EDICIÓN Nº 016 · Miércoles 30 sep 2026
Tecnología

La IA generativa ya tiene más de 700 millones de usuarios en China

Más de la mitad de la población china usa ya herramientas de IA generativa. Contamos qué hacen con ellas, qué hay detrás de ese salto y qué matices conviene tener en cuenta al leer la cifra.

Redacción2026-09-30inteligencia artificial · IA generativa · China · centros de datos · chatbots
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Foto: Nicholas Hartmann · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons · realzada con IA
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Foto: Carl Lender from Sunrise, USA · CC BY 2.0 · Wikimedia Commons

Hablamos de la inteligencia artificial generativa como si llevara toda la vida con nosotros, pero hace muy poco era una rareza para curiosos. Hoy se usa para cosas tan corrientes como buscar una respuesta, resumir un documento o crear una imagen. China acaba de publicar una cifra que mide bien la velocidad de ese cambio: a finales de junio de 2026 el país superaba los 700 millones de usuarios de IA generativa. Son más de la mitad de sus habitantes.

El dato procede del Centro de Información de la Red de Internet de China (CNNIC), el organismo que elabora desde hace años las estadísticas oficiales de uso de internet en el país. Lo recogió el South China Morning Post y lo ha analizado Xataka.

De 602 a más de 700 millones en seis meses

Para entender la magnitud del salto hay que mirar el punto de partida. A finales de 2025, el mismo organismo contaba 602 millones de usuarios, con una penetración del 42,8 % de la población. Medio año después, la base había crecido en torno a un 16 % y ya pasaba del 50 %.

Pudong Skyline, Shanghai, PRC
Foto: Jens Schott Knudsen · CC BY 2.0 · Wikimedia Commons

Un crecimiento así en tan poco tiempo cambia la manera de interpretar el fenómeno. Ya no se explica solo por gente curiosa que prueba una tecnología nueva: la IA generativa empieza a comportarse como un servicio de uso masivo, igual que en su día la mensajería o el pago con el móvil.

Para qué la usan: respuestas primero, imágenes después

Según los datos del CNNIC, los usos se reparten así:

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Foto: Stefan Fussan · CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons
  • 76 % la usa para obtener respuestas a preguntas.
  • 48 %, para trabajar con imágenes o vídeos.
  • 38 %, para procesar texto.
  • 33 %, para tareas de oficina como resúmenes, notas de reuniones o presentaciones.

Como los porcentajes suman más de 100, está claro que mucha gente combina varios usos. El más extendido, preguntar, es también el más sencillo: funciona como un buscador que responde con un texto redactado en lugar de con una lista de enlaces.

El artículo cita también un estudio de Morgan Stanley: el 80 % de los participantes chinos dice usar IA con fines personales al menos una vez por semana, frente al 54 % de los encuestados en Estados Unidos. Son encuestas distintas, así que la comparación es orientativa, pero apunta a un uso frecuente y cotidiano, no ocasional.

Qué hay por debajo: una montaña de cálculo

Cada respuesta de un chatbot, cada imagen generada o cada resumen automático sale de un modelo de lenguaje o de imagen que se ejecuta en centros de datos llenos de chips especializados. El modelo no busca la respuesta en una base de datos: calcula, palabra a palabra o píxel a píxel, cuál es la continuación más probable según lo que aprendió durante su entrenamiento. Cada petición implica miles de millones de operaciones matemáticas, y multiplicadas por cientos de millones de personas, la infraestructura necesaria es enorme.

Racks Amravati Data Center
Foto: PiDatacenters · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

Por eso el CNNIC acompaña la cifra de usuarios con otra de capacidad: a finales de junio, China sumaba 2.185 EFLOPS de lo que llama «computación inteligente», un 177 % más que un año antes. Un exaflop equivale a un trillón (1018) de operaciones de coma flotante por segundo. Dicho de forma sencilla, el músculo de cálculo dedicado a la IA casi se ha triplicado en doce meses, al mismo ritmo que se disparaba el uso.

En ese ecosistema conviven empresas locales como DeepSeek o Moonshot AI, que han lanzado modelos muy competitivos, con referencias internacionales como OpenAI o Google, que el artículo menciona como punto de comparación.

La letra pequeña

Antes de sacar conclusiones conviene tener en cuenta algunos matices:

  • ¿Qué es un «usuario»? Las estadísticas de este tipo suelen salir de encuestas y cuentan a quien declara haber usado la herramienta. No es lo mismo alguien que la abre una vez al mes que alguien que trabaja con ella a diario.
  • Uso integrado. Muchas funciones de IA llegan hoy dentro de aplicaciones que ya usábamos, como buscadores, editores de fotos o suites ofimáticas. Parte de la gente la usa sin haber instalado nada nuevo, y eso infla la adopción de forma natural.
  • Cifras de cómputo agregadas. Una suma de EFLOPS a escala de país mezcla muchos tipos de chips e instalaciones. Sirve para ver la tendencia, pero no para comparar al detalle con otros países.
  • Uso no es valor. Que más gente pregunte a un chatbot no dice nada de si las respuestas son correctas. Los modelos generativos siguen cometiendo errores con aparente seguridad, así que verificar lo importante sigue siendo cosa nuestra.

Por qué importa

La cifra china sirve de termómetro para todo el mundo. Muestra que la IA generativa ha dejado de ser una novedad y se está convirtiendo en infraestructura cotidiana, con la demanda de cálculo, energía y centros de datos que eso implica. Para el usuario de a pie, el cambio es sutil pero profundo: cada vez más, preguntar, resumir o crear pasa por una máquina que redacta por nosotros. Saber cómo funciona y dónde falla es tan útil como saber usar un buscador hace veinte años.

FuentesResumen propio de la redacción a partir de las fuentes citadas; no es una traducción.

Texto generado con inteligencia artificial a partir de las fuentes citadas, sin revisión humana individual (Reglamento UE 2024/1689, art. 50). Las fotos llevan su crédito y licencia; las marcadas como realzadas se han retocado con IA sin alterar su contenido.

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