Un cráneo olvidado un siglo en Londres revela el primer megaraptor de Europa
Un fragmento de cráneo de la isla de Wight, guardado desde 1924 en el Museo de Historia Natural de Londres, pertenece a Invictibellatrix amberina, un depredador con garras enormes que vivió hace 120 millones de años.

A veces los grandes descubrimientos de la paleontología no salen de una excavación, sino de un cajón. Eso le ha pasado a Invictibellatrix amberina, un dinosaurio carnívoro nuevo para la ciencia. Lo han identificado a partir de un fósil que llevaba casi cien años en las colecciones del Museo de Historia Natural de Londres sin que nadie lo estudiara a fondo. Es la primera prueba de que los megaraptores, un grupo de depredadores bastante enigmático, también vivieron en Europa.
El trabajo lo dirige Cassius Morrison, del departamento de Ciencias de la Tierra del University College London (UCL), con el doctorando Charlie Scherer y con Paul Barrett, del Museo de Historia Natural, como autor sénior. Se ha publicado en la revista Royal Society Open Science (vol. 13, n.º 10, 2026; DOI: 10.1098/rsos.260937), que es de acceso abierto. Lo que sigue es un resumen propio a partir de la nota de prensa del museo y de la cobertura de ScienceDaily, no una traducción del artículo.
Un fósil de 1924 con mucho que contar
Reginald Walter Tooley, un aficionado a la paleontología, recogió la pieza al pie de un acantilado en la costa suroeste de la isla de Wight, en el Reino Unido. El museo londinense la compró en 1924. Es un trozo de la parte posterior del cráneo, la zona que protege el encéfalo, y procede de la Formación Wessex, unas rocas del Cretácico inferior de unos 120 millones de años. En aquella época la zona era una llanura de inundación con estaciones húmedas y secas, y las plantas con flor todavía eran escasas.

Para sacarle partido a un resto tan pequeño, el equipo lo pasó por un escáner de tomografía computarizada (TC). Con eso hicieron un modelo 3D del hueso y otro del hueco interior, que reproduce de forma aproximada la forma del cerebro. Después lo compararon con cráneos y cajas craneanas de otros terópodos (los dinosaurios carnívoros bípedos), como tiranosaurios, espinosaurios o raptores.
El último paso fue un análisis filogenético por ordenador, que coloca a la especie en el árbol genealógico según sus rasgos anatómicos. Los resultados apuntaron una y otra vez al mismo sitio: la familia de los megaraptores. Dos detalles lo separan de las especies ya conocidas y justifican un nombre nuevo:
- un orificio ovalado por el que la médula espinal entraba en el cráneo;
- una cresta con forma de reloj de arena.
El nombre del género viene a significar «guerrera invicta». El de la especie, amberina, junta una alusión al ámbar con un nombre femenino.
Garras en vez de mandíbulas
Los megaraptores son parientes cercanos de los tiranosaurios, pero cazaban de otra manera. En lugar de confiar en unas mandíbulas descomunales, tenían cráneos relativamente estrechos, brazos muy fuertes y garras grandes y curvas para atrapar a sus presas. Hasta ahora se conocían sobre todo en el antiguo supercontinente de Gondwana. Algunos de sus descendientes, como Maip macrothorax en Argentina, llegaron a medir de 9 a 10 metros, con garras de hasta 35 centímetros.

Invictibellatrix era bastante más modesto. Según las estimaciones del equipo, medía de 3 a 4 metros de largo y algo más de metro y medio de alto, más o menos como una persona y del tamaño de un tigre grande. Probablemente tenía plumas, y sus garras podían medir entre 10 y 20 centímetros. Los autores creen que ocupaba un nicho parecido al de una hiena: no era el gran depredador de su ecosistema, pero cazaba dinosaurios pequeños, lagartos y mamíferos. Morrison lo resume con una frase que ha dado la vuelta a los titulares:
«No era el superdepredador de su tiempo, pero para los humanos habría sido más peligroso que un T. rex». (Cassius Morrison, UCL)
La idea tiene su lógica. Un tiranosaurio de varias toneladas buscaba presas grandes, mientras que un cazador de metro y medio con garras largas habría visto a una persona como una presa de su tamaño. Eso sí, es un ejercicio de imaginación: humanos y dinosaurios no humanos nunca coincidieron.
Lo que sabemos y lo que no
Conviene leer este hallazgo con cautela, y el propio material obliga a ello. El fósil es solo un fragmento de la caja craneana: no se ha encontrado ninguna garra ni ningún hueso de las extremidades de este animal. El tamaño del cuerpo, las plumas y la longitud de las garras son estimaciones hechas por comparación con megaraptores mejor conocidos, no medidas directas. Si algún día aparecen más restos en la isla de Wight, esas cifras podrían cambiar.

También pasa lo de siempre con las especies descritas a partir de muy poco material: su lugar en el árbol evolutivo depende de un número limitado de rasgos. El equipo dice que los análisis la sitúan de forma constante entre los megaraptores, pero nuevos fósiles podrían afinar o discutir esa posición.
Aun así, el trabajo tiene peso para la biogeografía. Los autores proponen que los megaraptores pasaron por Europa antes de llegar a Gondwana, en lugar de seguir otras rutas que se habían planteado. Como dice Scherer, esta especie es «la primera prueba» de que el grupo estuvo en Europa.
Por qué importa
Este hallazgo cubre un hueco en el mapa de un grupo de dinosaurios que acabó dando cazadores gigantes en Sudamérica, y ofrece una pista sobre cómo y por dónde se extendieron. También recuerda el valor de las colecciones de los museos: un fósil comprado hace un siglo, revisado con tomografía y análisis por ordenador, puede convertirse en una especie nueva. Seguramente quedan más sorpresas guardadas en los cajones, esperando a que alguien las mire con herramientas nuevas.
- A forgotten fossil reveals a fearsome dinosaur with giant claws — ScienceDaily
- UK dinosaur fossil identified as new long-clawed predator — Natural History Museum (Londres)
- Isle of Wight fossil Europe's first known long-clawed megaraptoran dinosaur — Phys.org
- Morrison, Scherer, Barrett et al. (2026). Royal Society Open Science 13(10) — Royal Society Open Science
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