EDICIÓN Nº 042 · Lunes 26 oct 2026
Tecnología

Las grandes empresas gastan el 28 % de su software en cambios que no quieren

Una encuesta a 2.018 responsables de informática de grandes empresas apunta a que casi un tercio del gasto en software se va en actualizaciones impuestas por los proveedores.

Redacción2026-10-26software empresarial · actualizaciones · dependencia del proveedor · presupuestos TI · encuestas
Network cables in server room
Foto: ProjectManhattan · CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons · realzada

Seguro que alguna vez has encendido el ordenador y te has encontrado con una actualización que no habías pedido. Has perdido diez minutos y un botón ha cambiado de sitio. Ahora imagina lo mismo en una empresa con más de 10.000 empleados, donde la actualización afecta al programa que gestiona las nóminas, el almacén o la contabilidad. Ya no son diez minutos: es un proyecto de meses que cuesta millones. Eso es lo que describe una encuesta reciente a responsables de informática de grandes compañías de Estados Unidos y Reino Unido.

El estudio lo encargó Origina, una empresa que da soporte técnico de software, y lo hizo la consultora de encuestas Censuswide. Preguntaron a 2.018 directores de sistemas y altos cargos de tecnología de empresas con al menos 10.000 trabajadores y 1.000 millones de dólares de facturación. El informe, titulado The Software Tax («el impuesto del software»), se publicó el 20 de octubre de 2026.

Qué dice la encuesta

Según los encuestados, de media un 28 % del presupuesto de software se va en actualizaciones, migraciones y cambios de licencia que impulsa el proveedor y que la empresa no habría elegido por su cuenta. No hablamos de mejoras pedidas por el propio equipo, sino de cambios que llegan impuestos desde fuera.

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Foto: Federal Bureau of Investigation · Public domain · Wikimedia Commons

Estas son las cifras más llamativas:

  • 95 % ha pagado en los últimos tres años al menos un cambio impulsado por el proveedor que, en su opinión, iba a empeorar el rendimiento, la fiabilidad o el valor para el negocio. El 53 % dice que le ha pasado más de una vez.
  • El último de esos cambios costó de media 12,87 millones de dólares. En las empresas que gastan más de 50 millones al año en software, la media sube a 27,04 millones.
  • 78 % afirma que es el proveedor quien decide cuándo y en qué condiciones se hacen los cambios.
  • 90 % ha retirado alguna vez hardware que funcionaba bien solo para cumplir los plazos de un proveedor.
  • 76 % cree que tiene muy poco margen real para negociar, y el 80 % dice que cambiar de gran proveedor provocaría trastornos importantes.

Cómo funciona por dentro la «trampa»

Para entender por qué una empresa enorme acaba pagando algo que no quiere, hay que fijarse en cómo funciona el software empresarial. Los grandes sistemas de gestión (bases de datos, programas de recursos humanos o de planificación) se integran tanto en la empresa que sustituirlos se parece más a cambiar los cimientos de un edificio que a cambiar de aplicación en el móvil. Los datos, los procesos y la formación del personal giran en torno a ellos.

Esa dependencia es lo que en el sector se llama vendor lock-in, o «cautividad del proveedor». Cuando el fabricante anuncia que una versión dejará de tener soporte, que cambia el modelo de licencias o que hay que migrar a una plataforma nueva, el cliente tiene dos opciones, y las dos son caras: aceptar el cambio o asumir el riesgo y el coste de irse. La encuesta refleja justo esa falta de fuerza para negociar.

El problema no se queda en el dinero. El 84 % de los encuestados dice que sus ingenieros más veteranos pasan el tiempo adaptando sistemas a los cambios del proveedor en lugar de crear cosas nuevas. Y un 34 % asegura que estos costes han contribuido mucho a frenar o cancelar proyectos de inteligencia artificial. El consejero delegado de Origina, Tomás O'Leary, lo resume así: ese coste aparece «en los presupuestos, en el tiempo de ingeniería y en la innovación que nunca se financia».

La letra pequeña

Conviene leer estas cifras con cierta cautela, por varios motivos:

  • Quién encarga el estudio. Origina vive precisamente de ofrecer soporte independiente a empresas que quieren alargar la vida de su software sin depender del fabricante. No significa que los datos sean falsos, pero su modelo de negocio encaja con las conclusiones.
  • Es una encuesta de opinión. Que un responsable crea que un cambio iba a empeorar las cosas no demuestra que las empeorase. Lo que se mide es una percepción, no una auditoría de resultados.
  • Alcance limitado. Solo participaron empresas muy grandes de Estados Unidos y Reino Unido. Una pyme española no tiene por qué vivir lo mismo, aunque la dinámica de depender de un proveedor le resultará familiar.

Los autores del informe también proponen soluciones. Recomiendan negociar las condiciones de salida antes de firmar, apostar por sistemas modulares que se puedan sustituir por piezas, tener siempre alternativas a mano y coordinarse con otras empresas clientes para negociar con más fuerza. Un 91 % de los encuestados apoyaría protecciones legales parecidas a las que tienen los inquilinos frente a los caseros.

Por qué importa

Aunque suene a problema de grandes corporaciones, esto nos afecta a todos. Cuando una empresa dedica casi un tercio de su presupuesto de software a cambios que no ha pedido, ese dinero no va a mejorar sus servicios, a reducir precios ni a nuevos proyectos. Y el fenómeno de fondo, depender de un proveedor que marca el ritmo, es el mismo que vive cualquier usuario cuando una aplicación cambia sus condiciones o deja de dar soporte a un dispositivo que todavía funciona. Saber cómo funciona esa dependencia ayuda a elegir mejor, ya compres para una multinacional o para tu casa.

FuentesResumen propio de la redacción a partir de las fuentes citadas; no es una traducción.

Texto generado con inteligencia artificial a partir de las fuentes citadas, sin revisión humana individual (Reglamento UE 2024/1689, art. 50). Las fotos llevan su crédito y licencia; las marcadas como realzadas se han retocado con IA sin alterar su contenido.

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