EDICIÓN Nº 009 · Miércoles 23 sep 2026
Ciencia

Teruel tiene el primer Diplodocus confirmado fuera de Norteamérica

Un equipo de la Fundación Dinópolis describe catorce vértebras halladas en Teruel y atribuidas a Diplodocus: el primer registro confirmado de este gigante jurásico fuera de Norteamérica.

Redacción2026-09-19paleontología · dinosaurios · Teruel · Jurásico · Diplodocus
Diplodocus Carnegii skeleton in Museum für Naturkunde Berlin 0882
Foto: Dosseman · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons · realzada con IA
Apatosaurus caudal vertebrae
Foto: Mathew J. Wedel, Michael P. Taylor · CC BY 3.0 · Wikimedia Commons

Durante casi siglo y medio, Diplodocus ha sido el dinosaurio norteamericano por excelencia: un saurópodo de cuello larguísimo y cola en látigo cuyos restos siempre aparecían en el oeste de Estados Unidos. Ese mapa acaba de cambiar. Un estudio firmado por investigadores de la Fundación Dinópolis y publicado en Journal of Vertebrate Paleontology en septiembre de 2026 atribuye a este género un conjunto de fósiles hallados en la provincia de Teruel. Sería el primer Diplodocus confirmado fuera de Norteamérica.

Lo que sigue es un resumen propio a partir de la cobertura de varios medios, no una traducción del artículo científico.

Catorce vértebras que rompen un mapa

El material clave son catorce vértebras recuperadas en yacimientos jurásicos turolenses. Puede sonar a poco frente a un esqueleto completo, pero en saurópodos las vértebras —sobre todo las de la cola— son de las piezas más informativas: la forma de las espinas, las láminas óseas y las facetas de articulación funcionan como una firma anatómica. Es ahí donde los diplodócidos muestran rasgos difíciles de confundir con los de otras familias de cuello largo.

Diplodocus skeleton, from Die Rekonstruktion des Diplodocus (Abel 1910)
Foto: Othenio Abel · Public domain · Wikimedia Commons

El trabajo, según lo que han contado elDiario.es, Euronews y Gizmodo en Español, se apoya en esa comparación anatómica detallada con ejemplares norteamericanos para concluir que los restos encajan en Diplodocus y no en un pariente cercano. La consecuencia inmediata es geográfica: si el género vivió también en lo que hoy es el este de la península ibérica, la distribución del animal en el Jurásico superior era mucho más amplia de lo que se asumía.

Qué se puede afirmar y qué no

Conviene medir las palabras, porque en paleontología los titulares suelen correr más que los huesos:

Diplodocus carnegii sauropod dinosaur (Morrison Formation, Upper Jurassic; Sheep Creek, Albany County, southeastern Wyom
Foto: James St. John · CC BY 2.0 · Wikimedia Commons
  • No es un esqueleto completo. La atribución se sostiene sobre vértebras, no sobre un individuo articulado con cráneo.
  • La identificación a nivel de género es una hipótesis contrastable. Otros equipos pueden revisar el material y proponer que se trata de un diplodócido próximo, pero distinto.
  • No implica una fecha ni una ruta concreta de dispersión. Que el género esté a ambos lados del Atlántico sugiere conexiones terrestres o pasos intermitentes entre Laurasia occidental y Europa, pero el estudio no dibuja un itinerario con GPS.

Tampoco hay que perder de vista el contexto: Teruel lleva décadas siendo una de las regiones europeas más productivas en dinosaurios, y la Fundación Dinópolis ha descrito desde allí varias especies propias. Este hallazgo no sale de la nada, sino de un trabajo de campo sostenido.

Cómo se confirma algo así

El procedimiento habitual no tiene nada de espectacular y por eso es fiable: extracción y preparación de los fósiles, descripción anatómica pieza a pieza, comparación con material de referencia de colecciones y, cuando los caracteres lo permiten, un análisis filogenético que sitúa al ejemplar en el árbol de los saurópodos. La publicación en una revista con revisión por pares, como Journal of Vertebrate Paleontology, es el filtro que separa la propuesta razonada de la corazonada. Los datos completos —autoría detallada, DOI y licencia— figuran en el propio artículo; no se recogen en las notas de prensa consultadas para esta pieza.

Sauropod caudal pneumaticity
Foto: Mathew J. Wedel, Michael P. Taylor · CC BY 3.0 · Wikimedia Commons

Por qué importa

Importa porque los dinosaurios icónicos funcionan como anclas mentales: asociamos Diplodocus a Utah o Wyoming igual que asociamos el T. rex a Montana. Cuando un fósil rompe esa asociación, obliga a repensar cómo se movían las faunas de hace unos 150 millones de años entre masas continentales que se estaban separando. Y, en clave local, refuerza algo que la comunidad paleontológica repite sin que termine de calar: el registro jurásico español no es una nota al pie del norteamericano, sino una pieza que hacía falta para entender el conjunto.

Texto generado con inteligencia artificial a partir de las fuentes citadas, sin revisión humana individual (Reglamento UE 2024/1689, art. 50). Las fotos llevan su crédito y licencia; las marcadas como realzadas se han retocado con IA sin alterar su contenido.

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