Entrar en la VR de nueva generación ya cuesta más de 1.000 euros
El nuevo visor de Valve aparece en la tienda europea de Steam por 1.049 y 1.279 euros. La única diferencia entre ambos es el almacenamiento, y ahí está la clave del precio.

La realidad virtual lleva años prometiendo un salto de generación, y el precio suele ser el primer filtro para saber si ese salto es para todos o solo para entusiastas. Ya hay cifras concretas: la tienda europea de Steam muestra el Steam Frame, el primer visor nuevo de Valve desde Index, en dos versiones con IVA incluido: 1.049 euros con 256 GB y 1.279 euros con 1 TB. Es decir, la entrada se coloca por encima de los mil euros y por encima del objetivo de precio que la propia compañía se había marcado al principio.
Lo interesante no es solo el número, sino dónde está la diferencia entre los dos modelos.
Dos modelos que solo se diferencian en el espacio
Lo habitual en el hardware de consumo es escalonar los precios por potencia: más memoria de trabajo, mejor pantalla, procesador algo más rápido. Aquí no. Valve mantiene el resto de especificaciones principales en las dos configuraciones, así que la decisión inicial del comprador no es cuánta potencia quiere, sino cuánto espacio interno necesita. El salto entre una y otra es de 230 euros.

"Dos capacidades, 230 euros de diferencia", resume Xataka.
Puesto en contexto: esos 230 euros compran unos 768 GB adicionales. Y en un visor autónomo el almacenamiento no es un detalle menor, porque los juegos viven en el propio aparato. A diferencia de un visor atado a un PC, donde el ordenador guarda y ejecuta todo, un dispositivo que funciona por su cuenta tiene que albergar el sistema, las aplicaciones y las descargas en su memoria interna. Con títulos actuales que se van con facilidad a decenas de gigabytes cada uno, 256 GB se llenan antes de lo que parece.
Por qué la memoria se ha vuelto el ingrediente caro
Valve ya había avisado de que el encarecimiento y la disponibilidad de memoria y almacenamiento estaban afectando a sus planes de hardware. No es un problema exclusivo de un fabricante: los chips de memoria son un producto básico que se mueve por ciclos de oferta y demanda, y cuando las fábricas van justas, el coste se traslada al producto final o directamente al escalón de capacidad.

De ahí la lectura práctica de esta lista de precios: el fabricante no está cobrando un extra por un visor "mejor", está cobrando por el componente que hoy más le cuesta poner dentro. Y eso deja al comprador con una decisión incómoda, porque el almacenamiento interno de estos aparatos no suele ser algo que se amplíe después con la misma facilidad que en un ordenador de sobremesa.
- 256 GB por 1.049 euros: suficiente para una biblioteca pequeña y rotar instalaciones.
- 1 TB por 1.279 euros: el mismo aparato, sin el baile constante de desinstalar para instalar.
- Lo que no cambia: el resto de especificaciones principales son iguales en ambos.
Por qué importa
Durante años, el argumento para vender realidad virtual fue que el hardware bajaría de precio hasta volverse un accesorio más. Este lanzamiento apunta en la dirección contraria: la escasez de memoria empuja hacia arriba justo cuando el sector necesita ampliar público. Para quien mira desde fuera, la señal es clara: la VR de nueva generación arranca en el terreno de precios de un buen portátil, y la primera pregunta ya no es qué potencia compras, sino cuántos juegos te caben.

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