Galactic Racer: el juego de carreras en el que perder te puede echar del torneo
Un estudio de veteranos de Burnout mezcla velocidad arcade y estructura roguelite: carreras sin reinicios, mejoras a medida del piloto y el regreso de las vainas de carreras.
Para muchos treintañeros, la carrera de vainas de La amenaza fantasma sigue siendo una de las secuencias más vibrantes del cine de ciencia ficción: motores enormes atados con cables de energía, cañones de Tatooine y un piloto crío que remonta desde atrás. Esa escena está en el centro de la reseña de The Verge, que describe Star Wars: Galactic Racer como su sueño infantil de las carreras de vainas hecho realidad. Pero lo más interesante del juego no es la nostalgia, sino cómo está construido por dentro.
El juego sale a la venta el 6 de octubre de 2026 en PlayStation 5, Xbox Series X|S y PC (Steam y Epic Games Store). Lo desarrolla Fuse Games, un estudio de Guildford (Reino Unido) fundado en 2023 por antiguos miembros de Criterion Games, la casa de la saga Burnout, y lo edita Secret Mode. Funciona con Unreal Engine 5 y la edición estándar cuesta 59,99 euros.
Cómo funciona: un torneo que no perdona
El modo historia sigue a una piloto llamada Shade en un circuito clandestino, la Galactic League, ambientado en el Borde Exterior después de la caída del Imperio. La novedad está en la estructura: en lugar de una lista fija de pruebas que puedes repetir hasta clavarlas, la campaña funciona como un roguelite, el género en el que cada partida (o run) es distinta y perder tiene consecuencias de verdad.
- Sin reinicios a mitad de carrera. Si una carrera se tuerce, no puedes repetirla. Según la reseña de Game Informer, si acumulas demasiadas derrotas quedas eliminado del torneo y empiezas de nuevo.
- Recorrido variable. El orden de las pruebas y el avance de la historia cambian según tus decisiones y resultados: eliges misiones y circuitos, y esas decisiones influyen en lo que viene después.
- Apuestas y patrocinadores. Varias reseñas destacan los tratos con patrocinadores y las apuestas paralelas, que te tientan a arriesgar más a cambio de más recompensa.
Es una idea poco habitual en los juegos de carreras, donde lo normal es repetir sin coste. Aquí cada choque pesa, y eso crea una tensión que recuerda más a un juego de supervivencia que a un arcade de conducción.
Qué cambia para el jugador: vehículos a medida
En las carreras normales hay tres tipos de repulsores, cada uno con su propia física:
- Deslizadores terrestres, los más fáciles de controlar.
- Motos deslizadoras, que frenan en seco y aceleran a golpes.
- Skim speeders, una clase nueva creada para este juego que toma las curvas inclinándose al límite.
Durante la campaña ganas dinero para mejorar el vehículo: postcombustión, derrape, capacidad de batería y habilidades especiales. La gracia está en montar un vehículo adaptado a tu forma de conducir. También hay armas y trucos de combate, como disparos iónicos con fijación de blanco u ondas de choque, porque aquí empujar y sacar de la pista a los rivales forma parte del juego, muy en la línea de Burnout.
Además de la campaña hay modo arcade con contrarreloj, un modo de escenarios con pequeñas campañas de seis carreras protagonizadas por otros personajes y multijugador en línea de hasta 12 pilotos, con mejoras de estilo roguelite dentro de cada torneo. Entre los planetas hay viejos conocidos como Tatooine y Jakku, y entre los pilotos aparecen Sebulba y Ben Quadinaros, de la película de 1999.
Las vainas de carreras: lo mejor y lo más irregular
Las carreras de vainas no son una clase más, sino episodios especiales: misiones que viajan a la época de la película y una historia secundaria de Sebulba que repasa sus carreras pasadas. Varias reseñas las señalan como lo mejor del juego por la velocidad y el diseño de los circuitos.
Aquí está también la letra pequeña. Game Informer, que le pone un 8,5 sobre 10, critica que algunas pruebas obligatorias con vaina en la campaña tienen picos de dificultad que pueden arruinar una partida entera. Al no poder reiniciar, un fallo en el peor momento te puede costar horas de avance. Otras críticas mencionan personajes poco memorables y una parte central de la campaña algo repetitiva. Y conviene recordar que el precio base no lo incluye todo: hay una edición Deluxe de 79,99 euros con vehículos y pruebas arcade exclusivas, y una de coleccionista de 159,99 euros.
Por qué importa
Galactic Racer es un buen ejemplo de cómo un género veterano puede renovarse cambiando las reglas más que los gráficos. Llevar la estructura roguelite, en la que perder tiene consecuencias, a un arcade de velocidad hace que cada curva cuente. Si la fórmula funciona en ventas, es probable que otros juegos de conducción la imiten. Para el jugador, la pregunta clave no es si le gusta la saga, sino si le apetece un juego de carreras en el que no se puede reiniciar.
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