Tomas vitamina D para subirla… y una de sus versiones podría bajarte la otra
Un metaanálisis británico concluye que la vitamina D2 de algunos suplementos reduce en sangre la D3, la que fabrica la piel con el sol. Aún se desconoce el porqué y qué efecto tiene en la salud.

Hay pocas cosas tan españolas como presumir de sol y, aun así, tener la vitamina D por los suelos en el análisis de sangre. La solución habitual es un suplemento: un bote en la mesilla y listo. Pues resulta que no todos los botes juegan en el mismo equipo. Un trabajo de investigadores británicos apunta a que una de las formas más comunes de esta vitamina, la D2, puede rebajar los niveles de la otra, la D3. Es como fichar a un delantero y que el que ya tenías se vaya del campo.
Antes de tirar nada a la basura, conviene leer la letra pequeña, que aquí es casi más interesante que la grande.
D2 y D3: hermanas, pero no gemelas
Cuando hablamos de «vitamina D» en realidad nos referimos a una pequeña familia. Las dos protagonistas son:

- Vitamina D3 (colecalciferol): la que fabrica tu piel cuando le da el sol y la que aportan los alimentos de origen animal, como el pescado azul o el huevo.
- Vitamina D2 (ergocalciferol): de origen vegetal y fúngico; es la que producen, por ejemplo, algunas setas expuestas a luz ultravioleta. Aparece en suplementos y en alimentos enriquecidos.
Ambas se transforman en el hígado en un compuesto, el 25-hidroxivitamina D, que es lo que suele medirse en los análisis para saber cómo vas de reservas. Hasta ahora se daba por hecho que, con matices de eficacia, sumaban. La nueva revisión sugiere que la cuenta no es tan sencilla.
Lo que dicen los datos (y lo que no)
El trabajo lo firma un equipo de la Universidad de Surrey, el John Innes Centre y el Quadram Institute Bioscience, encabezado por la investigadora Emily Brown. Se publicó en la revista Nutrition Reviews y es una revisión sistemática con metaanálisis: es decir, no es un experimento nuevo, sino un análisis conjunto de ensayos ya hechos. Revisaron 20 ensayos clínicos aleatorizados, de los que 11 aportaban datos útiles para el análisis principal.

¿El resultado? Las personas que tomaban D2 tenían concentraciones de 25-hidroxivitamina D3 claramente más bajas que los grupos de control: entre unos 9 y 18 nanomoles por litro menos, según el método de análisis. La propia autora lo resume así:
«Los suplementos de vitamina D2 pueden en realidad disminuir los niveles de vitamina D3 en el cuerpo, un efecto hasta ahora desconocido» (Emily Brown, Universidad de Surrey).
Ahora bien, el mismo grupo publicó otro metaanálisis, este de 26 ensayos, en el que comprobó que la D2 sí hace cosas: reduce la hormona paratiroidea y sube ligeramente el calcio en sangre, que es justo lo que se espera de una vitamina D que funciona. O sea, la D2 no es un placebo con buena prensa; simplemente parece tener un efecto secundario curioso sobre su hermana.
El misterio del sistema inmunitario
La parte que más titulares ha generado viene de un estudio aparte, dirigido por el profesor Colin Smith (también de Surrey) y publicado en Frontiers in Immunology. En él, la vitamina D3 activó la señalización de interferones de tipo I, una de las primeras líneas de defensa del organismo frente a virus y bacterias. La D2, en cambio, no mostró ese efecto.

Suena muy rotundo, pero hay que ponerle freno de mano. Los propios autores reconocen varias cosas importantes:
- No se sabe todavía por qué la D2 hace bajar la D3.
- Que la D3 baje no demuestra que la D2 sea inútil.
- Las diferencias bioquímicas en un análisis no se traducen automáticamente en diferencias de salud reales.
- Hacen falta más ensayos clínicos para saber si todo esto tiene consecuencias prácticas.
Traducido al cristiano: es una pista interesante, no una sentencia. Y desde luego no es motivo para cambiar de pastilla por tu cuenta mañana por la mañana; para eso está tu médico o tu farmacéutico, que además sabe qué dosis te toca y si realmente la necesitas.
Por qué importa
Millones de personas toman vitamina D sin mirar demasiado qué pone en la etiqueta, y muchos alimentos enriquecidos usan una forma u otra según el fabricante o si el producto es apto para veganos. Si se confirma que D2 y D3 no son intercambiables, podría cambiar cómo se recomiendan los suplementos y cómo se fortifican los alimentos. Mientras tanto, la lección es otra más modesta: en nutrición, «vitamina D» no es una sola cosa, y leer la etiqueta también es ciencia. Y si encima puedes dar un paseo al sol, tu piel fabricará D3 gratis y sin bote.
- Scientists warn a popular vitamin D supplement may have a hidden downside — ScienceDaily (Universidad de Surrey)
- Effect of Vitamin D2 Supplementation on 25-Hydroxyvitamin D3 Status — Brown E. et al., Nutrition Reviews, 2025. DOI: 10.1093/nutrit/nuaf166 — Nutrition Reviews
- Effects of Vitamin D2 on Parathyroid Hormone, Calcium, and Phosphorus — Nutrition Reviews, 2026. DOI: 10.1093/nutrit/nuaf102 — Nutrition Reviews
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