EDICIÓN Nº 021 · Lunes 5 oct 2026
Curiosidades

Oliver Solberg pierde el Mundial de Rallies a dos curvas de la meta

Oliver Solberg tenía el título ganado en Cerdeña hasta que, a dos curvas del final, su Toyota se fue a las dunas. Ganó el rally y aun así perdió el campeonato ante Elfyn Evans.

Redacción2026-10-05WRC · Oliver Solberg · Elfyn Evans · rallies · Cerdeña
2025 Rally Japan Oliver Solberg
Foto: TTTNIS · CC0 · Wikimedia Commons · realzada con IA
2024 Toyota GR Yaris Rally 1 Evans
Foto: TTTNIS · CC0 · Wikimedia Commons

Hay maneras dolorosas de perder un campeonato del mundo, y luego está la de Oliver Solberg. El sueco tenía el título del Mundial de Rallies (WRC) de 2026 prácticamente en el bolsillo. Faltaban un kilómetro y pico y dos curvas. Dos. Lo que tardas en decir «ya está». No estaba.

Pasó el domingo 4 de octubre en el Rally de Italia-Cerdeña, la penúltima prueba del calendario, y el final ya circula por las redes como uno de los desenlaces más crueles que se recuerdan en este deporte. El beneficiado fue el galés Elfyn Evans, compañero de equipo de Solberg en Toyota, que se llevó el título junto a su copiloto, Scott Martin.

Una final a una sola etapa

La situación era de guion de película. Evans había llegado al domingo con ventaja en la clasificación, pero un pinchazo en la penúltima especial le hizo perder puntos del «Super Sunday» y dejó a Solberg a un solo punto. Para rematar el dramatismo, en caso de empate a puntos el campeón habría sido el sueco por el criterio de desempate. Resumen: el que fuera más rápido de los dos en el tramo final, el powerstage de Sassari-Argentiera, se llevaba el Mundial. Así de simple y así de salvaje.

OliverSolbergRallySweden2020(1)
Foto: Cal1 · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

Y Solberg iba ganando. Según los tiempos intermedios que recogen DirtFish y RacingNews365, a 1,2 kilómetros del final sacaba 1,9 segundos a Evans. En rallies eso no es una ventaja holgada, pero tampoco es para ponerse nervioso. Bastaba con no hacer nada raro.

El momento en que todo se fue a las dunas

Hizo algo raro. En una curva a izquierdas junto a la costa de Argentiera, la trasera de su Toyota se le escapó, él corrigió hacia el otro lado y el coche acabó fuera de la carretera, entre la arena. Quedaban dos curvas para la meta. Si alguna vez has tirado el móvil al suelo justo cuando ibas a guardarlo en el bolsillo, multiplica esa sensación por un campeonato del mundo.

Oliver Solberg, SS4, Rally Poland 2024
Foto: Focus On The Wheels · CC0 · Wikimedia Commons

Solberg consiguió volver a la pista y terminar, pero el despiste le costó unos nueve segundos respecto a Evans en ese tramo. Suficiente para que el título cambiara de manos en lo que dura un derrape.

Lo más surrealista del asunto es la clasificación del rally:

  • Ganador del Rally de Cerdeña: Oliver Solberg, con casi un minuto de ventaja sobre Sébastien Ogier.
  • Quinto en el rally: Elfyn Evans.
  • Campeón del mundo: Elfyn Evans.

Es decir, Solberg ganó la carrera y perdió el campeonato; Evans quedó quinto y se fue a casa con el título. El deporte de motor tiene estas matemáticas.

Un título que se hizo esperar

Para Evans la corona tiene sabor a revancha. El galés llevaba años rondando el título y quedándose a las puertas, varias veces como subcampeón. Según Motorsport.com, se convierte en el primer británico campeón del mundo de rallies desde Richard Burns en 2001.

2024 Toyota GR Yaris Rally1
Foto: Calreyn88 · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

Ni él mismo se lo creía. Reconoció que ya daba el campeonato por perdido y que su tramo final tampoco fue limpio. También tuvo palabras para su rival:

«Lo siento por Oliver; ha hecho un fin de semana increíble», dijo Evans, según RacingNews365.

Solberg, por su parte, llegó a la meta desconsolado, según la prensa especializada. Es comprensible: hizo el mejor rally de todos, ganó la prueba con autoridad y, aun así, se quedó sin el premio gordo por un segundo de exceso de confianza o de mala suerte, según a quién le preguntes. El apellido, además, pesa: su padre, Petter Solberg, fue campeón del mundo de rallies en 2003, así que en casa sabían bien lo que había en juego.

La buena noticia para el sueco es que es joven y que el talento no se le fue a las dunas con el coche. Lo de aprender a celebrar después de la línea de meta, eso sí, parece que queda como deberes para la próxima temporada.

Por qué importa

Más allá del meme, este final recuerda por qué los rallies enganchan tanto: se corre contra el reloj en carreteras reales, con arena, piedras y curvas que no perdonan, y un campeonato de todo un año puede decidirse en un solo tramo y en apenas unos metros. Es también una lección muy humana sobre la presión: ir ganando no es lo mismo que haber ganado. Y sí, la próxima vez que alguien diga «esto ya está hecho» antes de tiempo, ya sabes qué nombre sacar.

Texto generado con inteligencia artificial a partir de las fuentes citadas, sin revisión humana individual (Reglamento UE 2024/1689, art. 50). Las fotos llevan su crédito y licencia; las marcadas como realzadas se han retocado con IA sin alterar su contenido.

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