Un cúbit de helio superfluido podría cometer unos 100 veces menos errores
Físicos de Surrey y Northwestern proponen un cúbit sin carga eléctrica, hecho con helio-3 superfluido, que sería casi inmune al ruido electromagnético. De momento solo existe sobre el papel.

Los ordenadores cuánticos tienen un problema de base: se equivocan mucho. Sus unidades de información, los cúbits, son tan delicadas que una mínima perturbación del entorno basta para estropear el cálculo. Un equipo de la Universidad de Surrey (Reino Unido) y de la Universidad Northwestern (Estados Unidos) acaba de publicar el diseño de un cúbit que intenta esquivar buena parte de ese ruido con un material poco habitual: el helio superfluido. Según sus cálculos, cometería unas 100 veces menos errores que los cúbits superconductores que usan hoy casi todos los grandes prototipos.
Hay que dejar claro desde el principio que es una propuesta teórica. Nadie ha fabricado todavía este cúbit. Este artículo es un resumen propio del trabajo y de la información que han difundido la universidad y varios medios; no es una traducción.
Qué han propuesto exactamente
El dispositivo se llama SHOQ (siglas en inglés de Superfluid Helium Oscillator Quantum, algo así como «oscilador cuántico de helio superfluido»). Lo firman Priya Sharma, investigadora con una beca Daphne Jackson y autora principal; Eran Ginossar, profesor titular del Grupo de Ciencias Cuánticas de Surrey, y Jens Koch, de Northwestern. El artículo, titulado Towards a micromechanical qubit based on quantized oscillations in superfluid helium, se ha publicado en la revista npj Quantum Information (DOI: 10.1038/s41534-026-01355-3). Desde 2024 había una versión previa en el repositorio arXiv.

Según los autores, es el primer diseño publicado de un cúbit basado en un superfluido. La idea combina dos piezas:
- Un «enlace débil» superfluido: un estrechamiento por el que el helio pasa por efecto túnel. Es el equivalente, en un líquido, de las uniones Josephson que forman el corazón de los cúbits superconductores.
- Un elemento mecánico diminuto que oscila junto con el fluido dentro de una cavidad microfluídica.
A temperaturas de milikelvin, muy cerca del cero absoluto, el movimiento del superfluido en este sistema estaría cuantizado: solo podría tener ciertos niveles de energía, lo bastante separados como para distinguirlos. Con el diseño adecuado, el sistema sería además «no lineal», una condición necesaria para usar dos de esos niveles como el 0 y el 1 de un cúbit. Los autores hablan de un dispositivo de tamaño micrométrico con tiempos de coherencia (el rato que aguanta la información cuántica) del orden del milisegundo.
Por qué el helio se libraría del ruido
Los cúbits superconductores son circuitos eléctricos. Funcionan muy bien, pero, como recuerda la nota de Surrey, son muy sensibles al ruido electromagnético y a las cargas eléctricas perdidas. Cualquier fluctuación del entorno puede alterar su estado y desordenar la información.

El helio superfluido, en cambio, es eléctricamente neutro. El SHOQ no movería electrones, sino átomos de helio que fluyen sin rozamiento. Por eso, en principio, sería inmune a esas formas de ruido. De ahí sale la estimación de unos errores unas cien veces menores. El estudio se centra en el helio-3, un isótopo raro del helio que se vuelve superfluido a temperaturas extremadamente bajas.
«Las matemáticas nos dicen que debería funcionar», resume Priya Sharma, que señala como siguiente paso construir un prototipo.
Las limitaciones
Antes de celebrar nada conviene tener en cuenta varias cosas:

- No hay experimento. El factor 100 sale de modelos teóricos. Hasta que no exista un dispositivo real, no se sabrá si aparecen fuentes de error que los cálculos no tienen en cuenta: vibraciones, defectos del material o pérdidas en el elemento mecánico.
- Hace muchísimo frío. Hay que trabajar a milikelvin. El equipo recuerda que esas condiciones ya se han alcanzado en experimentos con helio-3 superfluido, pero eso no lo convierte en algo sencillo ni barato.
- Un cúbit no es un ordenador. Aunque funcione, faltaría demostrar que se puede leer, controlar y conectar con otros cúbits a gran escala.
Los propios autores no plantean el SHOQ como un sustituto de la tecnología actual. Lo ven como un complemento: podría trabajar junto a los cúbits superconductores en sistemas híbridos o servir como memoria cuántica para guardar información mientras otros cúbits calculan. Para dar el salto al laboratorio, Sharma cuenta con una beca de comercialización (IAA Commercialisation Fellowship) destinada a desarrollar el prototipo.
Por qué importa
Los errores son hoy el gran freno de la computación cuántica. Para obtener un solo cúbit «lógico» fiable hacen falta muchos cúbits físicos que se vigilan y corrigen entre sí, y ese gasto es enorme. Un cúbit físico que de partida se equivocara cien veces menos reduciría mucho esa carga y facilitaría construir máquinas más grandes. Todavía es una promesa sobre el papel, pero abre un camino nuevo: usar un líquido cuántico sin carga eléctrica en lugar de circuitos para guardar información. La prueba de verdad llegará cuando el prototipo pase por el laboratorio.
- This new qubit could be 100 times less error-prone in superfluid quantum computer breakthrough — ScienceDaily
- Superfluid-based qubit design could be key to scaling up quantum computers — University of Surrey
- University of Surrey designs superfluid helium qubit to cut errors by 100x — Quantum Zeitgeist
- Towards a micromechanical qubit based on quantized oscillations in superfluid helium (Sharma, Koch, Ginossar; npj Quantum Information, 2026; DOI 10.1038/s41534-026-01355-3) — arXiv / npj Quantum Information
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