Microondas, tele en espera y cargadores: qué ahorra de verdad en la factura
Un vídeo viral promete recortar hasta un 40 % la factura de la luz con tres trucos. Repasamos la física y la normativa europea para ver cuál ahorra de verdad y cuál apenas se nota.

Cada pocos meses vuelve a circular por redes una lista de trucos para pagar menos luz. La última que ha recogido Genbeta viene de un vídeo de TikTok del divulgador de finanzas personales Alex Mestres. Promete ahorrar «hasta un 40 %» en la factura con tres gestos: usar el microondas antes que el horno, apagar del todo la tele y desenchufar los cargadores. El vídeo no explica de dónde sale ese 40 %. Lo interesante es mirar cada consejo por separado, porque no todos pesan lo mismo.
Microondas contra horno: aquí sí hay ahorro
El primer consejo es el que tiene más respaldo. La Guía Práctica de la Energía del IDAE (Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía), en su tercera edición de 2010, cifra el ahorro de usar el microondas en lugar del horno convencional entre un 60 % y un 70 % de energía, además de bastante tiempo. La misma guía ordena los métodos de cocción de más a menos eficientes así: microondas, olla a presión y, al final, horno.

La explicación es física. Un horno eléctrico calienta resistencias que, a su vez, calientan el aire y las paredes de la cavidad, y solo después ese calor llega a la comida. Buena parte de la energía se va en calentar el aparato y en lo que se escapa al abrir la puerta. El microondas, en cambio, emite ondas electromagnéticas que agitan las moléculas de agua del propio alimento, así que la energía va casi directamente a lo que quieres calentar. No hay que precalentar nada.
Genbeta pone un ejemplo con números de la guía. Si un horno eléctrico pequeño de clase D gasta 1 kWh por uso, el microondas rondaría entre 0,3 y 0,4 kWh. Eso sí, el propio medio avisa de que la comparación no es exacta, porque no se cocinan los mismos platos ni con los mismos recipientes. Gratinar una lasaña o asar un pollo no es lo mismo que recalentar un táper.
La tele en espera: menos de lo que parece
El segundo consejo dice que apagar la televisión del todo ahorra «hasta un 15 %» de su consumo. Esa cifra también aparece en la guía del IDAE, que habla de que un televisor en espera puede consumir hasta un 15 % de lo que gasta encendido. Pero la guía es de 2010, y desde entonces las reglas han cambiado.

Desde el 1 de marzo de 2021 se aplica el reglamento europeo de diseño ecológico para pantallas, que pone límites estrictos:
- Modo de espera normal: 0,50 W, o 2,20 W si muestra información (según recoge Genbeta).
- Espera en red (la que permite encender la tele desde el móvil o el asistente de voz): un máximo básico de 2 W, que puede llegar a 7,7 W con todas las funciones extra activadas.
- En los televisores inteligentes, este modo en red tiene que venir desactivado de fábrica.
Las cuentas son sencillas. Una tele que pasa el año entero en espera a 0,5 W gasta unos 4,4 kWh al año. Incluso en el peor caso, a 7,7 W sin parar, serían unos 67 kWh. No es nada, pero queda muy lejos de un recorte del 40 % de la factura. Si quieres arañar algo aquí, lo útil es mirar en los ajustes si has activado el encendido por red y si de verdad lo usas.
Cargadores enchufados: el mito más resistente
El tercer consejo, desenchufar los cargadores cuando no cargan nada, es el que menos ahorra. Desde el 1 de abril de 2020 rige el reglamento europeo de fuentes de alimentación externas. Su anexo II fija que los adaptadores de hasta 49 W de salida, que incluyen casi todos los de móvil, no pueden consumir más de 0,10 W enchufados y sin ningún aparato conectado.

Eso supone menos de 1 kWh al año por cargador. Tenerlo en el enchufe todo el año cuesta, literalmente, céntimos. Desenchufarlo tiene otras ventajas, como que no estorbe o que un cargador viejo o de dudosa calidad no se quede bajo tensión, pero la factura ni lo nota.
Por qué importa
Los consejos de ahorro mezclan muchas veces gestos con efecto real y gestos casi simbólicos, y ponerlos al mismo nivel despista. De los tres, solo cambiar el horno por el microondas cuando el plato lo permite tiene un impacto medible, y lo respaldan tanto el IDAE como la física. Los consumos en espera de teles y cargadores ya están muy limitados por la normativa europea de los últimos años. Si quieres bajar la factura de verdad, conviene fijarse en los aparatos que calientan (horno, termo, secadora, calefacción eléctrica) y en la potencia contratada antes que en el piloto rojo de la tele.
- Alex Mestres, divulgador de finanzas, sobre la factura de la luz: “Prioriza el uso del microondas frente al horno…” — Genbeta
- Guía Práctica de la Energía (3.ª edición, 2010) — IDAE
- Reglamento (UE) 2019/2021 sobre diseño ecológico de pantallas electrónicas — EUR-Lex
- Reglamento (UE) 2019/1782 sobre diseño ecológico de fuentes de alimentación externas — EUR-Lex
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