EDICIÓN Nº 026 · Sábado 10 oct 2026
Ciencia

El Everest de Tenzing ya no existe: un glaciólogo mide cuánto ha cambiado

73 años después de la primera ascensión, el glaciar del Khumbu pierde unos 80 cm de espesor al año. Un glaciólogo y alpinista explica qué vería hoy Tenzing Norgay en la montaña.

Redacción2026-10-10Everest · glaciares · cambio climático · Himalaya · alpinismo
120410 Khumbu Glacier Pano
Foto: Faj2323 · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons · realzada
Best time to trek Everest Base Camp.
Foto: Trekking Planner Nepal · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

El 29 de mayo de 1953, Tenzing Norgay y Edmund Hillary se convirtieron en las primeras personas en llegar a la cima del Everest, la montaña que en tibetano se llama Chomolungma, algo así como «Diosa Madre del Mundo». Han pasado 73 años y un biopic sobre Tenzing ha devuelto su figura a la actualidad. Al verlo, el glaciólogo y alpinista Jonathan Bamber se preguntó qué pensaría el sherpa si volviera hoy a la montaña. Su respuesta, publicada en The Conversation y recogida por Phys.org, no habla tanto de cine como de hielo, y es la base de este resumen propio.

La idea central es sencilla: el paisaje que pisaron aquellos primeros alpinistas está cambiando a una velocidad que se puede medir en una sola vida humana. Y los datos de satélite lo confirman.

Un glaciar que adelgaza casi un metro al año

El campo base del Everest está sobre el glaciar del Khumbu, una lengua de hielo cubierta de piedras que baja desde el macizo. Según explica Bamber, el hielo en la zona del campo base está perdiendo espesor a un ritmo de unos 0,8 metros al año. Por debajo del campamento, el glaciar tiene unos 150 metros de grosor. Si se mantuviera el ritmo observado durante los 73 años transcurridos desde 1953, el glaciar habría perdido aproximadamente un tercio de su volumen en ese tramo.

Aerial view of Gorakshep settlement and Khumbu glacier moraine, Nepal
Foto: Victoria lunyak · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

Hay una señal que se ve incluso desde casa: en imágenes de Google Earth de 2021 aparecen abundantes lagos sobre la superficie del hielo. Esos charcos y lagunas no son un detalle estético. El agua absorbe más radiación solar que el hielo y acelera el deshielo a su alrededor, de modo que el propio derretimiento alimenta más derretimiento.

Bamber también describe un cambio humano: donde en 1953 había una única expedición al año, hoy el campo base es, en sus palabras, un «mar de tiendas, gente y, con demasiada frecuencia, basura» dejada por los escaladores.

Lo que dicen los satélites espía de los años setenta

Para saber si el Khumbu es un caso aislado o parte de una tendencia, el artículo se apoya en un trabajo que comparó imágenes de satélites espía estadounidenses desclasificadas, tomadas en los años setenta, con datos más modernos. Ese estudio, firmado por Joshua Maurer y colaboradores en la revista Science Advances en 2019 (DOI: 10.1126/sciadv.aav7266), reconstruyó la evolución de cientos de glaciares a lo largo del Himalaya durante cuatro décadas.

Everest, Nuptse, Khumbu Glacier, Nepal, Himalayas
Foto: Vyacheslav Argenberg · CC BY 4.0 · Wikimedia Commons

Su conclusión fue que el ritmo de pérdida de hielo se duplicó en el periodo 2000-2016 respecto a las décadas anteriores. Bamber añade que, desde 2016, la aceleración ha continuado con tasas todavía más altas.

El problema no se limita al Himalaya. El glaciólogo recuerda que los glaciares suizos perdieron alrededor del 10 % de su volumen solo entre 2022 y 2023. A ese ritmo sostenido, desaparecerían en unos 20 años. Y las proyecciones para los glaciares de los Alpes, el oeste de Canadá, Estados Unidos y Escandinavia apuntan a que perderán entre el 90 % y el 100 % de su masa antes de 2100.

  • Khumbu: unos 0,8 m de adelgazamiento al año junto al campo base.
  • Himalaya: pérdida de hielo duplicada en 2000-2016 frente a 1975-2000.
  • Suiza: en torno al 10 % del volumen perdido en dos años.
  • 2100: pérdida casi total prevista en varias cordilleras de latitudes medias.

Montañas más inestables

El deshielo no solo reduce el hielo: cambia la forma en que se comporta la montaña. Bamber relaciona el aumento de temperaturas con el debilitamiento del permafrost, el suelo helado que actúa como cemento de muchas laderas, y con un mayor caudal de agua de deshielo, lo que favorece crecidas repentinas en valles de alta montaña. En los Alpes, el calor ha multiplicado los desprendimientos de rocas, hasta el punto de obligar a cerrar rutas en el Cervino y el Mont Blanc en 2026.

'Way to Everest Base Camp' sign
Foto: Daniel Oberhaus · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

Conviene tener en cuenta las limitaciones de la pieza: es un artículo de opinión y divulgación, no un estudio nuevo. Las cifras del Khumbu son aproximaciones y la extrapolación a 73 años supone un ritmo constante, cuando en realidad la pérdida se ha ido acelerando. Cada glaciar responde también a factores locales, como la capa de derrubios que lo cubre o la forma del valle, así que no todos los datos se pueden trasladar de una cordillera a otra.

Por qué importa

Los glaciares del Himalaya son una reserva de agua para cientos de millones de personas aguas abajo, y su evolución es un termómetro muy visible del calentamiento global. Mirar el Everest con los ojos de Tenzing ayuda a entender algo que los gráficos a veces esconden: en apenas una vida humana, una de las montañas más famosas del planeta ha cambiado de forma apreciable. Lo que hoy se mide en centímetros al año determinará cómo serán, a final de siglo, los paisajes de montaña, las rutas de escalada y el suministro de agua de regiones enteras.

FuentesResumen propio de la redacción a partir de las fuentes citadas; no es una traducción.

Texto generado con inteligencia artificial a partir de las fuentes citadas, sin revisión humana individual (Reglamento UE 2024/1689, art. 50). Las fotos llevan su crédito y licencia; las marcadas como realzadas se han retocado con IA sin alterar su contenido.

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