EDICIÓN Nº 032 · Viernes 16 oct 2026
Curiosidades

El nuevo Tesla Roadster salta por encima de cinco coches con propulsores de cohete

Tesla presentó en Texas su Roadster, retrasado casi nueve años: sube boca abajo por una rampa, da una voltereta en el aire y aterriza gracias a propulsores de gas frío hechos con SpaceX.

Redacción2026-10-16Tesla Roadster · SpaceX · coches · propulsores · motor
Tesla Roadster California Mr. Roadster plate
Foto: jurvetson (Steve Jurvetson) · CC BY 2.0 · Wikimedia Commons · realzada
NASA Railroad 3 delivering tank cars for SpaceX (KSC-2012-3034a)
Foto: NASA/Jim Grossmann · Public domain · Wikimedia Commons

Llevamos desde los ochenta esperando el coche fantástico, y resulta que llega con forma de deportivo biplaza y con mucho aire comprimido. El 15 de octubre de 2026, Tesla presentó por fin la nueva generación de su Roadster en las instalaciones de pruebas de SpaceX en McGregor (Texas), cerca de Waco. Y no se limitó a dar unas vueltas al circuito: el coche trepó boca abajo por una rampa curva, se soltó, dio una voltereta en el aire y aterrizó sobre el asfalto como si fuera lo más normal del mundo.

Antes de que nadie corra al concesionario a por su DeLorean, conviene aclarar lo que se vio y lo que no. Hubo saltos y piruetas de verdad. Que el coche hable o conduzca solo, como KITT, no aparece en ninguna de las crónicas del evento. El Roadster vuela un poco, pero hablar, de momento, no habla.

Una rampa, un ventilador y diez propulsores

Según contaron TechCrunch y Tesla Oracle, la demostración tuvo dos números estrella. En el primero, el Roadster subía por una estructura en forma de arco y se quedaba pegado a ella incluso del revés. El truco es un sistema de ventiladores en el difusor trasero que aspira el aire de debajo del coche y genera una carga aerodinámica de hasta 2 G. Es decir, el coche se adhiere a la superficie como una ventosa con ruedas.

Inside the new Tesla Roadster
Foto: Steve Jurvetson · CC BY 2.0 · Wikimedia Commons

En el segundo, el coche salía disparado por encima de una fila de vehículos de la propia marca (un Model 3, un Model Y, un Cybertruck, un Cybercab y un camión Semi), giraba 360 grados en el aire y aterrizaba entero. Para controlar el vuelo, la versión más radical lleva diez propulsores de gas frío repartidos por los bajos, los laterales y la trasera. Los alimentan depósitos de fibra de carbono con unos 600 litros de aire comprimido, tecnología heredada de los cohetes de SpaceX. Tesla Oracle calcula saltos de unos 21 metros de altura y un pico de 3,2 G al aterrizar, cifras que seguramente no convienen a quien acabe de comer.

Lars Moravy, ingeniero jefe de vehículos de Tesla, lo resumió así ante el público:

«Tomamos prestada algo de tecnología de SpaceX para hacer el resto».

Las cifras que sí se anunciaron

Además del espectáculo, Tesla dio algunos datos de lo que pretende vender. Según TechCrunch y Fox Business:

Tesla Roadster, Grand Basel 2018 01
Foto: Ank kumar · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons
  • Aceleración: de 0 a 60 millas por hora (unos 97 km/h) en alrededor de un segundo.
  • Velocidad máxima: más de 230 mph, unos 370 km/h.
  • Autonomía: unas 300 millas (cerca de 480 km) en todas las versiones.
  • Versiones: Performance (reserva de 50.000 dólares), Thrust (reserva de 250.000 dólares, con propulsores para acelerar) y Rocket, monoplaza con el sistema de vuelo completo y acceso solo por invitación.
  • Producción: prevista para 2028.

Fíjate en que hablamos de «reservas» y no de precios finales. Y es que el calendario de este coche tiene su propia historia.

Nueve años de «ya casi»

El Roadster de segunda generación se enseñó por primera vez en 2017, con entregas prometidas para 2020. Desde entonces ha ido acumulando retrasos sin parar. Hasta esta misma presentación llegó tarde: estaba fijada para el 1 de octubre, pero Tesla la aplazó a finales de septiembre por el tiempo, ya que el espectáculo solo podía hacerse al aire libre. Como recordaba Electrek, la cita llegó con casi nueve años de demora respecto al anuncio original. Ahora la fecha de fabricación es 2028. Para entonces, quien reservó en 2017 habrá esperado más que lo que dura una carrera universitaria con máster incluido.

NASA Railroad 3 delivering tank cars for SpaceX (KSC-2012-3031a)
Foto: NASA/Jim Grossmann · Public domain · Wikimedia Commons

Tampoco hay que olvidar que en una demostración todo está muy controlado: rampa a medida, pista despejada y un equipo de ingenieros mirando. Musk aseguró que el coche presentado será «el que esté en las carreteras», pero entre aterrizar en un recinto de SpaceX y saltarse el atasco de la M-30 hay un buen trecho de homologaciones. El propio Musk ya había avisado en el pasado de que el Roadster no es para quien tenga la seguridad como prioridad número uno. Es un aviso que se agradece en un coche que da volteretas.

Fox Business recogió su frase de la noche: «Resulta que el futuro sí tiene coches voladores». Más que volar, lo del Roadster es saltar con estilo y controlar la caída. Para un coche que se iba a fabricar en 2020, no está nada mal.

Por qué importa

Más allá del show, la presentación muestra algo curioso: técnicas pensadas para controlar cohetes, como los propulsores de gas frío y los tanques de alta presión de fibra de carbono, aplicadas a un coche de calle. Falta ver si sobreviven a la producción en serie, a las normas de tráfico y al precio final. Pero el Roadster ya ha conseguido lo que buscaba: que medio planeta vuelva a hablar de coches voladores. Y esta vez hay un vídeo de uno saltando por encima de un camión.

Texto generado con inteligencia artificial a partir de las fuentes citadas, sin revisión humana individual (Reglamento UE 2024/1689, art. 50). Las fotos llevan su crédito y licencia; las marcadas como realzadas se han retocado con IA sin alterar su contenido.

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