EDICIÓN Nº 019 · Sábado 3 oct 2026
Curiosidades

Atlas, el robot de Boston Dynamics, estrena manos de cuatro dedos y sin meñique

Boston Dynamics le ha dado a su humanoide Atlas unas manos nuevas con cuatro dedos y 13 grados de libertad. Prescinde del meñique para ganar en fiabilidad y poder trabajar con taladros y soldadores.

Redacción2026-10-03robótica · Boston Dynamics · Atlas · humanoides · industria
Boston Dynamics Atlas (1)
Foto: Damian B Oh · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons · realzada con IA
We Welcome Our Humanoid Robot (8681665751)
Foto: Steve Jurvetson from Los Altos, USA · CC BY 2.0 · Wikimedia Commons

Llevamos siglos dando por hecho que la mano perfecta tiene cinco dedos. Boston Dynamics, la empresa de los robots que bailan, saltan y dan volteretas en vídeos virales, opina otra cosa. Su humanoide Atlas acaba de estrenar manos nuevas con cuatro dedos. Le falta el meñique, y por lo visto no lo echa de menos.

No es un ahorro chapucero ni un recorte de presupuesto disfrazado. Es una decisión de ingeniería bastante meditada que dice mucho sobre hacia dónde va la robótica humanoide: menos imitar al ser humano al milímetro y más hacer bien el trabajo.

Una mano pensada para la fábrica

Según la información publicada por la compañía y recogida por medios especializados como The Robot Report, la nueva mano tiene 13 grados de libertad. Para entendernos, son 13 formas independientes de moverse. Cada uno de los tres dedos «normales» tiene tres grados de libertad. El pulgar, oponible y más capaz que en versiones anteriores, se queda con cuatro.

Boston Dynamics Atlas (2)
Foto: Damian B Oh · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

Los ingenieros la diseñaron con una lista de requisitos muy concreta:

  • Destreza: que no se limite a agarrar cosas, sino que pueda manipularlas.
  • Fuerza y durabilidad: que aguante el ritmo de una planta industrial.
  • Sensores: que note lo que tiene entre los dedos.
  • Fabricación en serie: que se pueda producir en grandes cantidades sin arruinarse.
  • Entrenamiento en simulación: que se comporte igual en el ordenador que en el mundo real.

Ese último punto tiene más miga de lo que parece. La mano tiene accionamiento directo y está pensada para simularse con mucha precisión. Así se puede entrenar a Atlas con aprendizaje por refuerzo en un entorno virtual, donde puede equivocarse miles de veces sin romper nada, y trasladar después lo aprendido a la realidad. Es lo que en el sector se llama sim-to-real. Viene a ser como aprender a conducir con un simulador muy bueno, pero sin el profesor de la autoescuela pisando el freno.

El gran despido del meñique

¿Por qué quitarle un dedo a un robot que, en teoría, aspira a parecerse a nosotros? Según Boston Dynamics, eliminar el meñique reduce el coste, el tamaño, el número de motores y los posibles puntos de fallo, y apenas resta funcionalidad.

Boston Dynamics Atlas (3)
Foto: Damian B Oh · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

Cada dedo extra supone más motores, más cables, más piezas que se pueden estropear y más horas de mantenimiento. En una fábrica, donde una avería significa una línea de montaje parada, la fiabilidad pesa más que la elegancia anatómica. Y siendo sinceros, el meñique humano tampoco tiene un currículum impresionante: sujeta un poco, sirve para levantarlo al tomar el té y es campeón del mundo en chocar contra las patas de los muebles a las tres de la madrugada.

El resultado sigue siendo sorprendentemente hábil. Con estas manos, Atlas puede:

  • Girar y recolocar un objeto sin soltarlo, dentro de la propia mano.
  • Hacer agarres de pinza (pulgar contra un dedo) y agarres de trípode, como cuando sujetamos un bolígrafo.
  • Corregir el agarre cuando algo empieza a resbalarse.
  • Manejar herramientas de verdad: taladros, atornilladores de par, amoladoras, pistolas de clavos y sopletes de soldadura.

Vamos, que tiene más soltura con la caja de herramientas que media humanidad intentando montar una estantería sueca un domingo por la tarde.

De los vídeos virales a la cadena de montaje

El cambio de manos encaja con el rumbo que lleva tiempo tomando Atlas. Ya no es solo una estrella de YouTube que hace parkour. Ahora es un aspirante a operario industrial. Según la información difundida junto al anuncio, el robot ya se está entrenando en una instalación de Hyundai, la propietaria de Boston Dynamics, cerca de Savannah, en el estado de Georgia (Estados Unidos).

Humanoid robot and woman retrieve infomation - includes a visible typical error of recent AI generated pictures
Foto: Polimorph · Public domain · Wikimedia Commons

La filosofía es pragmática. Las fábricas están llenas de herramientas diseñadas para manos humanas, y cambiarlas todas sería carísimo. Un robot que pueda coger la misma herramienta que usa un operario encaja sin obras ni adaptaciones. Para eso no hace falta una réplica exacta de nuestra mano. Basta con una que agarre bien, no se rompa y se pueda fabricar a buen precio.

Por qué importa

Durante años, el reto de la robótica humanoide parecía ser copiar al ser humano lo más fielmente posible. La nueva mano de Atlas marca otro criterio de diseño: quedarse con lo que funciona y quitar lo que sobra, aunque sea un dedo entero. Si este enfoque cuaja, los robots que veamos en fábricas en los próximos años no serán copias perfectas de nosotros. Serán versiones prácticas, robustas y algo más baratas. Y a juzgar por lo bien que se apaña sin él, el meñique ya puede ir actualizando el LinkedIn.

FuentesResumen propio de la redacción a partir de las fuentes citadas; no es una traducción.

Texto generado con inteligencia artificial a partir de las fuentes citadas, sin revisión humana individual (Reglamento UE 2024/1689, art. 50). Las fotos llevan su crédito y licencia; las marcadas como realzadas se han retocado con IA sin alterar su contenido.

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