EDICIÓN Nº 025 · Viernes 9 oct 2026
Ciencia

Así nació en Pensilvania el mercado que hoy fija el precio del petróleo

Antes de Nueva York y de los contratos de futuros hubo un pueblo petrolero en Pensilvania donde se inventó la forma de comprar y vender crudo sin mover un solo barril.

Redacción2026-10-09historia de la ciencia · petróleo · economía · Pensilvania · mercados
Drake Oil Well
Foto: PLBthetoonist · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons · realzada
Course of Bloomfield Run (Oil Creek tributary)
Foto: bcooper, US EPA · Public domain · Wikimedia Commons

Cada vez que el precio de la gasolina sube o baja, detrás hay una pantalla en la que miles de operadores compran y venden petróleo que casi nunca llegan a ver. Ese sistema, que hoy parece tan abstracto, tiene un origen muy concreto: un rincón rural del oeste de Pensilvania en la segunda mitad del siglo XIX. Lo cuenta el historiador Brian C. Black, catedrático de Historia y Estudios Ambientales en Penn State Altoona, en un ensayo publicado en The Conversation y reproducido por Phys.org. Lo que sigue es un resumen propio de su relato, no una traducción.

Del pozo de Drake a una bolsa en mitad del bosque

La historia arranca en 1859, cuando Edwin Drake encontró petróleo cerca de Titusville, junto al arroyo Oil Creek. Sus financiadores eran inversores de New Bedford (Massachusetts), la capital ballenera de la época, que buscaban un sustituto para el aceite de ballena con el que se alumbraban las casas. La zona se llenó enseguida de pozos, y el crudo dejó de ser una rareza para convertirse en mercancía.

Drake Well, August 2006
Foto: Zamoose · CC BY-SA 2.5 · Wikimedia Commons

Con tanto petróleo saliendo del suelo, hacía falta una forma de ponerle precio. Según Black, el comercio pasó por tres etapas bastante reconocibles:

  • Tratos en la calle. Los comerciantes cerraban acuerdos a pie de acera, de palabra.
  • Un vagón de tren como parqué. Un coche de ferrocarril hacía 13 paradas diarias entre Titusville y Oil City, y dentro se negociaba sin papeles firmados, confiando en la palabra de cada uno.
  • Una bolsa de verdad. En abril de 1874 los petroleros de Oil City, a unos 145 kilómetros al norte de Pittsburgh, consiguieron una autorización estatal para crear la Oil City Oil Exchange.

El edificio de la bolsa empezó a construirse en julio de 1877, en la esquina de las calles Center y Seneca, y abrió en abril de 1878. En su momento se describió como la construcción más grande y elaborada levantada nunca en la región petrolera. Los corredores cobraban una comisión por cada barril: 10 centavos al comprador y 5 al vendedor.

Cuando el petróleo se convirtió en papel

La gran innovación no fue el edificio, sino lo que se negociaba dentro. Cargar barriles de un sitio a otro era lento y caro, así que el sector dio un salto: los oleoductos, que almacenaban el crudo, emitían certificados que representaban una cantidad concreta de petróleo guardado. A partir de ahí ya no se compraban barriles, sino papeles que daban derecho a ellos.

Drake Well, June 2012
Foto: Niagara · CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons

Ese cambio abrió la puerta a la especulación a gran escala. Black recoge que en la bolsa llegaron a cambiar de manos entre 10 y 14 millones de barriles al día, cuando la región producía en torno a 30.000 barriles diarios hacia 1874, a una media de 1,15 dólares el barril. Es decir, se negociaba cientos de veces más petróleo del que realmente existía. Es la misma lógica que hoy sostiene los mercados financieros de materias primas: el volumen de contratos supera con mucho al producto físico.

El experimento también enseñó pronto sus riesgos. La Standard Oil de John D. Rockefeller, entonces la mayor petrolera del país, tenía oficinas en el propio edificio de la bolsa. Hacia 1895 la compañía logró dominar el mercado: su comprador jefe, Joseph Seep, pagaba directamente a los productores el precio que fijaba la empresa, y la bolsa perdió su papel. Ese control acabó en 1911, cuando el Tribunal Supremo de Estados Unidos ordenó dividir la Standard Oil en 34 compañías en un caso histórico de defensa de la competencia. El edificio de Oil City, por su parte, se demolió en 1926 para levantar un banco.

De Oil City a Cushing

Hoy el precio del crudo se forma sobre todo en dos plataformas: la New York Mercantile Exchange y la Intercontinental Exchange. El contrato de referencia en Estados Unidos es un acuerdo de futuros para entregar petróleo en Cushing (Oklahoma), un gran nudo de oleoductos. Los precios cambian de forma continua y, en cuestión de días o semanas, ese movimiento acaba trasladándose al surtidor.

Church Run (Oil Creek tributary)
Foto: bcooper, US EPA · Public domain · Wikimedia Commons

Conviene tener presente qué es y qué no es este texto. No se trata de un estudio científico con datos nuevos, sino de un ensayo divulgativo de un historiador que reconstruye el origen de una institución económica. Las cifras de volumen y producción proceden de su relato y reflejan los registros de la época, con la imprecisión propia de fuentes del siglo XIX. Y el paralelismo con los mercados actuales es una lectura interpretativa: el mecanismo de fondo se parece, pero la escala, la regulación y la tecnología no tienen nada que ver.

Por qué importa

Entender que el precio del petróleo se fija negociando promesas sobre barriles, y no los barriles en sí, ayuda a explicar por qué ese precio reacciona tan rápido a expectativas, rumores o cambios lejanos de oferta. Esa idea, que hoy mueve la economía mundial, se ensayó por primera vez en un vagón de tren y en un edificio de ladrillo de un pueblo de Pensilvania. La historia de Oil City recuerda también que los mercados necesitan reglas: sin ellas, el que tiene más músculo acaba poniendo el precio.

FuentesResumen propio de la redacción a partir de las fuentes citadas; no es una traducción.

Texto generado con inteligencia artificial a partir de las fuentes citadas, sin revisión humana individual (Reglamento UE 2024/1689, art. 50). Las fotos llevan su crédito y licencia; las marcadas como realzadas se han retocado con IA sin alterar su contenido.

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