EDICIÓN Nº 015 · Martes 29 sep 2026
Curiosidades

La granada mejora el corazón hasta un 80 %… si eres un animal de laboratorio

Un compuesto que el cuerpo fabrica tras comer granada, nueces o frutos rojos ayudó a relajarse a corazones rígidos en animales y en tejido humano de laboratorio. Aún no hay ensayos en personas.

Redacción2026-09-29granada · corazón · urolitina A · microbiota · insuficiencia cardiaca
Open Pomegranate fruit
Foto: Nhlord · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons · realzada con IA
Closeup of pomegranate seeds 20091109a
Foto: Arabani · CC BY-SA 2.0 · Wikimedia Commons

Hay frutas que se comen con cuchara, frutas que se comen con las manos y luego está la granada, que se come con paciencia, un delantal y la resignación de acabar con la encimera como el escenario de un crimen. Pues resulta que todo ese esfuerzo podría tener premio: un equipo del King's College London ha visto que una molécula relacionada con la granada mejora la función del corazón hasta un 80 %. Eso sí, hay un detalle importante antes de que salgas corriendo a la frutería: los corazones eran de animales de laboratorio.

El estudio se ha publicado en Science Advances y lo firma como autor principal el doctor Joseph Burgoyne. La protagonista no es exactamente la granada, sino algo que tu propio cuerpo fabrica después de comerla: la urolitina A.

Tu intestino, esa fábrica que no sabías que tenías

La urolitina A no viene tal cual en la fruta. El organismo la produce después de comer granadas, nueces y algunas bayas, gracias al trabajo de las bacterias intestinales, que transforman ciertos compuestos de esos alimentos. Es decir, tú pones la materia prima y tu microbiota hace de cocinera. Un reparto de tareas bastante razonable.

Pomegranate tree with Fruits
Foto: Auli Raha (অলি রাহা) · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

Los investigadores querían saber si esta molécula podía echar una mano en un tipo de insuficiencia cardiaca especialmente difícil: la insuficiencia cardiaca con fracción de eyección preservada, que los cardiólogos abrevian como HFpEF para no quedarse sin aliento al decirlo. En este problema el corazón bombea con bastante fuerza, pero se ha vuelto rígido y le cuesta relajarse para llenarse de sangre entre un latido y el siguiente. Es como un globo que se ha endurecido: se puede apretar, pero cuesta muchísimo volver a hincharlo.

No es un problema menor. Según el equipo, esta forma afecta aproximadamente a la mitad de los casos de insuficiencia cardiaca en Reino Unido, unas 500.000 personas. Y el propio Burgoyne no se anda con rodeos:

«Este tipo de insuficiencia cardiaca sigue siendo una de las formas de enfermedad cardiaca más difíciles de tratar», explica Joseph Burgoyne (King's College London).

Qué hizo exactamente la molécula

En los modelos animales de esta enfermedad, la urolitina A consiguió varias cosas a la vez:

Developing pomegranate (Punica granatum) fruit, Ponte de Sor (approx. GPS location) julesvernex2
Foto: Jules Verne Times Two · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons
  • Mejoró las medidas de función cardiaca hasta un 80 % frente a los animales sin tratar.
  • Ayudó a que el tejido rígido del corazón se relajara mejor.
  • Redujo la fibrosis, es decir, las cicatrices en el músculo cardiaco.
  • Evitó que el corazón creciera de forma anormal.

Luego llegó la prueba con tejido humano, aunque no dentro de una persona: el equipo usó tejido cardiaco humano creado en el laboratorio a partir de células madre. Al exponerlo a la urolitina A, se relajaba bastante mejor. No es lo mismo que un paciente de carne y hueso, pero sí es una pista de que el efecto no se limita a una especie concreta.

¿Y cómo lo hace? Los científicos vieron que la molécula activa una proteína llamada PKGIα en un punto muy concreto, el aminoácido cisteína 42. Esa activación pone en marcha una ruta beneficiosa para el sistema cardiovascular que mejora la relajación del músculo y la función de los vasos sanguíneos. Dicho en llano: la urolitina A pulsa un interruptor muy preciso, y el corazón responde soltándose un poco.

Antes de comprar granadas a palés

Aquí toca frenar un poco. Los propios investigadores recuerdan que el trabajo está en una fase temprana: todavía no hay ensayos clínicos en personas, y los beneficios solo se han visto en animales y en tejido de laboratorio. Ese 80 % no significa que comerse una granada vaya a mejorar tu corazón un 80 %, ni tampoco que sirva como tratamiento para nadie que tenga insuficiencia cardiaca.

Bright red pomegranate seeds arranged in a white bowl on a dark surface suitable for culinary presentation
Foto: Shixart1985 · CC BY 2.0 · Wikimedia Commons

Además, lo que se estudió fue la molécula, no el zumo ni la ensalada de granada. Pasar de un resultado de laboratorio a un medicamento aprobado es un camino largo, con muchas curvas. Y por el camino se quedan bastantes candidatos prometedores. Si tienes algún problema cardiaco, la conversación sigue siendo con tu cardiólogo, no con el frutero.

Lo que sí queda claro es que hay algo interesante en la química de esta fruta tan incómoda. Quizá, dentro de unos años, la ciencia consiga que te llegue su parte buena sin tener que pelearte con doscientos granos rojos que salen disparados en todas direcciones. Mientras tanto, la granada ya puede presumir: el corazón humano la considera un símbolo romántico y además ha resultado ser una posible aliada. Lo que no se sabe todavía es si tu camiseta blanca opina lo mismo.

Por qué importa

La insuficiencia cardiaca con fracción de eyección preservada afecta a muchísima gente y tiene muy pocos tratamientos eficaces. Identificar una molécula que el propio cuerpo puede fabricar y el mecanismo exacto por el que ayuda al corazón a relajarse abre una vía nueva para diseñar fármacos. Aún faltan ensayos en humanos, pero es el tipo de hallazgo con el que empiezan muchas terapias. Y de paso nos recuerda algo curioso: parte de nuestra salud se cocina en el intestino, a medias con las bacterias que viven allí.

FuentesResumen propio de la redacción a partir de las fuentes citadas; no es una traducción.

Texto generado con inteligencia artificial a partir de las fuentes citadas, sin revisión humana individual (Reglamento UE 2024/1689, art. 50). Las fotos llevan su crédito y licencia; las marcadas como realzadas se han retocado con IA sin alterar su contenido.

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