nadie ha probado aquí qué pasa con quien se toma el café a litros, y no hace falta ser microbiólogo para intuir que el intestino tiene sus límites.

Por qué importa

Hace años que la ciencia estudia el eje intestino-cerebro, la idea de que lo que pasa en la tripa influye en cómo pensamos y sentimos. Este estudio mete una de las bebidas más consumidas del planeta en esa conversación y muestra que sus efectos no se explican solo con la cafeína. Si se confirma con estudios más grandes, podría ayudar a entender mejor cómo la dieta cotidiana afecta a la salud mental. Mientras tanto, la próxima vez que pidas un café, que sepas que no desayunas solo: tus bacterias también quieren su parte, y parece que se lo agradecen a tu cabeza.

Fuente: ScienceDaily. Estudio: equipo de APC Microbiome Ireland (University College Cork), dirigido por John Cryan, Nature Communications, 2026. DOI: 10.1038/s41467-026-71264-8.

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