Adiós al torno: un líquido que se pinta en segundos frena las caries infantiles
Un ensayo con 830 niños menores de seis años confirma que el fluoruro diamino de plata detiene la caries sin agujas ni taladro. Eso sí, a cambio deja una manchita oscura en el diente.

Hay sonidos que se quedan grabados para siempre. El chirrido de una tiza en la pizarra, el módem de los noventa y, por encima de todos, ese nyiiiiii del torno del dentista que te hace apretar los reposabrazos como si fueras en una montaña rusa. Pues hay buenas noticias para la próxima generación: un gran ensayo clínico confirma que un líquido que se pinta sobre el diente en unos segundos puede frenar la caries en niños pequeños. Sin taladro, sin pinchazo y sin anestesia.
El protagonista tiene nombre de villano de tebeo, fluoruro diamino de plata (SDF, por sus siglas en inglés), pero en esta historia hace de bueno.
Un pincelito contra el monstruo de los dientes
El procedimiento es casi decepcionante de lo sencillo que es: el dentista moja un aplicador pequeñito con punta de esponja en una solución al 38 % y la extiende sobre la zona cariada. Y ya. Ni sillón que se recline hasta el infinito ni ese «abre un poquito más» que nunca termina.

¿Cómo funciona? Es un trabajo en equipo de dos ingredientes:
- La plata va a por las bacterias asociadas a la caries.
- El flúor refuerza el mineral del diente.
Vamos, que uno se encarga de echar a los okupas y el otro de arreglar la casa.
830 peques y ocho años de estudio
Lo nuevo no es el líquido en sí, que ya existía, sino la solidez de las pruebas. El ensayo, en fase III y publicado en JAMA Pediatrics, siguió a 830 niños menores de seis años con caries infantil grave. Los reclutaron en clínicas dentales, consultas de pediatría y programas educativos para la primera infancia de Míchigan, Nueva York e Iowa. Ahí es nada: convencer a cientos de niños de tres años para que se estén quietos un rato ya merece una medalla.

El trabajo arrancó en 2018 y resistió hasta la pandemia de COVID-19, con aplicaciones cada seis meses. El resultado: la caries se detuvo en más de la mitad de los dientes de leche afectados. El proyecto lo dirigió Margherita Fontana, de la Universidad de Míchigan, junto a Amr Moursi, de la Universidad de Nueva York, con equipos de las universidades de Iowa e Indiana. Los Institutos Nacionales de Salud de EE. UU., a través de su instituto de investigación dental, aportaron más de 12 millones de dólares.
Fontana lo resume sin rodeos:
«Un tratamiento muy eficaz y seguro, incluso en niños de solo un año».
La letra pequeña (y oscura)
No todo iba a ser magia. El SDF tiene un efecto secundario que no pasa desapercibido: oscurece de forma permanente la parte cariada del diente. En las muelas apenas se nota, pero en los dientes de delante el niño puede acabar con una sonrisa con algún que otro punto negro de pirata. Los autores lo consideran un efecto sobre todo estético, y hay que recordar que hablamos de dientes de leche, que tienen fecha de caducidad incorporada.
Puestos a elegir entre una manchita y una sesión de taladro (o, en los casos más graves, una intervención con sedación), muchas familias lo tendrán claro.
También conviene saber en qué punto está la aprobación. En Estados Unidos, la FDA autorizó el SDF en 2014, pero como producto sanitario para la sensibilidad dental, no para la caries. Hasta ahora, los dentistas lo usaban para la caries fuera de esa indicación oficial. Los datos de este ensayo podrían servir para pedir que se apruebe como fármaco para frenar el avance de la caries, algo que el fabricante puede solicitar con estos resultados.
Por qué importa
La caries es la enfermedad crónica más frecuente en la infancia: en Estados Unidos afecta a más del 40 % de los niños. Un tratamiento barato, que se aplica en segundos y evita agujas, taladros y quirófanos puede ahorrar muchos sustos (y muchas lágrimas) a los más pequeños, y ayudar también a quien tiene más difícil acceder al dentista. No sustituye al cepillo ni a las revisiones, pero demuestra que a veces el avance más importante no es una máquina nueva, sino un pincelito bien usado. El torno no se jubila todavía, pero ya le han encontrado un sustituto para los más pequeños.
Texto generado con inteligencia artificial a partir de las fuentes citadas, sin revisión humana individual (Reglamento UE 2024/1689, art. 50). Las fotos llevan su crédito y licencia; las marcadas como realzadas se han retocado con IA sin alterar su contenido.
Comentarios