EDICIÓN Nº 012 · Sábado 26 sep 2026
Curiosidades

Diez círculos, tres movimientos: el acertijo que parece trampa y no lo es

Un triángulo de diez fichas apunta hacia arriba. Solo puedes mover tres para que apunte hacia abajo. Parece imposible hasta que lo ves, y entonces parece hasta ofensivamente obvio.

Redacción2026-09-26acertijos · matemáticas · ingenio · geometría · juegos de lógica
Baseball pool balls and rack
Foto: SMcCandlish · CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons · realzada con IA

Coge diez monedas de esas que llevan meses muertas en el cajón y móntalas en triángulo: una arriba, dos debajo, luego tres y luego cuatro. Ya lo tienes. Acabas de reproducir la misma figura que los bolos de una bolera justo antes de la carnicería. Y ahora la pregunta, un acertijo de A. Khalamaizer que ha recuperado esta semana el blog Futility Closet:

"Move three of these circles to make the triangle point downward."

Traducido a lo bruto: mueve tres círculos para que el triángulo apunte hacia abajo. Tres. Ni cuatro ni cinco. Tómate un minuto, que esto no corre prisa. Y no, girar la mesa no cuenta.

Las reglas, que son cuatro y media

El enunciado es tan corto que da miedo, porque todo lo que no prohíbe está permitido. Puedes mover tres fichas cualesquiera, no solo las de los bordes. Puedes dejarlas donde te dé la gana, siempre que al final el conjunto vuelva a ser un triángulo bien formado de diez piezas apiladas igual que al principio, pero mirando al suelo. No puedes quitar monedas, no puedes añadir, no puedes rotar el montaje entero y quedarte tan ancho.

Billiards Rack
Foto: MarkBuckawicki · CC0 · Wikimedia Commons

Que sean diez no es capricho estético: diez es un número triangular, la suma de 1+2+3+4. Por eso la figura queda tan redonda a la vista, y por eso también funciona igual con bolos, con bolas de billar apiladas en el triángulo de apertura o con garbanzos, si es lo que hay.

La parte divertida es dónde se atasca la cabeza. Casi todo el mundo intenta lo mismo: arrastrar la punta de arriba hacia abajo, como si el triángulo fuese una flecha que hay que dar la vuelta empujando el morro. Y ahí te comes tres movimientos sin haber arreglado nada, porque sigues teniendo una fila de cuatro donde no toca. El bloqueo no es de inteligencia, es de encuadre: estás viendo una punta que hay que mover, cuando en realidad lo que hay que mover es la base.

La solución, y el ruido que hace tu cerebro al encajarla

Vamos allá. Spoiler, obviamente, así que si quieres seguir sufriendo un rato, cierra un ojo.

BilliardBallRack
Foto: Executive Billiards · Public domain · Wikimedia Commons
  • Movimiento 1 y 2: quita las dos monedas de las esquinas de la fila de abajo, la de cuatro. Te quedan las dos centrales. Pégalas a los extremos de la fila de dos de arriba, que pasa a tener cuatro.
  • Movimiento 3: coge la moneda de la cúspide, la solitaria, y colócala debajo de todo, en el hueco central bajo la pareja que te ha quedado en la base.

Cuenta ahora las filas de arriba abajo: cuatro, tres, dos, una. Triángulo perfecto, apuntando al suelo, tres movimientos. Y esa sensación de "pero si estaba ahí" es el sonido de tu corteza prefrontal recolocando los muebles.

El truco conceptual es bonito: las dos filas del medio, la de dos y la de tres, no se tocan. Están ahí de adorno y sirven para las dos versiones del triángulo. Solo hay que desmontar la fila más gorda y reconstruir la punta en el lado opuesto. La figura no se gira, se recicla. El 70 % del dibujo ya estaba resuelto antes de empezar y nadie lo mira, porque el ojo se va directo al vértice, que es lo que más grita.

Si quieres presumir en la sobremesa, hazlo con monedas de verdad y no con papel: la gente se resiste mucho más a mover algo que puede tocar. Y si alguien te dice que se puede en dos, pídele que lo haga. Va a mover dos, mirar el resultado, mover una tercera sin decir nada y declararse ganador. Es el deporte nacional.

Por qué importa

Porque este tipo de acertijo no mide lo listo que eres, mide con qué facilidad sueltas tu primera idea. Todo el mundo ataca la punta porque la punta es lo que define visualmente "hacia dónde apunta", y hace falta un salto pequeño pero real para entender que la punta es una consecuencia y no la causa. Es exactamente el mismo músculo que usas cuando llevas dos horas peleándote con un problema en el trabajo y la solución consiste en cambiar la pregunta, no en empujar más fuerte. Diez monedas, tres movimientos y un recordatorio baratísimo: a veces no hay que girar la figura, hay que mirarla desde el otro lado.

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Foto: RCraig09 · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons
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