EDICIÓN Nº 015 · Martes 29 sep 2026
Ciencia

¿Es infinito el universo? Por qué ser plano no basta para saberlo

La luz más antigua del cosmos indica que el espacio es casi perfectamente plano. Aun así, eso no demuestra que sea infinito: podría ser enorme y curvo, o plano y cerrado sobre sí mismo.

Redacción2026-09-29cosmología · universo · fondo cósmico de microondas · topología · astrofísica
Cosmic Microwave Background (54445461354)
Foto: Mark McCaughrean · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons · realzada con IA
Model of the Planck Satellite 1
Foto: Photograph by Mike Peel (www.mikepeel.net). · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

Es una de esas preguntas que parecen de sobremesa y acaban en la frontera de la física: ¿el universo se acaba en algún sitio o sigue para siempre? Un artículo divulgativo publicado en ScienceDaily repasa lo que sabemos y, sobre todo, lo que no. La respuesta corta es que las mediciones apuntan a un cosmos plano, pero de ahí no se deduce que sea infinito. Y la respuesta larga, como promete el titular original, se vuelve rara enseguida. Lo que sigue es un resumen propio, no una traducción.

Lo que dice la luz más antigua

La mejor pista sobre la forma del espacio viene del fondo cósmico de microondas, un resplandor que llena todo el cielo. Es la luz que se liberó cuando el universo, todavía muy joven, se enfrió lo suficiente para que los fotones viajaran libremente. Esa luz lleva impresas pequeñas variaciones de temperatura, como manchas en un mapa.

Cosmic Microwave Background (CMB)
Foto: ESA and the Planck Collaboration · CC BY 4.0 · Wikimedia Commons

El truco está en el tamaño aparente de esas manchas. La geometría del espacio actúa como una lente: si el universo tuviera curvatura positiva (como la superficie de una esfera), las manchas se verían más grandes de lo esperado; si fuera de curvatura negativa (como una silla de montar), se verían más pequeñas. Lo que miden los satélites y telescopios que han cartografiado este fondo es que las manchas tienen justo el tamaño que corresponde a un espacio plano, con un margen de error muy pequeño.

En otras palabras: a gran escala, dos rayos de luz que salen paralelos siguen paralelos, y los ángulos de un triángulo cósmico gigante suman 180 grados, como en la geometría del colegio.

Plano no significa infinito

Aquí empieza lo interesante. Que el espacio parezca plano no zanja la cuestión por dos motivos.

Andromeda Galaxy Imaged by Herschel, Planck, IRAS, COBE (PIA25163)
Foto: ESA/NASA/JPL-Caltech/GBT/WSRT/IRAM/C. Clark (STScI) · Public domain · Wikimedia Commons
  • Solo vemos una parte. La región que podemos observar está limitada por la distancia que la luz ha podido recorrer desde el origen del universo. Más allá, no llega información. Si el cosmos completo fuera curvo pero muchísimo más grande que nuestra burbuja observable, la porción que vemos parecería plana, igual que un campo de fútbol parece plano aunque esté sobre una Tierra esférica.
  • La forma no es lo mismo que la geometría. Un espacio puede ser plano en cada punto y, aun así, volver sobre sí mismo. Es lo que los matemáticos llaman topología.

El ejemplo clásico es el de los videojuegos antiguos en los que, al salir por el borde derecho de la pantalla, reaparecías por el izquierdo. Esa pantalla es perfectamente plana, pero finita y sin bordes. Llevado a tres dimensiones, un universo así (un «toro tridimensional») podría ser plano y, sin embargo, tener un volumen limitado. Si viajaras en línea recta el tiempo suficiente, volverías al punto de partida. Y hay variantes todavía más exóticas, en las que al dar la vuelta regresarías girado o como en un espejo.

Cómo se podría comprobar y dónde están los límites

Si el universo se cerrara sobre sí mismo a una escala menor que la región observable, deberíamos notar sus huellas. Por ejemplo, la misma zona del cosmos aparecería en dos direcciones distintas del cielo, y en el fondo de microondas surgirían patrones repetidos, como pares de círculos con la misma distribución de temperaturas. Durante años se han buscado señales de ese tipo y, hasta ahora, no se han encontrado de forma convincente.

Model of the Planck Satellite
Foto: Photograph by Mike Peel (www.mikepeel.net). · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

Eso descarta los universos «pequeños» que envuelven sobre sí mismos, pero no los grandes. Si la vuelta completa es más larga que el tamaño de lo que podemos ver, sus huellas quedarían fuera de nuestro alcance. Lo mismo ocurre con una curvatura muy leve: por debajo de cierto nivel, se confunde con el margen de error de las mediciones.

Por eso la ciencia, honestamente, se queda en tres escenarios compatibles con los datos:

  • Un universo plano e infinito, que es la opción más sencilla.
  • Un universo finito con una curvatura tan suave que no la detectamos.
  • Un universo plano pero finito, cerrado sobre sí mismo a una escala mayor que la observable.

Las observaciones futuras del fondo cósmico y de la distribución de galaxias pueden estrechar los márgenes, pero existe un límite de principio: nunca podremos ver más allá de nuestro horizonte. Hay preguntas sobre el todo que quizá no puedan responderse solo mirando.

Por qué importa

Saber si el cosmos es finito o infinito no cambia la factura de la luz, pero sí cómo entendemos nuestro lugar en él. Un universo infinito plantea ideas vertiginosas, como que la materia se repita en algún lugar remoto; uno finito implicaría que el espacio tiene un volumen total y quizá una forma concreta. Además, la búsqueda obliga a afinar al máximo las mediciones del fondo de microondas, que también sirven para poner a prueba teorías sobre el origen del universo. Y deja una lección útil: en ciencia, que algo encaje con los datos no significa que esté demostrado.

FuentesResumen propio de la redacción a partir de las fuentes citadas; no es una traducción.

Texto generado con inteligencia artificial a partir de las fuentes citadas, sin revisión humana individual (Reglamento UE 2024/1689, art. 50). Las fotos llevan su crédito y licencia; las marcadas como realzadas se han retocado con IA sin alterar su contenido.

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