EDICIÓN Nº 026 · Sábado 10 oct 2026
Ciencia

Materiales «de paso» que aparecen al calentar: hallan una nueva forma de vanadato de bismuto

Químicos de Warwick y Birmingham estudiaron qué ocurre entre el ingrediente y el producto final al calentarlo. Ahí apareció una forma desconocida de un material clave para producir hidrógeno solar.

Redacción2026-10-10química de materiales · vanadato de bismuto · hidrógeno verde · baterías · energía solar
A Hilger and Watts Y290 four-circle X-ray diffractometer
Foto: Prof. David J. Watkin · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons · realzada

Cuando en un laboratorio se fabrica un material calentando sus ingredientes, casi siempre se mira el resultado final. Se mete A en el horno, sale B y se estudia B. Lo que pasa entre medias se suele tratar como una caja negra: una sucesión de fases que se forman y desaparecen enseguida y que nadie llega a analizar con calma.

Un equipo de las universidades de Warwick y Birmingham (Reino Unido) ha abierto esa caja. En un estudio publicado en Nature Communications describen varios materiales «intermedios» que solo existen durante el calentamiento. Entre ellos hay una forma hasta ahora desconocida del vanadato de bismuto (BiVO4), uno de los compuestos más estudiados para aprovechar la luz del sol y producir hidrógeno limpio. Lo que sigue es un resumen propio a partir del artículo científico y de la nota de prensa difundida por ScienceDaily. No es una traducción.

Cómo se fotografía un material que dura un momento

La clave del método son los llamados precursores de fuente única: moléculas que ya contienen todos los elementos que necesita el material final, en este caso vanadio, bismuto y zinc. En lugar de mezclar varios polvos y esperar a que reaccionen, los investigadores calentaron estas moléculas y fueron siguiendo cómo cambiaban paso a paso.

Close-up of the crystal mounted on a Hilger and Watts Y290 diffractometer
Foto: Prof. David J. Watkin · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

Para ver esos cambios combinaron tres técnicas complementarias:

  • Resonancia magnética nuclear de estado sólido, que informa del entorno químico de átomos concretos aunque el material no esté ordenado.
  • Difracción de rayos X, la herramienta clásica para identificar estructuras cristalinas.
  • Análisis de la función de distribución de pares, que permite estudiar materiales amorfos, sin un orden cristalino de largo alcance, que la difracción convencional apenas detecta.

Esa combinación importa porque muchas de las fases intermedias son precisamente amorfas o muy poco ordenadas. Por eso, según los autores, los métodos habituales pueden pasarlas por alto. El propio título del artículo alude a esos «intermedios amorfos».

Un vanadato de bismuto con otra forma de recibir la luz

El hallazgo más llamativo es una fase que el equipo ha bautizado como β-BiVO4. Es lo que los químicos llaman un polimorfo cinético: mismos átomos y misma fórmula que el vanadato de bismuto conocido, pero ordenados de otra manera. Se forma porque es la estructura a la que se llega antes, no la más estable, y se queda atrapada en ese estado.

Control electronics for a Hilger and Watts Y290 four-circle X-ray diffractometer
Foto: Prof. David J. Watkin · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

El vanadato de bismuto es un viejo conocido de la investigación en combustibles solares. Se usa como fotoánodo, la parte de una celda que absorbe luz y ayuda a romper moléculas de agua para obtener hidrógeno y oxígeno. La nueva variante tiene, según los investigadores, una disposición atómica claramente distinta de las formas ya descritas y una banda prohibida «significativamente mayor». La banda prohibida es la energía mínima que necesita un material para absorber luz y poner electrones en movimiento. Cambiarla cambia qué parte del espectro solar aprovecha el compuesto y cómo se comporta en reacciones impulsadas por la luz. Eso no lo convierte automáticamente en mejor, pero sí en un material nuevo con propiedades propias que merece la pena explorar en catálisis, electrónica o combustibles solares.

No fue el único hallazgo. Otro de los intermedios mostró una capacidad notable para almacenar litio, lo que lo sitúa como posible candidato para futuras baterías. La nota de prensa no detalla qué compuesto es ni da cifras de rendimiento, así que conviene tomarlo como una pista prometedora y no como un avance listo para aplicar.

«Estos materiales “intermedios” no son solo peldaños: pueden tener propiedades útiles por sí mismos», resume Dominik Kubicki, de la Universidad de Birmingham.

Lo que el estudio no dice (todavía)

Los propios autores reconocen el alcance limitado del trabajo. Sebastian Pike, de la Universidad de Warwick, señala que solo han estudiado unos pocos precursores. Hay otras cautelas:

  • Un polimorfo cinético es, por definición, metaestable. Habrá que comprobar si β-BiVO4 aguanta las condiciones reales de una celda solar o un catalizador: calor, humedad, luz continua y ciclos de uso.
  • Una banda prohibida distinta no implica más eficiencia. Falta medir su rendimiento real produciendo hidrógeno y compararlo con las formas ya conocidas.
  • El intermedio que almacena litio necesitará pruebas de ciclado y estabilidad antes de que se pueda hablar de baterías.
  • Fabricar materiales a partir de precursores moleculares diseñados a medida funciona bien en laboratorio. Su escalado industrial es otra historia.

Referencia: Alexandria E. Hands et al., «Amorphous intermediates and discovery of a kinetic polymorph of BiVO4 from heating V Bi Zn single-source precursors», Nature Communications 17 (2026). DOI: 10.1038/s41467-026-71702-7. Revista de acceso abierto. Nota de prensa vía ScienceDaily.

Por qué importa

La química de materiales lleva décadas buscando compuestos nuevos para baterías, paneles y catalizadores, casi siempre a partir de los productos finales de cada reacción. Este trabajo apunta a una cantera menos explorada: los estados de paso que aparecen y desaparecen durante el calentamiento. Si controlando la temperatura, el precursor y la ruta de reacción se pueden «congelar» esas fases, el catálogo de materiales disponibles podría crecer sin inventar elementos nuevos, solo mirando con más atención lo que ya ocurría dentro del horno.

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