Auriculares con tres altavoces y un interruptor de 'sonido plano': qué aportan
Los nuevos Headphone (1) Pro de Nothing reparten el sonido entre tres altavoces, uno de ellos de silicio, y prometen más cancelación de ruido. Pero la batería tiene letra pequeña.

Durante años, casi todos los auriculares de diadema han funcionado con la misma receta: un único altavoz dinámico por oreja que se encarga de todo, desde el bombo más grave hasta el platillo más agudo. Los nuevos Headphone (1) Pro de la marca londinense Nothing rompen esa receta y reparten el trabajo entre tres altavoces distintos. Cuestan 399 dólares, el doble que los Headphone A que la misma empresa lanzó este año por 199, y según SoundGuys salieron a la venta el 28 de septiembre de 2026. The Verge los ha probado y resume la sensación en su titular: te ponen «en el estudio».
Más allá del nombre, lo interesante es lo que llevan dentro y por qué. Vamos por partes.
Tres altavoces en cada oreja
Cada auricular combina tres transductores, cada uno especializado en una franja del sonido:

- Un altavoz dinámico de 40 mm para los graves. Es el clásico: una membrana movida por una bobina y un imán. Para mover mucho aire a bajas frecuencias, sigue siendo lo más eficaz.
- Un segundo altavoz dinámico para los medios. Ahí viven las voces y la mayoría de los instrumentos, la zona a la que el oído es más sensible.
- Un altavoz xMEMS para los agudos. Esta es la pieza más novedosa.
MEMS son las siglas en inglés de sistemas microelectromecánicos: piezas diminutas fabricadas sobre silicio, con técnicas parecidas a las de los chips. Los micrófonos de casi cualquier móvil ya son MEMS desde hace años. Lo nuevo es usar esa tecnología para emitir sonido. En lugar de una bobina y un imán, estos altavoces usan materiales piezoeléctricos, que se deforman al recibir una tensión eléctrica. Como la pieza móvil es muy ligera y rígida, puede vibrar muy rápido y con precisión, justo lo que piden las frecuencias altas.
Repartir el espectro tiene una ventaja clara: cada altavoz trabaja en el rango para el que está diseñado y no tiene que estirarse a hacer de todo. El reto, a cambio, es que las tres voces empalmen bien entre sí, algo que depende del ajuste del fabricante. Sobre el papel, el conjunto cubre de 20 Hz a 40 kHz, aunque el oído humano rara vez pasa de los 20 kHz.
Un interruptor para escuchar 'sin maquillaje'
El guiño a los estudios de grabación está en un detalle físico: un interruptor de ecualización plana en el auricular izquierdo. Casi todos los auriculares de consumo vienen con un sonido "maquillado" (graves reforzados, agudos con brillo) porque suele gustar más en la primera escucha. Una respuesta plana, en cambio, intenta reproducir la grabación tal cual, que es lo que busca quien mezcla o edita audio. Tenerlo en un botón físico, sin abrir ninguna app, facilita comparar las dos versiones al momento.

El resto de la ficha técnica completa el paquete de gama alta:
- Cancelación activa de ruido con diez micrófonos. Según la marca, reduce 5 dB más que el modelo anterior y actúa sobre un rango de frecuencias un 40 % más amplio.
- Audio espacial con seguimiento de la cabeza y cinco perfiles: el sonido se queda "anclado" en su sitio aunque gires la cabeza.
- Conectividad: Bluetooth 6.1, conexión simultánea a dos dispositivos, Fast Pair de Google y compatibilidad con LDAC, el códec de Sony para audio inalámbrico de alta resolución. También admiten alta resolución por cable.
- Materiales: estructura de aluminio, titanio y vidrio, con carcasas traseras transparentes de vidrio 9H resistente a arañazos. Se venden en negro y blanco, con estuche rígido.
- Controles físicos con una palanca y una rueda, en vez de superficies táctiles.
La letra pequeña: la batería
La batería es de 1.060 mAh y se carga en unas dos horas. Nothing anuncia hasta 68 horas de música con la cancelación apagada y hasta 30 horas con ella encendida. La segunda cifra es la que chirría: como señala SoundGuys, el Headphone (1) original, más barato, prometía 35 horas con cancelación. Es decir, el modelo Pro aguanta menos justo en el modo que más se usa en el metro, el avión o la oficina. Parece razonable pensar que tres altavoces, diez micrófonos y el seguimiento de cabeza gastan más energía, aunque la marca no lo ha detallado.

Hay otros matices que conviene tener en cuenta:
- Las ventajas de LDAC dependen del móvil: en iPhone no está disponible, así que ahí no se aprovecha.
- Una respuesta "plana" no siempre es la más agradable para el día a día. Es una herramienta, no un sonido mejor por definición.
- Las cifras de batería y cancelación son del fabricante; en el uso real varían con el volumen y el entorno.
- El precio oficial anunciado es en dólares; conviene comprobar el precio final en tiendas españolas antes de comparar.
Por qué importa
Los altavoces de silicio pueden ser el cambio más grande en el audio personal desde hace décadas: se fabrican como chips, pesan poco y responden muy rápido. Hasta ahora aparecían sobre todo en auriculares de botón; su llegada a unos de diadema, combinados con altavoces clásicos, apunta a un modelo híbrido en el que cada tecnología hace lo que mejor sabe. Si funciona, lo veremos en muchas más marcas. Mientras tanto, estos auriculares recuerdan una regla de la tecnología de consumo: más componentes suelen traer mejores prestaciones, pero también más consumo. Antes de pagar por lo más avanzado, merece la pena mirar la cifra que más vas a notar en tu día a día.
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