EDICIÓN Nº 053 · Viernes 6 nov 2026
Curiosidades

Hallan restos de sangre de dinosaurio de hace 115 millones de años (y no, no habrá parque)

Un equipo internacional ha confirmado químicamente moléculas de hemoglobina dentro de glóbulos rojos fosilizados de un terópodo brasileño. Es la prueba más firme hasta ahora de que la sangre de dinosaurio deja rastro.

Redacción2026-11-06dinosaurios · paleontología · hemoglobina · fósiles · astrobiología
Vetulonaia sp. (fossil clams) & dinosaur bone (Morrison Formation, Upper Jurassic; Dinosaur National Monument, Utah, USA
Foto: James St. John · CC BY 2.0 · Wikimedia Commons · realzada con IA
Insect fossil (Santana Formation, Lower Cretaceous; northeastern Brazil) 1 (34207236325)
Foto: James St. John · CC BY 2.0 · Wikimedia Commons

Spoiler para quien ya se imagina un mosquito en ámbar y una isla con verjas electrificadas: nadie va a clonar un dinosaurio. Lo que sí ha pasado da casi igual de vértigo. Unos científicos han encontrado restos químicos de sangre dentro de los huesos de un dinosaurio que murió hace unos 115 millones de años. No son manchas que «parecen» sangre ni formas que recuerdan a células. Es la firma química de la molécula que daba a esa sangre su color rojo.

El animal es Aratasaurus museunacionali, un terópodo carnívoro encontrado en el noreste de Brasil. Con un nombre así ya merecía algo de fama, y ahora la tiene por su sistema circulatorio.

Qué han encontrado exactamente

Los investigadores analizaron los huesos de las extremidades del dinosaurio y miraron dentro de los canales vasculares, los conductos microscópicos por los que en vida pasaban los vasos sanguíneos. Allí encontraron glóbulos rojos mineralizados. Hasta aquí la historia ya sonaba a algo conocido, porque otros estudios habían descrito antes estructuras con pinta de células sanguíneas en fósiles de dinosaurio.

Vetulonaia sp. (fossil clams) & dinosaur bone fragments (Morrison Formation, Upper Jurassic; Dinosaur National Monument,
Foto: James St. John · CC BY 2.0 · Wikimedia Commons

La novedad está un paso más allá. El equipo detectó dentro de esas células moléculas de hemo, la parte de la hemoglobina que en los animales vivos se encarga de transportar el oxígeno. Según la información difundida por la Universidad Curtin (Australia), que dirige el trabajo, es la primera confirmación química definitiva de moléculas derivadas de la hemoglobina dentro de glóbulos rojos fosilizados de un dinosaurio. Hasta ahora existía la sospecha. Ahora hay una prueba química.

Por si fuera poco, también aparecieron aminoácidos asociados al colágeno, la proteína que hace de armazón en huesos y tejidos.

«Detectar moléculas intactas derivadas del hemo en glóbulos rojos de 115 millones de años es asombroso», según Kliti Grice, autora principal del estudio.

El truco para durar 115 millones de años

A estas alturas cualquiera se preguntará cómo sobrevive algo tan delicado a una cantidad de tiempo tan absurda. Para hacerse una idea, cuando este dinosaurio murió todavía faltaban decenas de millones de años para el famoso asteroide. Su sangre ha aguantado más que los propios dinosaurios no avianos.

Dinosaur bone (Morrison Formation, Upper Jurassic; Dinosaur National Monument, Utah, USA) 49 (48839443242)
Foto: James St. John · CC BY 2.0 · Wikimedia Commons

Los autores apuntan a una combinación de circunstancias muy favorables:

  • Un entierro rápido: el cadáver habría quedado cubierto por sedimento enseguida.
  • Poco oxígeno: un ambiente pobre en oxígeno frena la degradación.
  • Mucha actividad microbiana, que influyó en la química del entorno.
  • Un mineral protector: la hausmanita, que según el equipo ayudó a estabilizar las células y sus componentes moleculares.

Vamos, que el Aratasaurus tuvo el equivalente geológico a un envasado al vacío de primera categoría. Mientras tanto, a nosotros se nos pone mustia una lechuga en tres días.

Entonces, ¿clonamos o no clonamos?

No. Y conviene decirlo claro antes de que alguien empiece a comprar terrenos en una isla tropical. El hemo es una molécula que transporta oxígeno, no material genético. Lo que se ha encontrado no es ADN ni ninguna receta para fabricar un dinosaurio. Es más bien como encontrar la tinta de un libro antiguo sin poder leer el texto.

Araripe Basin map - formations and resources
Foto: Fabin et al., 2018 · CC BY 4.0 · Wikimedia Commons

Eso no quiere decir que el hallazgo sea poca cosa. En palabras de Grice, estos resultados «desafían suposiciones asentadas desde hace tiempo» de que biomoléculas como la hemoglobina no pueden sobrevivir a escalas de tiempo profundas. Si estas moléculas aguantan, se abre una vía para estudiar la fisiología de los dinosaurios a partir de su química real y no solo de la forma de sus huesos.

El estudio, que firman 30 autores, se ha publicado en la revista PNAS. Junto a la Universidad Curtin han participado la Agencia Japonesa de Ciencia y Tecnología Marina y Terrestre (JAMSTEC), el Museo Nacional de Brasil, la Universidad Regional del Cariri y la Universidad Johns Hopkins.

De Brasil a otros planetas

La parte que más lejos llega, literalmente, es esta. Si ciertas moléculas biológicas o sus huellas químicas pueden durar más de 100 millones de años en las condiciones adecuadas, quizá haya que replantearse dónde y cómo buscamos rastros de vida antigua. Eso vale para ambientes extremos de la Tierra y, según el equipo, también fuera de ella.

Dicho de otra forma, un terópodo brasileño podría acabar dando pistas a quienes buscan señales de vida en otros mundos. No está mal para un animal cuyo último plan conocido era buscar algo que comerse.

Por qué importa

Durante décadas se dio por hecho que las moléculas biológicas frágiles desaparecen en unos pocos millones de años como mucho. Este trabajo aporta una confirmación química de que, con un entierro rápido, poco oxígeno y un mineral protector, parte de la química de la sangre puede resistir 115 millones de años. Eso permite estudiar a los dinosaurios por su biología y no solo por sus huesos, y amplía el tipo de huellas que podemos buscar cuando nos preguntamos si hubo vida en otros lugares. No habrá parque jurásico, pero sí mucha ciencia nueva.

Texto generado con inteligencia artificial a partir de las fuentes citadas, sin revisión humana individual (Reglamento UE 2024/1689, art. 50). Las fotos llevan su crédito y licencia; las marcadas como realzadas se han retocado con IA sin alterar su contenido.

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