EDICIÓN Nº 054 · Sábado 7 nov 2026
Ciencia

Las avispas que inquietaron a Darwin muestran que la evolución tiene sentido único

Un estudio con 697 especies de avispas parasitoides indica que dejar vivo al huésped surgió al menos 23 veces y nunca se deshizo. Hay caminos evolutivos que no tienen marcha atrás.

Redacción2026-11-07evolución · insectos · avispas parasitoides · Darwin · biología
Antenna of Ichneumon wasp (Ichneumonidae, Euceros sp.) (36365776660)
Foto: Insects Unlocked · CC0 · Wikimedia Commons · realzada con IA
Black Giant Ichneumon Wasp- Megarhyssa atrata
Foto: Nprosenthal14 · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

Pocos insectos tienen una forma de vida tan truculenta como los icneumónidos, la familia de avispas parasitoides que en inglés se llaman Darwin wasps. No cazan a sus presas para comérselas en el momento. Ponen los huevos sobre ellas o dentro de ellas: orugas, escarabajos o arañas vivas. Las larvas se alimentan después del huésped, poco a poco, hasta matarlo. La familia tiene más de 25.000 especies descritas y es uno de los grupos de animales más diversos del planeta.

El apodo viene de una carta que Charles Darwin escribió en 1860 al botánico estadounidense Asa Gray. Le costaba encajar en una naturaleza bondadosa a unos animales que se alimentan «dentro del cuerpo vivo de las orugas». Más de siglo y medio después, esas mismas avispas ayudan a responder una pregunta de fondo de la biología: cuando la evolución toma un camino, ¿puede volver atrás?

Este artículo es un resumen propio a partir de la nota de prensa del Museo de Historia Natural de Berlín publicada en Phys.org y de la ficha del estudio. No es una traducción.

Dos maneras de aprovechar un cuerpo ajeno

Los parasitoides de esta familia siguen, a grandes rasgos, dos estrategias:

Antennae of Ichneumon wasp (Ichneumonidae, Euceros sp.) (35927944354)
Foto: Insects Unlocked · CC0 · Wikimedia Commons
  • Paralizar y almacenar. La hembra inmoviliza al huésped de forma permanente antes de poner los huevos. La víctima deja de crecer y queda como una despensa quieta para la larva. En la literatura especializada a estas especies se las suele llamar idiobiontes.
  • Dejar que siga viviendo. El huésped continúa moviéndose, alimentándose y creciendo mientras la larva lo consume desde dentro o desde fuera. Son los llamados koinobiontes. Exige una relación mucho más íntima con el huésped: hay que sobrevivir a sus defensas y ajustarse a su desarrollo.

Hay otra diferencia importante: si la larva se desarrolla fuera del huésped, pegada a su superficie, o dentro de su cuerpo.

La gran duda era cuántas veces se ha pasado de una estrategia a otra a lo largo de la historia del grupo y en qué dirección.

Cómo lo han averiguado: 697 especies en un árbol

Un equipo internacional dirigido por el Museum für Naturkunde de Berlín, con el investigador Bernardo F. Santos como primer autor, analizó datos genéticos de 697 especies de avispas que cubren todos los linajes principales de la familia. Con esos datos reconstruyeron el árbol de parentesco del grupo y, sobre él, la historia de cada estrategia: qué forma de vida tenían probablemente los antepasados y en qué ramas se produjeron los cambios.

Ichneumon wasp (Amblyteles armatorius) Ham Common
Foto: Charles J. Sharp · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

Los resultados se han publicado en Current Biology y apuntan en una dirección muy clara:

  • El paso de paralizar al huésped a dejarlo vivo y en desarrollo ocurrió de forma independiente al menos 23 veces.
  • No han encontrado ninguna prueba de que se haya revertido. Ningún linaje que adoptara la estrategia de convivir con el huésped parece haber vuelto a la de paralizarlo.
  • Desarrollarse dentro del huésped en lugar de fuera también apareció muchas veces, y solo en contadas ocasiones se dio marcha atrás.

Santos lo resume con una imagen mecánica:

«Es algo así como un trinquete evolutivo: puedes avanzar, pero volver atrás se vuelve casi imposible».

La explicación que plantea el equipo es que, una vez que un linaje desarrolla una relación estrecha con un huésped vivo, toda su biología se ajusta a esa convivencia. Deshacer ese ajuste y recuperar la estrategia ancestral sería extremadamente difícil.

Lo que el estudio no puede decir (todavía)

Conviene leer estos resultados con algunas cautelas propias de este tipo de trabajo:

Ichneumon Wasp - Ephiatlini tribe, Coldstream, British Columbia
Foto: Judy Gallagher · CC BY 2.0 · Wikimedia Commons
  • Es una reconstrucción, no una observación directa. Nadie ha visto a los antepasados de estas avispas. Su forma de vida se infiere a partir de las especies actuales y de su parentesco, con modelos estadísticos que tienen sus propias suposiciones.
  • Muestra amplia, pero parcial. 697 especies representan todos los grandes linajes, pero son una fracción pequeña de las más de 25.000 descritas, y probablemente quedan muchas más por describir.
  • «Sin pruebas de reversión» no equivale a «imposible». El estudio no detecta vueltas atrás en su muestra. Una reversión rara en un grupo no analizado no queda descartada del todo.
  • Faltan los detalles finos. El título del artículo habla también de cambios de huésped contingentes, un aspecto que la nota de prensa no desarrolla. Para conocer a fondo los métodos y las cifras sobre los huéspedes hay que ir al paper completo.

Por qué importa

A menudo se presenta la evolución como un proceso flexible que prueba soluciones y descarta las que no funcionan. Este trabajo recuerda que también tiene memoria: la historia de cada linaje limita lo que puede pasar después. Que una misma solución aparezca 23 veces por separado demuestra que la evolución puede ser repetible. Que ninguna de esas veces se deshiciera demuestra que también puede ser direccional. Ese equilibrio entre azar, selección natural y las restricciones del propio pasado ayuda a entender por qué hay tantísimas especies de parasitoides y por qué se reparten como lo hacen. Además, los icneumónidos regulan de forma natural las poblaciones de muchos insectos, así que comprender cómo han llegado a ser tan diversos interesa también a quien estudia ecosistemas y plagas.

Fuente: Santos, B. F. et al. (2026). «Directional evolution of parasitoid strategies and contingent host shifts shape the radiation of Darwin wasps (Ichneumonidae)». Current Biology. DOI: 10.1016/j.cub.2026.10.032. Licencia no indicada en la nota de prensa. Información divulgada por el Museum für Naturkunde de Berlín a través de Phys.org.

FuentesResumen propio de la redacción a partir de las fuentes citadas; no es una traducción.

Texto generado con inteligencia artificial a partir de las fuentes citadas, sin revisión humana individual (Reglamento UE 2024/1689, art. 50). Las fotos llevan su crédito y licencia; las marcadas como realzadas se han retocado con IA sin alterar su contenido.

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