La formación en IA ayuda a conseguir entrevistas, pero no borra la desigualdad
Un experimento con más de 3.000 candidaturas reales en Londres muestra que acreditar formación en IA mejora las opciones de mujeres de grupos infrarrepresentados, pero la brecha sigue ahí.

Hoy cualquier curso de inteligencia artificial se vende como un pasaporte al empleo. La idea suena razonable: si las empresas buscan perfiles que sepan trabajar con estas herramientas, formarse debería abrir puertas. Un estudio publicado en octubre de 2026 en la revista Industrial Relations: A Journal of Economy and Society ha querido medir hasta dónde llega ese efecto. La conclusión es que la formación ayuda, pero no tanto como para igualar las oportunidades de todo el mundo.
El trabajo lo dirige el profesor Nick Drydakis, de la Anglia Ruskin University (Reino Unido), y se puede consultar con el DOI 10.1111/irel.70047. Este artículo es un resumen propio a partir de la nota de prensa difundida por Phys.org, no una traducción. La fuente no indica que el artículo científico sea de acceso abierto.
Cómo se hizo el experimento
El equipo usó una técnica clásica de la economía laboral, el experimento de campo por correspondencia. A lo largo de 2025 enviaron más de 3.000 candidaturas a ofertas de empleo reales en Londres. Todas correspondían a candidatas ficticias diseñadas para ser comparables entre sí y presentadas a puestos del sector privado en los que no se pedía titulación universitaria, repartidos en diez ámbitos profesionales.

Lo interesante del diseño es que las candidaturas solo cambiaban en unos pocos rasgos concretos:
- La pertenencia a un grupo infrarrepresentado: mujeres de más edad, mujeres negras, mujeres lesbianas o mujeres que indicaban estar en el espectro autista.
- La presencia o ausencia de una cualificación de desarrollo profesional relacionada con la IA, de seis meses de duración y expedida por un centro de formación profesional.
Al mantener igual todo lo demás, cualquier diferencia en el número de llamadas para una entrevista se puede atribuir, con bastante confianza, a esas variables y no a la experiencia, la redacción del currículum u otros factores.
Qué han encontrado
Las cifras dibujan un panorama con luces y sombras. Las candidatas que no pertenecían a ninguno de los grupos infrarrepresentados y no acreditaban formación en IA recibieron invitación a entrevista en el 25 % de los casos. Sus homólogas de grupos infrarrepresentados, también sin esa formación, se quedaron en el 11 %.

Cuando estas últimas añadían el curso de IA al currículum, su tasa subía al 14 %. Es una mejora relativa de aproximadamente un 27 %, que no es poca cosa. Pero sigue estando 11 puntos porcentuales por debajo de la de las candidatas del grupo mayoritario, que además partían sin esa formación extra.
El estudio también observó que la acreditación en IA ayudaba a acceder a puestos mejor pagados, aunque las diferencias en el tipo de empleo y salario al que llegaba cada grupo seguían siendo apreciables. Drydakis lo resume así en la nota difundida por la universidad:
«Las competencias por sí solas no bastan para superar las desigualdades a las que se enfrentan». — Nick Drydakis, Anglia Ruskin University
Su mensaje de fondo es que la formación en IA puede abrir puertas, pero no debe verse como un sustituto de procesos de selección justos.
Las limitaciones que conviene tener en cuenta
Como cualquier experimento, este tiene un alcance concreto y no conviene estirar sus conclusiones más de la cuenta:

- Solo mide el primer filtro. Lo que se registra es si la empresa llama para una entrevista, no si al final contrata ni en qué condiciones.
- Un mercado concreto. Las ofertas eran de Londres, del sector privado y sin requisito de título universitario. No se puede dar por hecho que el resultado sea el mismo en otros países, sectores o niveles de cualificación.
- Falta una comparación. El propio estudio reconoce que no midió si la misma cualificación en IA daría un empujón parecido a las candidatas del grupo mayoritario. Si también las beneficiara, la distancia entre grupos podría mantenerse o incluso crecer.
- Candidaturas ficticias. Es la forma más limpia de aislar variables, pero no recoge todo lo que ocurre en procesos reales, como las recomendaciones personales o las entrevistas informales.
Por qué importa
La formación en inteligencia artificial se ha convertido en una de las grandes recetas para mejorar la empleabilidad, y este estudio confirma que sirve: acreditar esas competencias aumenta de forma medible las opciones de recibir una llamada. Pero también muestra, con datos de un experimento controlado, que aprender nuevas herramientas no compensa por sí solo las diferencias de trato que algunos perfiles encuentran en la selección de personal. Para empresas, centros de formación y cualquiera que diseñe programas de empleo, la lección es doble: invertir en competencias digitales merece la pena, y revisar cómo se filtran los currículos también.
- AI skills not enough to level the playing field—study — Phys.org
- Drydakis, N. et al. Industrial Relations: A Journal of Economy and Society (2026). DOI: 10.1111/irel.70047 — Industrial Relations: A Journal of Economy and Society
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