EDICIÓN Nº 033 · Sábado 17 oct 2026
Ciencia

El «día del juicio final» de 1960 caía el 13 de noviembre de 2026: qué falló

En 1960, tres científicos calcularon que la población humana crecería sin límite hasta el 13 de noviembre de 2026. Su modelo acertó durante décadas, pero se vino abajo cuando empezaron a nacer menos niños.

Redacción2026-10-17demografía · población mundial · modelos matemáticos · historia de la ciencia
Ports of the world - Canton (1920)
Foto: United States. Bureau of Naval Personnel · Public domain · Wikimedia Commons · realzada
A crowded street, Fleadh Cheoil na hÉireann, Belfast - geograph.org.uk - 8378656
Foto: Kenneth Allen · CC BY-SA 2.0 · Wikimedia Commons

Dentro de menos de un mes se cumple una de las fechas más llamativas de la historia de la ciencia. En 1960, la revista Science publicó un artículo con un título que parece sacado de una película de catástrofes: «Doomsday: Friday, 13 November, A.D. 2026». Lo firmaban Heinz von Foerster, Patricia M. Mora y Lawrence W. Amiot, y su conclusión era que, si la humanidad seguía como iba, su número tendería al infinito ese viernes 13 de noviembre de 2026. Ya sabemos que no vamos a llegar a eso. Lo interesante es por qué el modelo funcionó tan bien durante tanto tiempo y en qué momento se rompió.

Esta pieza es un resumen propio que parte de un análisis del historiador Alan MacEachern, profesor de la Universidad de Western (Canadá), publicado en The Conversation y recogido por ScienceDaily el 16 de octubre de 2026. No es una traducción del artículo original ni del de MacEachern.

Un modelo matemático con fecha de caducidad

La idea de von Foerster y sus colegas era sencilla de enunciar e inquietante en sus consecuencias. Revisando datos históricos de población, observaron que la humanidad no solo crecía, sino que cada vez lo hacía más deprisa: cuanto más gente había, más rápido aumentaba la cifra. Una curva así no es exponencial, sino aún más empinada. Matemáticamente tiene un punto en el que se dispara hacia el infinito, y al ajustarla a los datos ese punto caía en noviembre de 2026.

Life in the Old World - Vol. II
Foto: Fredrika Bremer (Mary Howitt, translator) · Public domain · Wikimedia Commons

Los autores no creían, claro, que fuéramos a ser infinitos. Era una forma de decir que ese ritmo no se podía mantener y que algo tendría que ceder. Von Foerster lo resumió con una frase que se hizo famosa:

«Our great-great-grandchildren will not starve. They will be squeezed to death» («Nuestros tataranietos no morirán de hambre. Morirán aplastados»).

El tono provocador ayudó a que el trabajo saliera del ámbito académico. Según MacEachern, el artículo se citó en debates muy diversos, como un comité del Parlamento canadiense que en 1963 estudiaba el uso de pesticidas químicos.

Décadas de aciertos sorprendentes

Lo más llamativo de esta historia es que el modelo no fue un disparate desde el primer día. Al contrario: según el análisis de MacEachern, sus proyecciones fueron más precisas que las de la mayoría de los demógrafos durante los años setenta y ochenta. La población mundial siguió la curva de cerca durante más de tres décadas tras la publicación.

The world set free
Foto: 1866-1946 H. G. (Herbert George) Wells · Public domain · Wikimedia Commons

Eso tiene una lectura incómoda. Un modelo puede acertar una y otra vez y, aun así, describir mal el mecanismo de fondo. La curva de 1960 funcionaba porque las condiciones que la habían alimentado seguían vigentes. Que unos datos encajen bien con una ecuación no garantiza que esa ecuación vaya a seguir valiendo en el futuro.

El punto de ruptura: hacia 1993

Según MacEachern, la población global empezó a quedarse por detrás de las proyecciones del modelo alrededor de 1993. A partir de ahí la distancia entre la curva y la realidad no dejó de crecer. La razón principal es demográfica: la natalidad mundial es hoy aproximadamente la mitad que en 1960.

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Foto: U of I publicity department · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

Ese descenso no lo había previsto la ecuación, porque la ecuación no incluía decisiones humanas. Simplemente extrapolaba una tendencia. Cuando millones de familias de todo el mundo empezaron a tener menos hijos, la tendencia cambió y la curva perdió el contacto con la realidad. La población sigue creciendo, pero a un ritmo cada vez menor, muy lejos de esa subida vertical que pronosticaba el artículo.

  • Qué predijo: un crecimiento cada vez más rápido que se dispararía en noviembre de 2026.
  • Qué acertó: la evolución de la población durante varias décadas, mejor que muchas previsiones de expertos.
  • Qué falló: suponer que el comportamiento humano no cambiaría; la natalidad cayó a la mitad.

Las lecciones de una profecía fallida

Sería fácil reírse de un «fin del mundo» con fecha y hora que no va a llegar, pero la historia sirve más como advertencia metodológica. Los modelos que solo prolongan el pasado son muy útiles a corto plazo y peligrosos a largo plazo, sobre todo cuando lo que miden depende de cómo se comporta la gente. Un sistema físico no decide cambiar de rumbo; una sociedad sí.

También hay un matiz a favor de los autores. Su predicción extrema funcionaba en parte como alarma: mostraba que el ritmo de crecimiento de mediados del siglo XX no era sostenible. Que esa trayectoria se torciera no significa que el aviso careciera de sentido, sino que la realidad tomó un camino que las ecuaciones no podían ver.

Por qué importa

Hoy vivimos rodeados de proyecciones (sobre clima, economía, tecnología o la propia población) y muchas se presentan con una precisión que impresiona. El caso del 13 de noviembre de 2026 recuerda que un modelo puede acertar durante treinta años y fallar después, porque las personas cambian su comportamiento, a menudo precisamente en respuesta a los avisos. Saber qué supuestos esconde una previsión es tan importante como fijarse en lo bien que encaja con los datos.

FuentesResumen propio de la redacción a partir de las fuentes citadas; no es una traducción.

Texto generado con inteligencia artificial a partir de las fuentes citadas, sin revisión humana individual (Reglamento UE 2024/1689, art. 50). Las fotos llevan su crédito y licencia; las marcadas como realzadas se han retocado con IA sin alterar su contenido.

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