EDICIÓN Nº 019 · Sábado 3 oct 2026
Ciencia

El gen APOE4 daña los vasos del cerebro, y en el laboratorio parte del daño se revierte

Dos estudios de Mount Sinai muestran que la variante APOE4, el gran factor genético de riesgo del alzhéimer, deja cicatrices en los vasos cerebrales y atasca la limpieza de proteínas. En ratones y minicerebros, parte del daño vascular se revirtió.

Redacción2026-10-03alzhéimer · APOE4 · neurociencia · párkinson · genética
Blood vessels-3D rendering
Foto: Antonino Paolo Di Giovanna · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons · realzada con IA
Basement membrane deposition of endothelial cell and EC-pericyte conditions
Foto: Kim J, Chung M, Kim S, Jo DH, Kim JH, Jeon NL · CC BY 4.0 · Wikimedia Commons

De todos los genes ligados al alzhéimer de aparición tardía, ninguno pesa tanto como APOE4, una de las variantes del gen de la apolipoproteína E. Tenerla no condena a nadie a la enfermedad, pero aumenta el riesgo. Lo que sigue sin estar claro es cómo lo hace. Dos trabajos de un equipo del Hospital y la Facultad de Medicina Mount Sinai (Nueva York), dirigidos por el neurocientífico Joel W. Blanchard, aportan una respuesta en dos partes: APOE4 deteriora los vasos sanguíneos del cerebro y entorpece los sistemas celulares que retiran proteínas dañinas. Y lo más llamativo: en experimentos de laboratorio, parte del daño vascular pudo revertirse.

Este artículo es un resumen propio, elaborado a partir de la nota publicada en ScienceDaily y de los datos de las dos publicaciones originales. No es una traducción.

Vasos que se convierten en cicatriz

El primer estudio, publicado en la revista Cell el 24 de septiembre de 2026 (primer autor: Braxton R. Schuldt), se centra en los pericitos. Son células que envuelven los capilares del cerebro y ayudan a mantener su estructura y la barrera que separa la sangre del tejido nervioso.

Blood vessels-MIP
Foto: Antonino Paolo Di Giovanna · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

Según los autores, en presencia de APOE4 los pericitos cambian de identidad y se convierten en células parecidas a los miofibroblastos, las que fabrican tejido cicatricial. El resultado es un vaso con fibrosis, peor recubierto y con más acumulación de amiloide a su alrededor (el amiloide es la proteína que forma las placas típicas del alzhéimer).

Para llegar a esta conclusión, el equipo combinó varias aproximaciones:

  • Un atlas de transcriptómica unicelular de los vasos sanguíneos del cerebro humano, que muestra qué genes se activan en cada tipo de célula.
  • miBrains: tejido cerebral humano en 3D cultivado a partir de células madre pluripotentes inducidas, que reúne varios tipos celulares del cerebro.
  • Ratones transgénicos envejecidos portadores de APOE4.
  • Análisis de tejido cerebral humano obtenido tras el fallecimiento.

La pieza clave fue una vía de señalización llamada TGF-β, implicada en la fibrosis en muchos órganos. Al bloquearla, tanto en los miBrains como en los ratones, los investigadores observaron que se recuperaba el recubrimiento de pericitos y disminuían la fibrosis y el amiloide alrededor de los vasos. Blanchard lo resume diciendo que el daño vascular «no es simplemente una consecuencia tardía» del alzhéimer, sino un proceso activo que podría ser reversible.

Colesterol atascado y una basura que se propaga

El segundo trabajo, publicado en Cell Stem Cell (primera autora: Louise A. Mesentier-Louro), mira a otro tipo de célula: los astrocitos, que dan soporte a las neuronas y gestionan buena parte del metabolismo de lípidos del cerebro.

Constituents of the BBB in the capillary
Foto: Uemura MT, Maki T, Ihara M, Lee VMY and Trojanowski JQ · CC BY 4.0 · Wikimedia Commons

Aquí, APOE4 provocaba una acumulación de colesterol en los astrocitos que alteraba sus lisosomas, los orgánulos encargados de degradar residuos. Con la limpieza interna dañada, los astrocitos retiraban peor la alfa-sinucleína, una proteína asociada sobre todo al párkinson. La proteína anómala se acumulaba y acababa pasando a las neuronas. Este hallazgo ayuda a explicar por qué el mismo gen de riesgo podría estar relacionado con más de una enfermedad neurodegenerativa.

Mesentier-Louro destaca además una ventaja práctica de los miBrains: pueden criopreservarse, lo que facilita repetir experimentos con el mismo material y hace más reproducibles las pruebas de fármacos.

Lo que estos estudios no dicen (todavía)

Conviene no confundir un resultado de laboratorio con un tratamiento. Hay varias cautelas importantes:

Pericytes’ role in Alzheimer’s disease (AD) pathogenesis
Foto: Laredo F, Plebanski J and Tedeschi A · CC BY 4.0 · Wikimedia Commons
  • La reversión se logró en modelos: minicerebros cultivados y ratones. No hay ensayos en personas.
  • TGF-β no es un interruptor inocuo: esta vía participa en muchas funciones del organismo, así que bloquearla de forma sistémica en humanos plantearía dudas de seguridad que estos trabajos no abordan.
  • Revertir el daño vascular no equivale a revertir el alzhéimer: los estudios describen cambios en vasos, fibrosis y amiloide perivascular, no una recuperación cognitiva en pacientes.
  • Los modelos simplifican: los miBrains son un gran avance, pero no reproducen décadas de envejecimiento de un cerebro humano real.

El propio equipo apunta su siguiente paso: crear miBrains a partir de células de pacientes concretos para probar terapias de forma personalizada.

Por qué importa

Durante años, la investigación del alzhéimer se ha centrado casi en exclusiva en las neuronas y en las placas de amiloide, con resultados terapéuticos modestos. Estos dos trabajos refuerzan la idea de que el problema también está en las células de soporte, los vasos sanguíneos y los astrocitos, y que APOE4 actúa sobre ellas de forma activa y, al menos en parte, reversible en el laboratorio. Eso abre dianas nuevas, como la vía TGF-β o el metabolismo del colesterol en astrocitos, que podrían servir para el alzhéimer, el párkinson y otras enfermedades neurodegenerativas. Aún falta mucho para que esto llegue a la consulta, pero cambia la pregunta: ya no se trata solo de qué destruye APOE4, sino de qué se puede reparar.

Texto generado con inteligencia artificial a partir de las fuentes citadas, sin revisión humana individual (Reglamento UE 2024/1689, art. 50). Las fotos llevan su crédito y licencia; las marcadas como realzadas se han retocado con IA sin alterar su contenido.

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