El telescopio Roman de la NASA abre su ojo cazaplanetas: así apunta y así ve
Un mes después del lanzamiento, el telescopio espacial Roman ha superado las pruebas de puntería y su coronógrafo ha captado su primera luz con estrellas de la Gran Nube de Magallanes.

El telescopio espacial Nancy Grace Roman, de la NASA, ya ha empezado a mirar el cielo. Despegó el 30 de agosto de 2026 a bordo de un Falcon Heavy de SpaceX desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida, y está en plena puesta a punto, la fase que los ingenieros llaman commissioning. En las últimas semanas ha pasado dos pruebas clave: ha demostrado que puede quedarse fijo en un objetivo con una estabilidad enorme y su coronógrafo, el instrumento pensado para fotografiar planetas alrededor de otras estrellas, ha recibido luz del cosmos por primera vez. Este artículo es un resumen propio a partir del comunicado de la NASA y de la cobertura de ScienceDaily y SpaceQ.
Un pulso de cirujano a escala espacial
Para hacer buena ciencia, un telescopio tiene que apuntar con muchísima precisión y no moverse durante toda la observación. De eso se encarga el sistema de guiado fino, que se sometió a una tanda de pruebas entre el 15 y el 21 de septiembre. Según Begoña Vila, responsable de los sistemas de guiado del instrumento en el Centro Goddard de la NASA, este sistema informa de la posición de las estrellas guía unas cuatro veces por segundo, y con esos datos el observatorio corrige su orientación sobre la marcha.

El resultado: Roman se mantiene estable con un margen de error inferior a una cienmilésima de grado. Aguanta así media hora cuando trabaja con el instrumento de campo amplio y hasta ocho horas con el coronógrafo. La NASA lo compara con mantener un láser apuntando a una moneda de diez centavos de dólar (unos 18 milímetros) desde unas 150 millas, es decir, unos 240 kilómetros. Y aún no ha tocado techo: el objetivo es alcanzar el equivalente a unas 230 millas, alrededor de 370 kilómetros.
- 15-21 de septiembre: pruebas del sistema de guiado fino.
- 22 de septiembre: primera luz del coronógrafo.
- 27 de septiembre: nueva prueba del coronógrafo junto al sistema de guiado.
La primera mirada del coronógrafo
Encender una estrella y buscar un planeta a su lado es como intentar ver una luciérnaga junto a un faro. El coronógrafo resuelve el problema bloqueando casi por completo la luz de la estrella con una diminuta máscara, de modo que el débil brillo que reflejan los planetas cercanos o los discos de polvo deja de quedar ahogado por el resplandor. El instrumento se encendió el 1 de septiembre y, tras comprobar que el guiado fino lo mantenía firme, el equipo ajustó el enfoque para su primera observación.

El objetivo fue una estrella débil de la Gran Nube de Magallanes, una galaxia satélite de la Vía Láctea. La primera imagen salió con ruido, porque los detectores aún estaban a una temperatura más alta de la habitual. En una segunda toma, ya con los detectores enfriados, el instrumento confirmó la puntería y captó varias estrellas en una sola imagen. Vanessa Bailey, científica del coronógrafo en el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL), lo resumió así:
«Esta observación confirma que el instrumento puede producir una imagen enfocada». Vanessa Bailey, JPL (NASA)
Hay que tener en cuenta lo que esta imagen es y lo que no es. Se trata de una prueba técnica, no de una foto científica: aún no hay planetas a la vista ni la máscara estelar funcionando a pleno rendimiento. Es la comprobación de que la óptica, los detectores y el guiado trabajan juntos.
Limitaciones y lo que queda por hacer
El coronógrafo de Roman es una demostración tecnológica: su misión principal es probar que esta técnica funciona en el espacio con la precisión necesaria, más que hacer un gran censo de exoplanetas. En su desarrollo han participado también empresas canadienses: según SpaceQ, Nüvü Camēras (Montreal) diseñó sus cámaras ExCam y LoCam y ABB (Quebec) se encargó de construirlas y probarlas.

La puesta a punto sigue. En las próximas semanas el equipo validará el modo de guiado espectral y abordará tareas cada vez más complejas antes de las observaciones serias. SpaceQ cifraba la fase de puesta en marcha en unos 90 días, y la NASA espera las primeras imágenes científicas a principios de 2027.
El otro gran protagonista, el instrumento de campo amplio con 18 detectores, será el encargado del grueso de la ciencia del telescopio: rastrear enormes regiones del cielo para estudiar la energía oscura, la estructura del universo y miles de planetas detectados por métodos indirectos.
Por qué importa
Fotografiar directamente un planeta parecido a la Tierra junto a su estrella es uno de los grandes retos de la astronomía, y exige justo lo que Roman está demostrando: una puntería casi perfecta y una forma eficaz de apagar el brillo estelar. Si el coronógrafo cumple, servirá de banco de pruebas para el Habitable Worlds Observatory, el futuro telescopio de la NASA dedicado a buscar mundos habitables cerca de nosotros. Esta primera luz es, por tanto, un paso pequeño en imágenes, pero grande en confianza: el ojo cazaplanetas ya está abierto y enfoca bien.
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