EDICIÓN Nº 048 · Domingo 1 nov 2026
Curiosidades

Un planeta gigante buscado durante 171 años resulta ser una estrella con la piel revuelta

Desde 1855 se sospechaba que 70 Ophiuchi, un sistema de dos estrellas a 16 años luz, escondía un planeta gigante. No lo hay. Aun así, todavía podría haber mundos más pequeños y hasta habitables.

Redacción2026-11-01exoplanetas · 70 Ophiuchi · estrellas binarias · astronomía · zona habitable
Davis Mountains visible from the catwalk of the Harlan J. Smith Telescope at McDonald Observatory, Texas
Foto: Greenmars · CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons · realzada con IA
Where Planets Take up Residence
Foto: NASA (dominio público)

En 1855, cuando la fotografía todavía era un invento recién estrenado, el astrónomo británico William Jacob propuso que alrededor de un sistema de dos estrellas llamado 70 Ophiuchi giraba un planeta. Era la primera vez que alguien proponía oficialmente un candidato a exoplaneta. Más de un siglo y medio después, un equipo liderado por la Universidad de Míchigan ha cerrado el caso: el planeta gigante que se buscaba no existe. El culpable de la pista falsa era la propia estrella, que tiene una superficie bastante movida.

Es como pasar 171 años convencido de que hay alguien escondido en el armario y descubrir que el ruido lo hacía la calefacción. La parte buena: el armario sigue siendo enorme y aún podría haber alguien más pequeño dentro.

Una vecina doble con fama de misteriosa

70 Ophiuchi AB está a unos 16 años luz. En términos cósmicos, eso es la escalera de al lado. Son dos estrellas, 70 Oph A y 70 Oph B, que giran una alrededor de la otra. Forman el tercer sistema binario más cercano a la Tierra, por detrás de Alfa Centauri (4,2 años luz) y 61 Cygni (11,4 años luz).

Harlan J. Smith Telescope October 2013
Foto: Fredlyfish4 · CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons

La idea de Jacob se acabó descartando, pero el asunto nunca quedó del todo cerrado. Ninguna medición de las décadas siguientes llegó a excluir por completo que hubiera planetas gigantes en las zonas interiores del sistema. Y, para echar más leña al fuego, los datos de velocidad radial mostraban un bamboleo que encajaba bastante bien con un planeta del tamaño de Júpiter.

El método de la velocidad radial es sencillo de explicar. Un planeta grande tira de su estrella con su gravedad y la hace oscilar un poco: se acerca y se aleja de nosotros de forma rítmica. Esa oscilación se detecta en la luz de la estrella. El problema es que hay otras cosas que pueden imitar esa señal.

El sospechoso era la estrella

El nuevo estudio, publicado en The Astrophysical Journal, reunió alrededor de un siglo de mediciones históricas y les sumó observaciones nuevas de dos telescopios: el Magellan Clay, de 6,5 metros, en el Observatorio de Las Campanas (Chile), y el Harlan J. Smith, de 2,7 metros, en el Observatorio McDonald (Texas).

Telescopio Harlan J. Smith
Foto: MaritzaLara · CC BY 4.0 · Wikimedia Commons

La conclusión es que el bamboleo no lo causaba la gravedad de un planeta. Lo causaban cambios en la actividad de la superficie estelar con el paso del tiempo. La estrella, por así decirlo, tenía su propio ritmo y nos lo vendía como si fuera un acompañante. El coautor Michael Meyer, jefe del departamento de Astronomía de la Universidad de Míchigan, lo resume como una advertencia sobre cómo la actividad de una estrella puede imitar la señal de un planeta.

Con todos esos datos, los investigadores han descartado lo siguiente:

  • Planetas con al menos la masa de Júpiter a menos de 5 unidades astronómicas de 70 Oph A.
  • Planetas con al menos la masa de Júpiter a menos de media unidad astronómica de 70 Oph B.

De regalo, las órbitas de las dos estrellas han quedado entre las mejor medidas de todo el cielo. Es decir, se buscaba un planeta y se ha terminado con un mapa de lujo de las dos anfitrionas.

Ni Júpiter, pero quizá sí otra Tierra

Aquí viene el giro de guion. Que no haya gigantes no significa que el sistema esté vacío. Siguen siendo posibles planetas del tamaño de Saturno o más pequeños, incluidos mundos rocosos que podrían estar en la zona habitable de cualquiera de las dos estrellas. El estudio era la búsqueda de gigantes más sensible hecha hasta ahora en este sistema, pero no estaba diseñado para encontrar planetas pequeños. La autora principal, la investigadora posdoctoral Yiting Li, lo explica así:

Before the Smashup Artist Concept
Foto: NASA (dominio público)
«El estudio fija un límite superior, no una prohibición, para los planetas». Yiting Li, Universidad de Míchigan

Li lo describe como una mezcla de decepción y emoción. Por lo que se sabe de lo abundantes que son los planetas en la Vía Láctea, apostaría a que acabarán apareciendo otros en este sistema. Eso sí, la propia nota aclara que encontrar un planeta en la zona habitable no demostraría por sí solo que haya vida en él. Que nadie empiece aún a hacer las maletas.

70 Ophiuchi es uno de los pocos objetivos de SHERA, una misión espacial propuesta para estudiar sistemas binarios en la que participa la Universidad de Míchigan. Según Meyer, también será con seguridad objetivo de grandes misiones como el futuro Habitable Worlds Observatory de la NASA.

Por qué importa

Esta historia cierra uno de los expedientes abiertos más antiguos de la astronomía y, de paso, deja una lección muy útil para la caza de exoplanetas: las estrellas tienen su propio carácter y pueden hacerse pasar por planetas. Saber dónde no hay gigantes ayuda a diseñar búsquedas mejores de mundos pequeños en uno de los sistemas dobles más cercanos que tenemos. Jacob se equivocó de planeta, pero a lo mejor acertó con el barrio. Fuente: University of Michigan vía ScienceDaily; Li, Meyer et al., The Astrophysical Journal 1009(2):199, 2026, DOI: 10.3847/1538-4357/ae9f52.

FuentesResumen propio de la redacción a partir de las fuentes citadas; no es una traducción.

Texto generado con inteligencia artificial a partir de las fuentes citadas, sin revisión humana individual (Reglamento UE 2024/1689, art. 50). Las fotos llevan su crédito y licencia; las marcadas como realzadas se han retocado con IA sin alterar su contenido.

Comentarios