EDICIÓN Nº 032 · Viernes 16 oct 2026
Tecnología

Tu primer cliente será una IA: la entrevista de trabajo que ya prueba una consultora

Una gran consultora está probando con aspirantes júnior una conversación de 10 minutos con un cliente simulado por IA. Te contamos cómo funciona, qué evalúa y qué límites tiene.

Redacción2026-10-15inteligencia artificial · empleo · entrevistas de trabajo · consultoría · selección de personal
Meeting room (mr-go3-v)
Foto: Architekten Bernhardt + Partner (www.bp-da.de) · CC BY 4.0 · Wikimedia Commons · realzada
Woman smiling and using laptop during video call in cozy wooden room
Foto: Shixart1985 · CC BY 2.0 · Wikimedia Commons

Durante décadas, la entrevista para entrar en una consultora de estrategia ha seguido un guion bastante reconocible: preguntas sobre tu trayectoria, un caso de negocio que resolver en voz alta y mucha presión. Ahora se suma una pieza nueva. McKinsey & Company ha empezado a pedir a algunos candidatos de nivel de entrada que mantengan una conversación de unos diez minutos con un cliente que no existe: una simulación generada por inteligencia artificial. La noticia la adelantó The Wall Street Journal y la recogió después The Verge.

No es una entrevista hecha por una máquina, y ese matiz es importante. La IA no decide quién pasa y quién no. Lo que hace es poner voz a un cliente para que una persona del equipo de selección, presente en la sala, observe cómo se desenvuelve el aspirante.

Cómo funciona la prueba por dentro

El planteamiento es sencillo de explicar y bastante más difícil de construir. El candidato se sienta ante un cliente virtual, una especie de avatar conversacional, y tiene que conducir una conversación profesional: entender qué necesita esa persona, hacer las preguntas adecuadas y proponer soluciones con sentido. Según la información publicada, entre los casos planteados hay situaciones reales del oficio, como ayudar a decidir dónde ubicar un nuevo recinto deportivo.

Meeting room (mr-go3-v)
Foto: Architekten Bernhardt + Partner (www.bp-da.de) · CC BY 4.0 · Wikimedia Commons

Algunos detalles de diseño que se conocen:

  • Duración: unos diez minutos por conversación.
  • Cobertura: la simulación pretende reflejar el 80 % de los escenarios que un consultor encuentra en su día a día.
  • Tono del cliente: no está pensado para hacer de cliente imposible. La empresa ha explicado que no busca imitar a un interlocutor desquiciado, sino a un directivo razonable.
  • Evaluación: la puntuación la pone un evaluador humano, no el sistema.

La razón que da la propia firma tiene lógica técnica. Un actor humano que interpreta a un cliente varía de un candidato a otro: se cansa, improvisa o se muestra más amable con unos que con otros. Un modelo de lenguaje con instrucciones fijas puede mantener el mismo personaje, con el mismo nivel de exigencia, en cientos de entrevistas. Blair Ciesil, responsable global de captación de talento de la empresa, lo resumió así: la IA permite «un perfil de cliente coherente» para que el evaluador se centre en cómo el candidato escucha, responde y genera confianza.

A quién afecta y qué se mide

Por ahora es un piloto. Está dirigido a estudiantes universitarios que optan a puestos de analista de negocio, el primer escalón de la carrera, y solo en algunas oficinas de Norteamérica durante este otoño. Según el diario estadounidense, podrían pasar por él «cientos» de aspirantes. No hay anuncio de que vaya a llegar a Europa ni a España.

Conference Hall Dome Suites
Foto: Em-mustapha · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

Lo que se quiere observar no es tanto si el candidato sabe hacer cuentas, algo que ya miden otras fases del proceso, sino habilidades más blandas: gestionar la ambigüedad, llevar el hilo de una conversación, pensar en tiempo real y transmitir seguridad sin caer en la prepotencia. Es decir, lo que hace un consultor cuando se sienta por primera vez con alguien que le paga por resolver un problema.

No es el primer movimiento de la firma en esta línea. A principios de 2026 ya incorporó en algunas entrevistas finales en Estados Unidos ejercicios en los que el aspirante trabaja con Lilli, su herramienta interna de IA generativa. Ahí se valoraba si el candidato era capaz de cuestionar y adaptar lo que proponía la máquina, en lugar de copiarlo sin más.

La letra pequeña

Que la decisión final siga en manos humanas reduce algunos riesgos, pero no todos. Conviene tener en cuenta varias cosas:

Cheerful woman smiling and making gestures with her hands while talking on a video call on her laptop
Foto: Shixart1985 · CC BY 2.0 · Wikimedia Commons
  • El guion manda. Si el cliente simulado reacciona siempre de forma razonable, la prueba mide bien la conversación «de manual», pero dice poco de cómo se maneja una reunión que se tuerce, que también forma parte del oficio.
  • Hablar con una máquina no es neutro. Hay personas a las que les resulta natural conversar con un avatar y otras a las que les incomoda. Esa diferencia puede colarse en la evaluación aunque no tenga nada que ver con el talento.
  • Coherencia no es lo mismo que justicia. Que todos los candidatos se enfrenten al mismo personaje es un avance frente a la improvisación, pero si el personaje tiene sesgos de diseño, los tendrá con todos por igual.
  • Transparencia. No se ha detallado qué modelo hay detrás, cómo se ha entrenado el personaje ni qué se hace con las grabaciones o transcripciones de las conversaciones.

En la Unión Europea, además, los sistemas de IA usados en selección de personal están catalogados como de alto riesgo en el Reglamento de IA, lo que implica obligaciones de supervisión humana, documentación y transparencia si algo así quisiera aplicarse aquí.

Por qué importa

Esta prueba resume bien hacia dónde va el trabajo de oficina: la IA no solo se usa para filtrar currículos, sino para simular situaciones que antes requerían a una persona actuando. Para quien busca su primer empleo, el mensaje es claro: saber conversar, escuchar y razonar en voz alta sigue siendo lo que se evalúa, aunque al otro lado de la mesa haya un personaje hecho de código. Y para el resto, es un buen recordatorio de que la última palabra, al menos de momento, la siguen teniendo las personas.

FuentesResumen propio de la redacción a partir de las fuentes citadas; no es una traducción.

Texto generado con inteligencia artificial a partir de las fuentes citadas, sin revisión humana individual (Reglamento UE 2024/1689, art. 50). Las fotos llevan su crédito y licencia; las marcadas como realzadas se han retocado con IA sin alterar su contenido.

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