La montaña más plana del mundo tiene 300 lagos y se sube en coche
Grand Mesa, en Colorado, presume de ser la montaña de cima plana más alta del planeta: 64 kilómetros de meseta, más de 300 lagos y una carretera que la cruza entera.

Uno imagina una montaña y le sale un pico: triángulo, nieve arriba, alpinistas sufriendo. Grand Mesa, en el oeste de Colorado, no ha recibido ese memorándum. Es una montaña a la que alguien parece haberle pasado una espátula por encima y que presume de ser la montaña de cima plana más alta del mundo.
La cifra que marea no es la altura, sino la extensión: la meseta se estira unos 64 kilómetros (40 millas) repartidos entre los condados de Garfield, Mesa y Delta. La mayor parte se asienta hacia los 1.800 metros, pero sus puntos más altos superan los 3.350, casi todos dentro del Grand Mesa National Forest. Traducido: una llanura colocada a la altura a la que en los Pirineos ya se te congela el bocadillo.
Una llanura con 300 lagos encima
La palabra "plana" hace aquí bastante trabajo de relaciones públicas. Visto desde abajo, el perfil recortado contra los marrones y rojos del paisaje de Colorado parece una mesa de comedor. Visto desde arriba, el terreno es accidentado en muchos tramos, con bosque, roca y desniveles que recuerdan que esto no es un aparcamiento.

Y luego está lo raro de verdad: más de 300 lagos repartidos por la cumbre. Trescientos. En la parte de arriba de una montaña. De ahí bajan arroyos como el Plateau y el Kannah, que se descuelgan hacia el Grand Valley. Hay pocos sitios donde la frase "me voy a pescar a la montaña" haya que tomársela tan al pie de la letra.
- Longitud aproximada de la meseta: 64 km.
- Altura de la base de la meseta: en torno a 1.800 m.
- Puntos más altos: por encima de 3.350 m.
- Lagos: más de 300.
La carretera que hace todo el trabajo
Aquí viene la parte que ofende ligeramente al montañero purista: se puede ver casi entera desde el asiento del conductor. La Colorado Highway 65, conocida como Grand Mesa Scenic Byway, sube desde la Interestatal 70 al oeste y baja hasta el pueblo de Cedaredge por el sur, encadenando curvas de herradura y miradores.

Es la forma más fácil y directa de hacerse una idea del conjunto, y funciona: en un rato de coche tienes la panorámica completa. Ahora bien, quien escribe sobre el lugar insiste en un matiz importante: la meseta no se disfruta de verdad hasta que uno apaga el motor, se baja y camina. El mirador te da la postal; los senderos te dan la escala, que es otra cosa.
Por qué importa
Grand Mesa es un recordatorio útil de que el paisaje no siempre obedece a los dibujos que tenemos en la cabeza. Nos enseñan la montaña como pico y el lago como cosa de valle, y luego aparece una meseta gigantesca a más de tres kilómetros de altura con trescientos lagos encima y una carretera turística cruzándola, tan tranquila. Es geología haciendo lo que le da la gana y saliendo airosa. Y, de paso, un argumento estupendo para dejar de fiarse del icono de montaña del teclado de emojis: la realidad tiene más formas, y algunas son sorprendentemente planas.

- The Grand Mesa in Cedaredge, Colorado — Atlas Obscura
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