Juice roza la Tierra y sale lanzada hacia Júpiter: así funciona una asistencia gravitatoria
La sonda europea Juice pasó a 8.640 km de la Tierra el 28 de septiembre y aprovechó su gravedad para ganar 3,5 km/s y girar 20 grados rumbo a Júpiter, casi sin gastar combustible.

El pasado 28 de septiembre, a las 13:45 hora peninsular, la sonda Juice de la Agencia Espacial Europea (ESA) pasó a 8.640 kilómetros de altura sobre el océano Índico. No fue una visita de cortesía. La nave aprovechó la gravedad terrestre para cambiar de rumbo y acelerar, una maniobra que en el argot espacial se llama asistencia gravitatoria y que ha dado mucho juego en la exploración del sistema solar. Según la ESA, el paso desvió su trayectoria 20 grados y aumentó su velocidad en 3,5 km/s, y para eso apenas tuvo que encender los motores.
Juice (de JUpiter ICy moons Explorer) despegó en abril de 2023 a bordo de un Ariane 5. Su objetivo son las grandes lunas heladas de Júpiter, en especial Ganímedes, Calisto y Europa, de las que se sospecha que esconden océanos de agua líquida bajo la corteza. Tiene previsto llegar a Júpiter en 2031.
Cómo se usa un planeta como tirachinas
Llegar directamente a Júpiter exigiría un cohete enorme o una cantidad de combustible imposible de cargar. La solución es que los planetas hagan parte del trabajo. Cuando una sonda se acerca a un planeta, su gravedad curva la trayectoria de la nave. Como el planeta además se mueve alrededor del Sol, en ese intercambio la sonda puede robarle una pizca de energía orbital. El planeta ni se entera, porque su masa es descomunal, pero la nave sale con otra dirección y otra velocidad.

Para que salga bien, el paso tiene que ser muy preciso. Unos pocos kilómetros de error en la distancia de máxima aproximación cambian por completo el rumbo final, y una equivocación hoy se traduce en un desvío enorme dentro de varios años. Por eso el equipo de operaciones siguió a la nave de forma intensiva entre el 17 de agosto y el 10 de octubre. Angela Dietz, responsable de operaciones de la sonda, lo resumió así: el sobrevuelo exigió «una navegación ultraprecisa en tiempo real».
No es el primer empujón que recibe Juice. Su ruta encadena varios sobrevuelos:
- 2024: una doble asistencia de la Luna y la Tierra, la primera de este tipo.
- 2025: un paso por Venus y la observación del cometa interestelar 3I/ATLAS.
- 28 de septiembre de 2026: el sobrevuelo de la Tierra del que hablamos.
- Enero de 2029: un último paso por la Tierra antes del salto definitivo hacia Júpiter.
Un ensayo general con la Tierra y la Luna
El sobrevuelo también sirvió para comprobar los instrumentos. Juice lleva diez instrumentos científicos y durante el paso los puso a prueba con dos objetivos que los científicos conocen muy bien: la Tierra y la Luna. Medir algo cuyas propiedades ya se conocen es la mejor manera de calibrar un aparato, porque cualquier desviación respecto a lo esperado indica que hay que ajustar algo.

Una de las protagonistas fue JANUS, la cámara científica de la misión, que tomó imágenes de alta resolución de nuestro planeta y de su satélite. La ESA espera publicar los resultados en las próximas semanas, cuando termine de analizar los datos. Claire Vallat, científica del proyecto, recordó que el viaje a Júpiter ofrece «pocas oportunidades para calibrar y validar los instrumentos». Cada sobrevuelo es, por tanto, un ensayo que no se puede desaprovechar.
Qué queda por delante y qué límites tiene
Conviene no adelantarse. El sobrevuelo es un logro de ingeniería y navegación, no un descubrimiento científico. De momento, lo que se sabe es que la maniobra salió según lo previsto y que los instrumentos funcionaron durante el paso. Hasta que la ESA publique los análisis, no se puede afirmar nada sobre la calidad final de los datos de calibración. Además, todavía quedan años de crucero, otro paso por la Tierra en 2029 y la complicada maniobra de entrar en órbita alrededor de Júpiter.

Cuando llegue, Juice tiene planeados 35 sobrevuelos de Ganímedes, Calisto y Europa. Con ellos quiere estudiar la estructura de esas lunas, sus superficies heladas y los posibles océanos que esconden debajo. Ganímedes, la luna más grande del sistema solar y con campo magnético propio, es el objetivo principal.
Esta pieza es un resumen propio a partir de la información difundida por la ESA y recogida por ScienceDaily. No es una traducción.
Por qué importa
Las asistencias gravitatorias explican cómo Europa puede enviar una sonda de varias toneladas al sistema solar exterior sin un cohete gigantesco: se aprovecha la física y se ahorra combustible, y por tanto peso y dinero. Además, cada sobrevuelo sirve para comprobar que los instrumentos funcionan antes de llegar a su destino. Si Juice confirma que bajo el hielo de Ganímedes, Europa o Calisto hay océanos, tendremos nuevos candidatos para buscar entornos habitables fuera de la Tierra. Y para llegar hasta ahí, la sonda empezó por pasar muy cerca de casa.
- ESA's Juice just used Earth as a slingshot to Jupiter — ScienceDaily (fuente original: Agencia Espacial Europea, ESA)
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