La serpiente que huye rodando como una rueda, cuatro veces más rápido que reptando
Unas serpientes diminutas del sudeste asiático escapan de sus depredadores convirtiéndose en una rueda. Un estudio en Current Biology explica cómo lo hacen sin marearse.

Si alguna vez has pensado que las serpientes lo tienen difícil para moverse sin patas, hay un grupo de ellas que ha encontrado una solución que no se le ocurrió a nadie en la historia de la evolución: inventarse la rueda. Las llamadas serpientes de caña enanas, del género Pseudorabdion, se ponen a rodar cuando notan peligro. Y no ruedan un poquito por una cuesta como haría una naranja: se lanzan a una voltereta continua que las lleva unas cuatro veces más rápido que si se arrastraran como cualquier serpiente decente.
El hallazgo lo firma un equipo encabezado por el ecólogo Yosuke Kojima, de la Universidad de Toho (Japón), en un artículo publicado el 19 de octubre de 2026 en la revista Current Biology, con el título Locomotor Kinematics and Head Stabilization in Rolling Snakes. Lo contó, entre otros medios, The New York Times, y lo recogió el blog de curiosidades Futility Closet.
Una rueda con cabeza (y la cabeza quieta)
Lo curioso del caso no es solo que rueden, sino cómo lo hacen. Para estudiarlo, los investigadores colocaron a las serpientes en una pista estrecha rodeada de cámaras de alta velocidad que las grababan desde varios ángulos. Luego les daban un toquecito para asustarlas, que es la manera científica de decir «pegarles un susto», y ellas salían disparadas en modo rueda.

Las grabaciones revelaron algo bastante elegante: mientras la parte trasera del cuerpo gira sin parar, la cabeza se mantiene apuntando hacia delante y casi a la misma altura, sin cabecear. Es decir, la serpiente da vueltas, pero sus ojos y sus sentidos no. Quien se haya montado en una atracción de feria con el estómago lleno sabrá apreciar el mérito.
El truco consiste en un ciclo de «golpes» alternos. Un lado del cuerpo toca el suelo mientras un tramo curvado cerca de la cabeza baja; en el siguiente golpe, el contacto pasa al otro lado. Alternando izquierda y derecha, el animal mantiene la velocidad sin volcar la cabeza. Los autores lo describen como una combinación de rodadura y movimientos corporales alternos y simétricos.
«Las acrobacias que implica rodar son un ejemplo fascinante de todo lo que pueden lograr las serpientes con sus cuerpos sin extremidades», explicó Yosuke Kojima a The New York Times.
Cuánto corre una serpiente-rueda
Según la información publicada sobre el estudio, la rodadura multiplica por cuatro la velocidad de huida respecto al reptar normal, y las serpientes más veloces llegaron a rondar los 3,7 metros por segundo en la pista del laboratorio. Para un animal de tamaño pequeño, eso es pasar de ir paseando a salir pitando.

El equipo usó como comparación otras serpientes de caña más grandes, del género Calamaria. Resultado: todas las enanas sabían rodar; las grandes, no. Parece que, en esto de las volteretas, el tamaño sí importa, y ser pequeño juega a favor.
Tampoco es un descubrimiento salido de la nada. Este comportamiento se había documentado formalmente por primera vez en 2023 en la especie Pseudorabdion longiceps, y desde entonces se conoce en varias especies del mismo grupo. Lo nuevo ahora es la descripción detallada de la mecánica y, sobre todo, ese control de la cabeza.
Lo que todavía no sabemos
Los propios científicos son prudentes. La ventaja de velocidad se ha medido en el laboratorio, no en la selva. Preguntado por si la rodadura mantiene su ventaja en condiciones naturales, Kojima reconoció que no lo han medido de forma cuantitativa, aunque creen que sí. Del mismo modo, la idea de que mantener la cabeza estable ayuda a orientarse y controlar la huida es una interpretación razonable, pero no se ha puesto a prueba directamente.

Al herpetólogo Frank Burbrink, ajeno al trabajo, le ha bastado con verlo para quedarse encantado: según dijo al mismo diario, está bien llevarse de vez en cuando una sorpresa con el comportamiento raro de las serpientes, y añadió que el número debe de dejar bastante descolocado a cualquier depredador que se cruce con ellas. Es fácil imaginarlo: vas a por un bocado tranquilo y, de repente, tu cena se convierte en un aro y se marcha rodando.
- Quién: serpientes de caña enanas, género Pseudorabdion.
- Qué hacen: ruedan de forma continua para huir.
- Cuánto ganan: unas cuatro veces más velocidad que reptando.
- El detalle fino: la cabeza se mantiene estable y mirando al frente mientras el cuerpo gira.
Por qué importa
Más allá de la gracia de imaginar una serpiente haciendo la rueda, el estudio muestra que un cuerpo sin patas puede resolver problemas de movimiento muy complejos, como girar a toda velocidad sin perder la orientación. Ese tipo de soluciones interesa a la biología evolutiva y también a quienes diseñan robots flexibles que tienen que moverse por terrenos difíciles. Y deja una lección para la vida diaria: si las cosas se ponen feas, a veces la mejor estrategia es echar a rodar, pero sin perder la cabeza.
- Whiplash — Futility Closet
- This snake cartwheels to escape danger — Popular Science
- Watch bizarre snake 'cartwheel' away from danger at more than 12 feet per second — Live Science
- These Snakes Escape Danger by Spinning Like Wheels — ZME Science
- Kojima et al., Locomotor Kinematics and Head Stabilization in Rolling Snakes, Current Biology 36:20 (2026), R1061-R1063 — ScienceDaily
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