EDICIÓN Nº 032 · Viernes 16 oct 2026
Ciencia

Rayos cósmicos: el freno que se daba por hecho podría no actuar solo

Unas simulaciones ponen a prueba el amortiguamiento de Landau no lineal, el supuesto freno de las ondas de Alfvén. Parece que solo funciona si hay turbulencia externa.

Redacción2026-10-16rayos cósmicos · plasma · astrofísica · simulaciones · ondas de Alfvén
Cosmic Timeline (2003-goods-more-6)
Foto: (Illustration: NASA and Ann Feild [STScI]) · Public domain · Wikimedia Commons · realzada
James Webb Space Telescope NIRCam Image of the “Cosmic Cliffs” in Carina Nebula
Foto: NASA (dominio público)

Los rayos cósmicos son partículas cargadas, sobre todo protones, que cruzan la galaxia casi a la velocidad de la luz. Aunque la palabra «rayo» despista, no tienen nada de luz: son materia, y al moverse empujan el gas que encuentran. Ese empuje importa mucho, porque se cree que los rayos cósmicos ayudan a hinchar los halos de gas de las galaxias, a impulsar vientos galácticos y a regular la formación de estrellas. Para saber cuánto empujan, hay que entender bien cómo se frenan. Un trabajo reciente, publicado como preprint en arXiv, pone en duda una de las suposiciones más repetidas sobre ese freno.

Este artículo es un resumen propio de ese trabajo, no una traducción. El estudio es de Rouven Lemmerz, Mohamad Shalaby, Ellen Zweibel, Christoph Pfrommer y Timon Thomas, se titula The impact of nonlinear Landau damping on cosmic ray streaming and the role of external turbulence, se envió el 14 de octubre de 2026 (arXiv:2610.20695, DOI 10.48550/arXiv.2610.20695) y se distribuye con licencia CC BY 4.0. De momento no aparece ninguna referencia a una revista, así que aún no ha pasado una revisión por pares.

Un atasco cósmico que se autorregula

El medio interestelar está atravesado por campos magnéticos. Cuando un grupo de rayos cósmicos avanza en una dirección más deprisa que la llamada velocidad de Alfvén (la velocidad a la que viajan las perturbaciones por esas líneas de campo, algo así como la vibración de una cuerda tensa), genera ondas de Alfvén. Esas ondas, a su vez, desvían a las partículas y las obligan a ir más despacio. Es un sistema que se frena solo: cuanto más corren los rayos cósmicos, más ondas crean, y más se dispersan.

Hot Intergalactic Gas- Chandra Discovers "Rivers Of Gravity" That Define Cosmic Landscape (2002-igm - igm illustration s
Foto: Illustration: NASA/CXC/A.Hobart; Spectrum: NASA/MIT/T.Fang e · Public domain · Wikimedia Commons

Pero las ondas no crecen sin límite. Algún mecanismo de amortiguamiento las apaga, y ese mecanismo decide cuánta dispersión hay, a qué velocidad derivan las partículas y, al final, cuánta energía y cuánto impulso pasan al gas. En el medio interestelar ionizado, el candidato que suele darse por bueno es el amortiguamiento de Landau no lineal (NLLD, por sus siglas en inglés). Se trata de un proceso en el que las partículas térmicas del plasma absorben energía de las ondas al interactuar con ellas.

Cómo lo han comprobado

En lugar de dar ese supuesto por bueno, el equipo lo puso a prueba con simulaciones llamadas fluid-PIC. En ellas, los rayos cósmicos se tratan como partículas individuales, mientras que los iones y electrones térmicos del gas se modelan como fluidos. La gracia del método es que a esos fluidos se les puede añadir o quitar a voluntad un «cierre de Landau», es decir, el ingrediente matemático que reproduce el amortiguamiento de Landau. Así se pueden comparar simulaciones idénticas en todo salvo en ese detalle.

Cosmic timeline (opo0318c)
Foto: NASA/ESA and Ann Feild (STScI) · Public domain · Wikimedia Commons

Los resultados principales son estos:

  • Ondas generadas solo por los rayos cósmicos: con partículas de una única energía, las simulaciones con y sin amortiguamiento de Landau salen indistinguibles. El NLLD resulta ineficaz, y los rayos cósmicos acaban con direcciones repartidas por igual (isótropas) en el sistema de referencia de las ondas.
  • Con turbulencia externa: cuando los autores añaden ondas de Alfvén de gran amplitud que imitan la turbulencia que ya existe en el medio, el NLLD sí entra en juego. Limita el crecimiento de las ondas e iguala las que avanzan con las que retroceden.
  • Una predicción útil: en ese caso, la velocidad de deriva final queda por debajo de la de Alfvén, y puede predecirse con precisión a partir únicamente del espectro de las ondas.

Una trampa numérica y las limitaciones

El trabajo también avisa a quienes hacen este tipo de simulaciones. Si la distribución de rayos cósmicos se representa con muy pocas partículas, aparece una inestabilidad numérica que estropea las escalas resonantes más grandes. Los gradientes artificiales en el ángulo de las trayectorias generan ondas que viajan hacia atrás y provocan una «cascada inversa» de energía que, según los autores, no debería existir si las ondas las crean solo los rayos cósmicos en movimiento. Dicho de otro modo, parte de lo que se ha atribuido a la física podría ser un efecto de muestrear mal.

Geometry of the Blue Ring Nebula (Animation)
Foto: NASA (dominio público)

Las propias conclusiones tienen límites claros. Las simulaciones usan rayos cósmicos de una sola energía, y los autores reconocen que una distribución en ley de potencias, más parecida a la real, podría permitir un amortiguamiento de Landau más fuerte. Además, al tratarse de un preprint, todavía falta que otros grupos lo revisen y lo reproduzcan.

Por qué importa

Muchos modelos de evolución de galaxias incluyen los rayos cósmicos como un ingrediente clave y fijan su eficacia con reglas sencillas sobre cómo se amortiguan las ondas. Si el amortiguamiento de Landau no lineal no es un freno propio de la inestabilidad, sino algo que depende de la turbulencia ya presente en el gas, esas reglas tendrán que tener en cuenta el entorno. En palabras de los autores, su eficacia depende de «la interacción de los modos generados por el flujo con los de origen externo». Eso puede cambiar cuánto empujan los rayos cósmicos al gas galáctico y, con ello, cómo creemos que se moldean las galaxias.

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