EDICIÓN Nº 032 · Viernes 16 oct 2026
Ciencia

Unas huellas de los Dolomitas muestran cómo los ancestros de los dinosaurios se irguieron

Unas huellas fósiles halladas en el Bletterbach (Dolomitas, Italia) indican que los parientes de los dinosaurios pasaron poco a poco de andar con las patas abiertas a caminar erguidos.

Redacción2026-10-15paleontología · dinosaurios · huellas fósiles · Pérmico · Dolomitas
BLW Chirotherium footprint
Foto: Mike Peel · CC BY-SA 2.0 uk · Wikimedia Commons · realzada

Los dinosaurios caminaban con las patas debajo del cuerpo, como columnas. Los lagartos actuales, en cambio, las abren hacia los lados. Saber cómo y cuándo se produjo ese cambio es una de las grandes preguntas de la paleontología. Un nuevo estudio ofrece una pista directa. No sale de huesos, sino de pisadas: las huellas que dejaron los arcosauriformes, el grupo del que salieron los cocodrilos, los pterosaurios y los dinosaurios.

El equipo lo dirige el paleontólogo Lorenzo Marchetti, del Museum für Naturkunde de Berlín, junto a Hendrik Klein, de Saurierwelt. Han descrito un nuevo tipo de huella, Pachychirotherium gardenaensis, procedente del GEOPARC Bletterbach, en los Dolomitas italianos (Patrimonio Mundial de la UNESCO). Según los autores, son las huellas de arcosauriformes más antiguas que se conocen. Este artículo es un resumen propio del trabajo, no una traducción.

Qué han encontrado

El Bletterbach es un desfiladero del Tirol del Sur. Sus paredes dejan a la vista rocas del final del Pérmico, el periodo que terminó con la mayor extinción masiva de la historia, hace unos 252 millones de años. En esos sedimentos ya se conocían rastros de reptiles primitivos, parientes de los mamíferos y anfibios. Ahora se suma una huella atribuida a los arcosauriformes, que lleva el rastro del grupo hasta antes del Triásico.

Fossil track of a Chirotherium. Triassic Period. From England. Kelvingrove Art Gallery and Museum, Glasgow, UK
Foto: Osama Shukir Muhammed Amin FRCP(Glasg) · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

El estudio no se queda en el nuevo hallazgo. Los investigadores compararon esas pisadas con otras huellas de arcosauriformes más modernas, del Triásico Inferior y Medio, encontradas en Italia, Alemania y Polonia. Al ordenarlas en el tiempo, aparece una tendencia clara: la forma de pisar fue cambiando poco a poco.

Según el trabajo, el paso de una postura abierta a una erguida no ocurrió de golpe. Se acumularon varios cambios entre el final del Pérmico y el Triásico Medio:

  • Más digitigradía: los animales fueron apoyando cada vez más solo los dedos, en lugar de toda la planta del pie.
  • Más cursorialidad: los dedos centrales del pie se alargaron, un rasgo propio de los animales adaptados a correr.
  • Manos más pequeñas: las huellas de las extremidades anteriores se fueron reduciendo, lo que indica que el peso recaía cada vez más en las patas traseras.

Para los autores, estas adaptaciones aparecieron antes de que los dinosaurios se volvieran bípedos. Es decir, sus antepasados ya habían cambiado en buena parte la forma de caminar cuando surgieron los primeros dinosaurios.

Cómo lo han hecho

El equipo combinó varias técnicas. Por un lado, comparó la forma de las huellas con la anatomía de las extremidades de los arcosauriformes conocidos por sus esqueletos. Así pudieron relacionar cada tipo de pisada con el animal que probablemente la dejó. Por otro, midieron rastros completos, es decir, secuencias de varios pasos seguidos. Estas mediciones dan información sobre la anchura de la marcha y la posición de las patas. Por último, usaron fotografías con mapas de profundidad en falso color, que resaltan el relieve de cada huella y ayudan a ver detalles que a simple vista pasan desapercibidos.

Chirotherium
Foto: Bernd Hutschenreuther · CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons

La gran ventaja de este enfoque la resume el propio comunicado: las icnitas son los únicos fósiles que registran directamente cómo se movían animales vivos.

«Los icnofósiles son los únicos fósiles que registran directamente la locomoción de animales vivos», según el equipo de Marchetti, recogido por Phys.org.

Un hueso dice cómo podía moverse un animal. Una huella dice cómo se movía de verdad un individuo concreto en un momento concreto.

Limitaciones a tener en cuenta

Las huellas tienen un problema clásico: casi nunca aparecen junto al animal que las dejó. Atribuir una pisada a un grupo concreto es siempre una inferencia basada en la forma del pie, por bien fundada que esté. Además, la forma de una huella depende del sustrato (barro, arena, humedad) y de cómo se conservó, lo que puede deformar los detalles. Por último, la secuencia temporal se apoya en yacimientos repartidos por varios países y en un registro que, por definición, es incompleto. Nuevos hallazgos podrían matizar el ritmo o el orden de los cambios que propone el estudio.

El trabajo se publica en la revista Palaeontology con el título «The new archosauriform track Pachychirotherium and the stepwise acquisition of digitigrady, cursoriality and erect stance in the group between the Permian and Triassic» (DOI: 10.1111/pala.70089). La nota de prensa no indica si el artículo es de acceso abierto ni con qué licencia se publica.

Por qué importa

Caminar erguido fue una de las claves del éxito de los dinosaurios. Les permitió moverse con más eficiencia y, con el tiempo, dominar los ecosistemas terrestres durante más de cien millones de años. Este estudio indica que esa ventaja no apareció de repente. Se fue construyendo paso a paso, nunca mejor dicho, en sus antepasados, y empezó antes de la gran extinción del final del Pérmico. También recuerda que las huellas, a menudo menos llamativas que los esqueletos, pueden contar una parte de la historia que los huesos no cuentan.

Texto generado con inteligencia artificial a partir de las fuentes citadas, sin revisión humana individual (Reglamento UE 2024/1689, art. 50). Las fotos llevan su crédito y licencia; las marcadas como realzadas se han retocado con IA sin alterar su contenido.

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