EDICIÓN Nº 009 · Miércoles 23 sep 2026
Curiosidades

Un volcán que se comió parte del metano: el giro que nadie vio venir

La erupción del Hunga Tonga no solo soltó gases: al parecer disparó una reacción química que destruyó parte del metano de la atmósfera. Los científicos siguen alucinando.

Redacción2026-09-16metano · volcanes · clima · atmósfera · Hunga Tonga
Gravity waves from Hunga Tonga Eruption (SVS31277 - hunga tonga three geo sats 0018)
Foto: NASA's Scientific Visualization Studio - Global Science and · Public domain · Wikimedia Commons · realzada con IA
Explosion near summit of West Mata submarine volcano
Foto: NOAA/National Science Foundation · Public domain · Wikimedia Commons

Imagina que invitas al primo más ruidoso de la familia a una cena tranquila. Llega gritando, tira la mesa, rompe dos platos… y de camino a la puerta friega la cocina entera. Pues algo así ha hecho el volcán submarino Hunga Tonga con la atmósfera terrestre: montó el escándalo del siglo y, por el camino, se dedicó a destruir parte del metano que él mismo había soltado.

Lo cuenta un trabajo recogido por ScienceDaily en su sección de rarezas científicas: la erupción pudo desencadenar una reacción química inesperada en la nube volcánica que acabó eliminando parte del metano liberado a la atmósfera. Traducido: el villano de la película se autolimpió un poco. Nadie había escrito ese guion.

El gas que no perdona

Conviene entender por qué esto es noticia y no una anécdota de sobremesa. El metano es uno de los gases de efecto invernadero que más preocupan a corto plazo: no dura tanto en la atmósfera como otros, pero mientras está ahí calienta con entusiasmo. Por eso buena parte de los planes climáticos miran hacia él con cara de "a ver qué hacemos contigo".

ISS-66 Atmospheric plume from 2022 Hunga Tonga eruption - edited
Foto: NASA / Kayla Barron · Public domain · Wikimedia Commons

Y aquí llega el detalle que despeina a los modelos. Si una nube volcánica es capaz de romper metano por su cuenta, significa que algunos cálculos sobre cuánto metano hay realmente ahí arriba —y de dónde sale— pueden estar algo torcidos. No es que el planeta esté mejor de lo que pensábamos: es que la contabilidad tenía una casilla en blanco.

De accidente geológico a idea de laboratorio

La parte divertida viene después. Según los investigadores, el hallazgo podría inspirar nuevos métodos para frenar el calentamiento a corto plazo. O sea: mirar lo que hizo el volcán sin querer y preguntarse si se puede replicar el truco de forma controlada, sin necesidad de volar media isla del Pacífico por los aires.

Ash plume from Alaid Volcano on Atlasova Island (2268-486)
Foto: NOAA · Public domain · Wikimedia Commons

Que quede claro antes de que alguien se venga arriba:

  • Nadie está proponiendo provocar erupciones. Ninguna. Cero.
  • El mecanismo es una pista química, no un botón mágico para arreglar el clima.
  • Sigue siendo mucho más barato y sensato no emitir metano que intentar destruirlo después.

Los propios autores lo dejan en el terreno de lo prometedor: el descubrimiento "podría reformular las estimaciones de contaminación por metano", según resume la nota de ScienceDaily. Prometedor, sí; solución, todavía no.

La lección del primo ruidoso

Lo que hace especial esta historia no es el volcán, que ya venía siendo famoso. Es el recordatorio de que la atmósfera es una cocina química con más recetas de las que tenemos apuntadas. Cada vez que la naturaleza organiza un experimento a lo grande, aparece alguna reacción que nadie había metido en la hoja de cálculo.

Volcanic Ash Plume on Island Off Madagascar Seen by NOAA-20 (NESDIS 2019-08-16)
Foto: NOAA · Public domain · Wikimedia Commons

Y hay algo casi cómico en la escena: el mayor estruendo atmosférico de las últimas décadas dedicándose, a escondidas, a limpiar una minúscula parte del desorden. No le da para redimirse —siguió siendo una erupción devastadora—, pero sí para dejarnos una nota a pie de página estupenda.

Por qué importa

Porque los modelos climáticos solo son tan buenos como los procesos que conocemos, y este no estaba en la lista. Si las nubes volcánicas destruyen metano, hay que revisar cuentas y, de paso, se abre una vía de investigación para reducir el calentamiento a corto plazo. Ojo: entender una reacción química no es controlarla, y mucho menos aplicarla a escala planetaria. Pero cada casilla en blanco que se rellena es un modelo que predice un poco mejor el mundo en el que vamos a vivir. Y eso, aunque no salga en titulares todos los días, vale bastante más que un espectáculo pirotécnico.

FuentesResumen propio de la redacción a partir de las fuentes citadas; no es una traducción.

Texto generado con inteligencia artificial a partir de las fuentes citadas, sin revisión humana individual (Reglamento UE 2024/1689, art. 50). Las fotos llevan su crédito y licencia; las marcadas como realzadas se han retocado con IA sin alterar su contenido.

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