EDICIÓN Nº 048 · Domingo 1 nov 2026
Curiosidades

Una mandíbula egipcia de 18 millones de años pone en duda la cuna de los simios

Una mandíbula hallada en el desierto egipcio sugiere que el antepasado de todos los simios actuales, humanos incluidos, pudo vivir en el norte de África y Oriente Próximo, no en África oriental.

Redacción2026-11-01paleontología · evolución · Egipto · simios · fósiles
The Qattara Depression, Egypt, Matruh Governate
Foto: AlwaysUnite · CC0 · Wikimedia Commons · realzada con IA

Durante décadas, la historia familiar de los simios ha tenido una dirección postal muy clara: África oriental. Allí se colocaba, más o menos, la casa del antepasado común de gibones, orangutanes, gorilas, chimpancés y de ese primo que ahora mira el móvil mientras lee esto. Pues bien, una mandíbula sacada del desierto egipcio acaba de llegar con una carta del registro: puede que hayamos estado buscando en el barrio equivocado.

El fósil pertenece a una especie nueva, Masripithecus moghraensis, y tiene entre 17 y 18 millones de años. Lo ha descrito un equipo del Centro de Paleontología de Vertebrados de la Universidad de Mansura (Egipto) y de la Universidad del Sur de California (Estados Unidos) en la revista Science. Según sus autores, es el primer simio fósil indiscutible encontrado en el norte de África.

Un nombre con mucho apego a la tierra

Los paleontólogos no suelen complicarse con los nombres, y aquí tampoco. «Masr» es el nombre de Egipto en árabe, y «pithecus» viene del griego y significa simio. Así que el género viene a ser algo como «el simio de Egipto». El apellido, moghraensis, hace referencia a Wadi Moghra, el yacimiento del norte del país donde el laboratorio de Hesham Sallam encontró los restos durante las campañas de 2023 y 2024.

All proposed routes of the Qattara Depression Project
Foto: AlwaysUnite · CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons

Hasta ahora, los yacimientos norteafricanos de esa época, el Mioceno temprano, habían dado monos, pero ningún simio. Era como tener un álbum de fotos familiar con una página arrancada justo en el sitio más interesante. Sallam lo resume así en la nota de prensa: «Algo falta, y el norte de África tiene esa pieza» (traducción propia).

Eso sí, la pieza es modesta: solo se ha conservado parte de la mandíbula inferior. No hay cráneo, ni esqueleto, ni retrato robot completo. No sabemos cuánto medía, cómo se movía ni si era el alma de la fiesta en la copa de los árboles.

Lo que cuentan unos dientes

Lo que sí se tiene da bastante juego. La mandíbula es muy robusta, con caninos y premolares muy grandes, y los molares tienen superficies de masticación redondeadas y con textura marcada. Para los investigadores, ese conjunto apunta a una dieta basada sobre todo en fruta, pero con la capacidad de pasarse a alimentos más duros, como frutos secos o semillas, cuando hiciera falta.

Qattara Depression R01
Foto: Marc Ryckaert · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

Shorouq Al-Ashqar, una de las primeras autoras, lo interpreta como una adaptación a la versatilidad. Y tiene sentido: en aquella época el clima estaba cambiando y las estaciones se marcaban cada vez más en el norte de África y Arabia. Un menú flexible, en el que si no hay fruta se tiran de frutos secos, ayudaba a pasar las temporadas malas. Un simio con despensa de emergencia, vaya.

¿Por qué el norte de África y Oriente Próximo?

Aquí viene lo jugoso. El equipo no se quedó en describir la mandíbula. Usó métodos estadísticos bayesianos que combinan tres cosas: la anatomía de simios vivos y extintos, datos genéticos de las especies actuales y la edad geológica de los fósiles. Con eso colocaron a Masripithecus en el árbol genealógico y salió más cerca de los simios actuales que cualquier simio del Mioceno temprano conocido en África oriental.

Después hicieron análisis biogeográficos aparte, y esos análisis señalaron el norte de África y Oriente Próximo como el hogar más probable del antepasado común de los simios actuales, hace entre unos 23 y 16 millones de años. La lógica es geográfica:

  • Las placas africana y arábiga avanzaban hacia el norte, camino de su choque con Asia.
  • El nivel del mar subía y bajaba, y a ratos abría pasos entre África y Eurasia.
  • Esa región funcionaba como un cruce de caminos, justo donde los animales podían ir y venir entre continentes.

Según los autores, Masripithecus une los registros fósiles de África y Eurasia, que hasta ahora iban por separado, y sugiere que los simios ya se estaban diversificando en esa zona antes de expandirse hacia Europa y Asia.

El paleontólogo Erik Seiffert, coautor del estudio, reconoce que durante toda su carrera dio por probable el origen en África oriental, y que el hallazgo y los nuevos análisis ponen esa idea muy en duda. Y añade un matiz importante: según él, el escenario no depende de Masripithecus, aunque encaja muy bien con él.

Lo que este fósil NO dice

Antes de cambiar el árbol familiar de tu salón, conviene leer la letra pequeña. Los investigadores no dicen que Masripithecus sea nuestro tatarabuelo directo, ni siquiera que lo sea de los simios actuales. Su valor está en el lugar que ocupa en el árbol y en lo que eso indica sobre dónde vivió el linaje ancestral. Además, todo se basa en un fósil parcial y en modelos estadísticos, así que habrá debate y harán falta más hallazgos para confirmarlo o desmentirlo.

El estudio, «An Early Miocene ape from the biogeographic crossroads of African and Eurasian Hominoidea», lo firman Shorouq F. Al-Ashqar, Erik R. Seiffert, Sanaa El-Sayed, Belal S. Salem, Abdullah S. Gohar, Hossam El-Saka, Mohamed Amin y Hesham M. Sallam (Science, 2026, 391(6792):1383; DOI: 10.1126/science.adz4102). Lo hemos conocido a través de ScienceDaily, que publica la nota del centro de Mansura.

Por qué importa

Saber dónde vivió el antepasado común de los simios actuales es saber dónde empezó una rama de la familia que, millones de años después, acabaría dando lugar a los humanos. Si el norte de África y Oriente Próximo resultan ser la cuna, habrá que buscar en desiertos que hasta ahora casi nadie miraba con lupa. Y todo por una mandíbula con muelas preparadas para fruta y para frutos secos: hasta en la paleontología, quien se adapta a todo acaba llevándose el protagonismo.

FuentesResumen propio de la redacción a partir de las fuentes citadas; no es una traducción.

Texto generado con inteligencia artificial a partir de las fuentes citadas, sin revisión humana individual (Reglamento UE 2024/1689, art. 50). Las fotos llevan su crédito y licencia; las marcadas como realzadas se han retocado con IA sin alterar su contenido.

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