EDICIÓN Nº 019 · Sábado 3 oct 2026
Curiosidades

El inglés sueña con el mar y el alemán con el bosque: la teoría de un Nobel

Elias Canetti, Nobel de Literatura en 1981, resumió en una frase cómo se imagina cada pueblo a sí mismo. Sabemos de qué paisaje hablaba y su idea da para mucho más que una frase.

Redacción2026-10-03Elias Canetti · Masa y poder · Premio Nobel · identidad colectiva · citas
Elias Canetti (3827540648)
Foto: Daniel Lobo · CC BY 2.0 · Wikimedia Commons · realzada con IA
Spruce Knob, West Virginia (14311593828)
Foto: Ken Lund from Reno, Nevada, USA · CC BY-SA 2.0 · Wikimedia Commons

Piensa rápido: si tuvieras que meter a todo un país en un único paisaje, ¿cuál elegirías? Parece una pregunta de cena con amigos a la tercera copa, pero un premio Nobel de Literatura se la tomó en serio. En medio de un ensayo larguísimo sobre las multitudes, Elias Canetti soltó una de esas frases que se quedan pegadas al cerebro como un estribillo del verano.

«Al inglés le gusta imaginarse en el mar; al alemán, en un bosque». Elias Canetti, Masa y poder (1960)

Y lo remataba diciendo, más o menos, que era imposible expresar de forma más concisa la diferencia entre el sentimiento nacional de ambos. Modestia, la justa. Aunque, para ser justos con él, la frase funciona sorprendentemente bien.

Quién era el señor que repartía paisajes

Canetti no era precisamente un opinador de barra. Nació en 1905 en Ruse, en Bulgaria, en una familia judía sefardí, así que creció rodeado de varios idiomas, entre ellos el judeoespañol. Acabó escribiendo en alemán, vivió en Viena y en 1938 se instaló en Inglaterra. Es decir, conocía de primera mano el mar inglés y el bosque alemán, y probablemente había pasado frío en los dos.

Elias Canetti (cropped)
Foto: Unknown authorUnknown author · CC BY-SA 3.0 nl · Wikimedia Commons

En 1981 recibió el Premio Nobel de Literatura. Su obra más ambiciosa es Masa y poder, publicada en 1960 tras décadas de trabajo: un ensayo enorme sobre cómo se comportan las multitudes, por qué la gente se junta, qué la empuja y qué la asusta. Nada de estadísticas ni encuestas: Canetti iba a lo grande, mezclando mitos, historia, antropología y una buena dosis de intuición.

Los «símbolos de masa» de cada país

Dentro del libro hay un capítulo dedicado a lo que él llamaba los símbolos de masa de las naciones. La idea es sencilla de contar y difícil de olvidar: cada pueblo tiene una imagen colectiva, casi un paisaje mental, en la que se reconoce cuando piensa en sí mismo como grupo.

Elias Canetti 2
Foto: Unknown authorUnknown author · CC BY-SA 3.0 nl · Wikimedia Commons
  • Los ingleses y el mar. Un elemento inmenso, cambiante y peligroso, y en medio un barco con su capitán. Para Canetti, el inglés se veía como el individuo que mantiene el rumbo mientras todo se mueve a su alrededor. El mar no se domina, se navega.
  • Los alemanes y el bosque. Miles de árboles rectos, firmes, uno al lado del otro, cada uno con sus raíces y todos juntos formando algo más grande. Orden, verticalidad y la sensación de pertenecer a una masa que no se mueve del sitio.
  • Y algunos más. El repertorio no se quedaba ahí: también asociaba, por ejemplo, a los suizos con sus montañas y a los neerlandeses con sus diques, esa frontera fabricada a mano contra el mar.

Si lo piensas, es una forma muy elegante de decir algo que todos intuimos: los paisajes en los que crecemos se nos cuelan en la manera de hablar, en los cuentos que nos cuentan de pequeños y hasta en los refranes. No es lo mismo crecer mirando un horizonte de agua que dentro de un bosque donde no ves más allá del siguiente tronco.

Tómatelo con un poco de sal (marina)

Antes de que alguien se lance a explicar la personalidad de su cuñado de Mánchester por el oleaje del canal de la Mancha, conviene poner las cosas en su sitio. Canetti no hacía ciencia, sino literatura de ideas. Sus símbolos son metáforas brillantes, no diagnósticos: no hay un gen del bosque ni un cromosoma marinero.

Spruce Knob, Allegheny Mountains, West Virginia (14494813301)
Foto: Ken Lund from Reno, Nevada, USA · CC BY-SA 2.0 · Wikimedia Commons

Además, son imágenes de una época concreta, pensadas por un autor concreto, con su biografía y sus manías. Ningún país es un bloque uniforme. Habrá ingleses que se marean en un pedalón y alemanes que no distinguen un abeto de una farola. Las generalizaciones nacionales sirven para pensar y para charlar, pero se rompen en cuanto conoces a una persona de carne y hueso.

Aun así, la frase tiene algo irresistible, y por eso sigue circulando más de sesenta años después. Hace poco la rescató Futility Closet, un veterano blog anglosajón de curiosidades, y sigue funcionando igual de bien que en 1960. Es de esas citas que te obligan a preguntarte: ¿y cuál sería el mío?

Para quien quiera jugar, va la pregunta: ¿qué paisaje elegirías para describirte a ti, a tu pueblo o a tu ciudad? ¿Una playa abarrotada en agosto, una meseta infinita, un puerto con niebla, una terraza a las once de la noche? Cuidado con la respuesta, porque dice más de ti que tu horóscopo.

Por qué importa

La ocurrencia de Canetti recuerda que las identidades colectivas se construyen con imágenes y relatos más que con datos, y que esas imágenes suelen nacer del paisaje. Entender cómo funcionan esos símbolos ayuda a leer mejor la literatura, la publicidad y hasta los clichés que repetimos sin pensar. Y, de paso, a no tomarlos demasiado en serio: un país cabe en una metáfora, pero sus habitantes no caben en ninguna. Así que la próxima vez que alguien te diga que en tu tierra todos son de una manera, puedes contestarle como un Nobel: «Sí, claro, y los ingleses viven en un barco».

FuentesResumen propio de la redacción a partir de las fuentes citadas; no es una traducción.

Texto generado con inteligencia artificial a partir de las fuentes citadas, sin revisión humana individual (Reglamento UE 2024/1689, art. 50). Las fotos llevan su crédito y licencia; las marcadas como realzadas se han retocado con IA sin alterar su contenido.

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