Bajo el lago Issyk-Kul: la ciudad perdida de la Ruta de la Seda
Un equipo ruso-kirguís explora una ciudad que quedó bajo el agua hace unos 800 años en el lago Issyk-Kul. Ha encontrado cementerios, un edificio público decorado y objetos cotidianos.

Bajo las frías aguas del lago Issyk-Kul, el mayor de Kirguistán, hay un asentamiento que se hundió hace unos 800 años. Llevaba siglos fuera del alcance de los investigadores. Desde 2024, un equipo de unos veinte científicos rusos y kirguises trabaja con buzos voluntarios para cartografiar sus restos. Es la primera exploración sistemática desde que el lugar se redescubrió en el siglo XIX. La agencia AFP ha contado el proyecto y lo ha publicado Phys.org. Este artículo es un resumen propio a partir de esa información, no una traducción.
El asentamiento podría ocupar hasta cinco kilómetros cuadrados. Estaba en una de las rutas de la Ruta de la Seda, la red de caminos comerciales que unió Oriente y Occidente desde el siglo II antes de Cristo hasta mediados del siglo XV. Se desconocen su nombre y cuánta gente vivía allí. El director de la expedición, Maxim Menshikov, lo resume así: el lugar es un «punto ciego» de la historia.
Qué han encontrado los buzos
La expedición está financiada por la Academia Rusa de Ciencias. Las inmersiones se hacen a primera hora de la mañana y con poca visibilidad. Aun así, el equipo ha documentado varios hallazgos importantes:

- Dos zonas de cementerio. Según los investigadores, apuntan a una fase temprana de islamización de la zona.
- Un edificio público decorado. Todavía no saben para qué servía. Las hipótesis son una mezquita, unos baños públicos o una escuela religiosa.
- Fragmentos de cerámica y huesos de animales. Son pistas sobre la dieta, el comercio y la vida diaria.
- Un orinal infantil. Es una pieza tradicional conocida como tuvaq y uno de los objetos más llamativos. Muestra que allí vivían familias y no solo había un puesto de paso.
Los arqueólogos creen que el asentamiento pudo estar bajo el control de los karajánidas. Esta dinastía túrquica dominó buena parte de Asia Central entre los siglos IX y XIII. Por ahora es una atribución provisional que habrá que contrastar con más datos.
¿Por qué acabó bajo el agua?
Todavía no hay una respuesta cerrada. Hay dos hipótesis principales. La primera es un deslizamiento de tierra. La segunda es un represamiento tectónico: un terremoto altera el terreno, bloquea el desagüe natural del agua y el nivel del lago sube hasta cubrir lo que había en la orilla. El geólogo Andrei Strelnikov, de la Academia Rusa de Ciencias, se inclina por un desastre sísmico ocurrido en el pasado. El Issyk-Kul está en plena cordillera del Tian Shan, una región con mucha actividad tectónica, así que la idea es razonable. Aun así, todavía no está demostrada.

En el trabajo participan voluntarios como Elizaveta Bodrova, buceadora, y Viktor Pozdnyakov, buzo y auxiliar de laboratorio. Es un ejemplo de cómo la arqueología subacuática combina a especialistas con aficionados formados para cubrir grandes superficies.
«La Ruta de la Seda no es solo la historia de una región; es la historia de Eurasia en su conjunto», Maxim Menshikov, director de la expedición (vía AFP).
Lo que aún no sabemos
Conviene tomar el hallazgo con cautela. El propio equipo reconoce varias limitaciones:

- Fechar los restos con precisión es difícil. Los «unos 800 años» son una estimación.
- No se sabe qué causó la inundación.
- Se ignoran el nombre de la ciudad y su población.
- La poca visibilidad bajo el agua ralentiza el trabajo y complica la documentación.
Además, la información procede de una crónica periodística y no de un artículo científico revisado por pares. Los detalles sobre la función del edificio o la atribución a los karajánidas deberían confirmarse cuando se publiquen los resultados formales.
Por qué importa
De la Ruta de la Seda solemos recordar las grandes ciudades y los mercaderes famosos. Pero la red funcionaba gracias a cientos de asentamientos intermedios de los que apenas sabemos nada. Una ciudad sumergida es una cápsula del tiempo poco común: el agua la ha protegido de saqueos y construcciones posteriores. Si el equipo consigue fecharla y explicar su hundimiento, aprenderemos sobre la vida cotidiana en Asia Central medieval y también sobre los riesgos sísmicos de una región que sigue habitada. Esa ciudad sin nombre podría ayudar a rellenar uno de los huecos de la historia de Eurasia.
- Sunken Silk Road city reveals Central Asia's lost history — Phys.org (AFP)
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