EDICIÓN Nº 028 · Lunes 12 oct 2026
Curiosidades

El universo tiene la viscosidad justa para que no seamos gelatina

Un físico de Londres calcula que, con unas constantes de la física un pelín distintas, el agua fluiría como el alquitrán y la vida tal como la conocemos no tendría ninguna oportunidad.

Redacción2026-10-12física · constantes fundamentales · viscosidad · origen de la vida · universo
Pitch drop experiment with John Mainstone
Foto: John Mainstone, University of Queensland · CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons · realzada
Water droplet and splash
Foto: Stanislav.nevyhosteny · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

Seguramente nunca le has dado las gracias al agua por ser líquida, y en concreto por ser así de líquida. Pues según la física teórica deberías hacerlo. Si el universo hubiera ajustado sus números básicos un poco a la izquierda, tus células serían una especie de mermelada espesa en la que nada se mueve. Si los hubiera ajustado un poco a la derecha, quizá tampoco funcionaría nada. Y aquí estamos, en el término medio, leyendo esto en el móvil como si fuera lo más normal del mundo.

La idea viene del físico Kostya Trachenko, de la Queen Mary University of London. ScienceDaily ha recuperado esta semana su trabajo con un titular de los que levantan cejas: un descubrimiento que podría ayudar a explicar por qué existe la vida. Vamos por partes, que hay más física que magia.

Los «ajustes de fábrica» del cosmos

El universo funciona con unas cuantas constantes fundamentales: la constante de Planck, la carga del electrón, la masa del electrón, la del protón y alguna más. Nadie sabe por qué valen lo que valen. Simplemente valen eso, como el precio del café en la máquina de la oficina.

UQ pitch drop experiment 2012
Foto: Jsjsjs1111 · CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons

Desde hace décadas se sabe que, si algunas de estas constantes cambiaran, las estrellas no podrían fabricar carbono ni oxígeno, que son ingredientes básicos de cualquier ser vivo. Es el famoso «ajuste fino» del universo. Trachenko le ha añadido una capa que suena muy doméstica: la viscosidad, es decir, lo espeso que es un líquido.

En trabajos anteriores, su equipo ya había mostrado que los líquidos tienen una viscosidad mínima, un límite por debajo del cual no pueden bajar, y que ese límite depende precisamente de esas constantes fundamentales. En su artículo de 2023 en Science Advances dio el paso siguiente: si la vida necesita que las cosas se muevan dentro y entre las células (moléculas que se difunden, proteínas que van de un sitio a otro, fluidos que circulan), entonces hay una «ventana bioamigable» para esas constantes. Fuera de ella, el interior celular sería un atasco permanente.

«Si el agua fuera tan viscosa como el alquitrán, la vida no existiría en su forma actual» (Kostya Trachenko, según ScienceDaily; traducción propia)

El giro: estrellas perfectas, agua imposible

Lo más jugoso del estudio es lo siguiente. Uno podría pensar que, si las estrellas ya fabrican carbono, todo está resuelto. Pues no. Trachenko señala que se pueden cambiar a la vez ciertas constantes (por ejemplo, la masa del electrón y la del protón juntas, o la constante de Planck y la carga del electrón juntas) dejando intactas las combinaciones que controlan la química estelar, como la constante de estructura fina y la relación entre la masa del protón y la del electrón.

University of Queensland Pitch drop experiment-2
Foto: John Mainstone, University of Queensland · CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons

Traducido: podría existir un universo con estrellas impecables que fabrican elementos pesados a destajo, y en el que, sin embargo, todos los líquidos serían al menos tan espesos como el alquitrán. Tendría todos los ingredientes y ninguna forma de cocinarlos. Es como tener la despensa llena y que el aceite salga de la botella a la velocidad de un glaciar.

Por tanto, la viscosidad añade una restricción extra e independiente sobre los valores que pueden tomar las constantes si queremos seres vivos como nosotros. En 2025, Trachenko y sus colaboradores (P. G. Tello, S. A. Kauffman y S. Succi) ampliaron la idea en The European Physical Journal E, analizando qué parte de la viscosidad de los fluidos complejos de la vida depende del entorno y qué parte viene marcada desde el fondo por las constantes.

Preparado mucho antes de que llegara nadie

Hay otro detalle que da para una sobremesa larga. Según ScienceDaily, esas condiciones favorables para la vida estaban ahí miles de millones de años antes de que apareciera la primera célula, porque las mismas constantes que gobiernan cómo fluye un líquido controlan las reacciones nucleares de las estrellas. El escenario estaba montado, con la iluminación y el atrezo, y los actores tardaron una eternidad en llegar.

A water droplet splash
Foto: Luke Peterson from Sydney, Australia · CC BY 2.0 · Wikimedia Commons

¿Significa eso que alguien lo diseñó a propósito? El estudio no dice eso. Plantea una pregunta científica, no la contesta. Las explicaciones posibles van desde la pura casualidad hasta la idea de que solo podemos observar un universo compatible con observadores, porque en los otros no habría nadie para hacer el estudio. Lo que sí aporta el trabajo es una forma concreta y calculable de medir cuánto margen hay.

Para que te hagas una idea de lo lento que puede ser algo espeso, en Australia lleva en marcha desde 1927 el experimento de la gota de brea: un embudo de brea que gotea más o menos una vez por década. Imagina tu metabolismo a ese ritmo y entenderás por qué Trachenko habla de alquitrán.

Por qué importa

El estudio convierte una pregunta casi filosófica, por qué las leyes de la física parecen hechas a medida para la vida, en algo que se puede calcular con propiedades tan cotidianas como lo que tarda en salir la miel del bote. Además, demuestra que no basta con que las estrellas fabriquen carbono: también hace falta que los líquidos dejen moverse a las moléculas. La próxima vez que el agua se te escurra entre los dedos, piensa que es una pequeña victoria cósmica. Y si te cae miel en la mesa, recuerda que ahí tienes una maqueta de un universo en el que no habrías llegado a nacer.

Texto generado con inteligencia artificial a partir de las fuentes citadas, sin revisión humana individual (Reglamento UE 2024/1689, art. 50). Las fotos llevan su crédito y licencia; las marcadas como realzadas se han retocado con IA sin alterar su contenido.

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