EDICIÓN Nº 054 · Sábado 7 nov 2026
Ciencia

Táuridas, Leónidas, una superluna y Voyager 1 a un día luz: el cielo de noviembre

Noviembre trae bólidos de las Táuridas, las Leónidas, Marte junto a Júpiter y una superluna. Además, la sonda Voyager 1 llega a un día luz de la Tierra, algo que ningún objeto humano había hecho.

Redacción2026-11-07astronomía · lluvia de meteoros · superluna · Voyager 1 · NASA
Voyager Captures Sounds of Interstellar Space
Foto: NASA (dominio público) · realzada con IA
Voyager 1's view of Solar System (artist's impression)
Foto: NASA, ESA, and G. Bacon (STScI) · CC BY 4.0 · Wikimedia Commons

Noviembre de 2026 viene cargado para quien mire al cielo: tres lluvias de meteoros, Marte y Júpiter muy juntos antes del amanecer y la primera de tres superlunas seguidas. A todo eso se suma un hito que no se ve a simple vista pero tiene mucho mérito: la Voyager 1, lanzada en 1977, está a punto de quedar a un día luz de la Tierra. Esta pieza es un resumen propio de la guía mensual «What's Up» del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA, que ScienceDaily recogió el 6 de noviembre.

El calendario del mes, día a día

Son fechas pensadas para el hemisferio norte, así que valen para España. Ninguna de estas citas pide telescopio:

Model of Voyager Artist Concept
Foto: NASA (dominio público)
  • Hacia el 5 de noviembre: máximo de las Táuridas del Sur. Ya ha pasado, pero sus meteoros siguen cayendo unos días más y pueden dejar algún bólido muy brillante.
  • Hacia el 12 de noviembre: máximo de las Táuridas del Norte, con unos 5 meteoros por hora en condiciones ideales.
  • 15 y 16 de noviembre: Marte y Júpiter quedan a 1,2 grados el uno del otro, en el cielo sureste antes de que salga el sol.
  • 17 de noviembre: la NASA celebra el día luz de la Voyager 1.
  • Madrugadas del 17 y el 18: las Leónidas, con unos 15 meteoros por hora como máximo teórico. Se ven mejor después de que se ponga la Luna.
  • 24 de noviembre: superluna llena al anochecer, la primera de tres seguidas.

Bólidos, Leónidas y una pareja de planetas

Las dos Táuridas son lluvias emparentadas y sus máximos están separados más o menos una semana. Se llaman así porque sus meteoros parecen salir de la constelación de Tauro. No son lluvias intensas: incluso con un cielo excelente rondan los cinco meteoros por hora. Lo que las hace famosas son los bólidos, esos meteoros mucho más brillantes de lo normal que a veces dejan una estela que se ve un buen rato.

Voyager spacecraft model
Foto: National Aeronautics and Space Administration (NASA) · Public domain · Wikimedia Commons

Las Leónidas dan algo más de juego. El JPL calcula unas quince por hora en condiciones ideales, aunque advierte de que en la práctica se suelen ver menos. El mejor momento son las primeras horas de la mañana del 17 y el 18, cuando la Luna ya se ha puesto y no estorba con su luz. Los consejos de siempre funcionan: alejarse de las luces de la ciudad, esperar unos 30 minutos a que la vista se acostumbre a la oscuridad y mirar una zona amplia del cielo, no un punto concreto.

El 15 y el 16, antes del alba, busca dos puntos muy brillantes hacia el sureste. Júpiter es el más brillante y Marte se distingue por su tono rojizo. Los separan 1,2 grados, que es algo más que dos lunas llenas puestas una al lado de la otra. La cercanía es solo de perspectiva, porque en el espacio están muy lejos el uno del otro. Si los miras varias mañanas seguidas, verás cómo se acercan y luego se separan.

El broche llega el 24 con la superluna. Es una luna llena que coincide con el tramo de la órbita en que la Luna está más cerca de la Tierra, ya que esa órbita es ligeramente elíptica. Se ve algo más grande y brillante de lo habitual, pero la diferencia es pequeña. La mejor hora es la puesta de sol, mirando al horizonte este mientras sale. Si te parece enorme, gran parte del efecto es la «ilusión lunar», que nos hace ver más grande cualquier luna llena cuando está cerca del horizonte.

Voyager 1, a un día luz de casa

La noticia más histórica del mes no se ve desde el campo. La Voyager 1 está a punto de convertirse en el primer objeto fabricado por el ser humano que llega a un día luz de la Tierra. Un día luz es la distancia que recorre la luz en 24 horas. Haciendo la cuenta con la velocidad de la luz, salen unos 25.900 millones de kilómetros.

Cosmic Rays at Voyager 1
Foto: NASA · Public domain · Wikimedia Commons

Esa distancia tiene una consecuencia muy práctica. Cualquier orden de radio que se envíe desde la Tierra tarda un día entero en llegar a la sonda. Por eso, entre preguntar algo y recibir la respuesta pasan como mínimo unas 48 horas. La nave avanza más o menos hacia la constelación de Ofiuco. Según ScienceDaily, llega a este hito casi 50 años después de su lanzamiento y con cada vez menos energía y varios problemas técnicos encima.

La sonda está «alcanzando una distancia histórica de un día luz desde la Tierra», resume ScienceDaily a partir del material del JPL.

Una limitación de la fuente: la guía del JPL no da la fecha exacta en que se cruza esa frontera ni la distancia oficial del momento. Solo dice que la NASA lo celebrará el 17 de noviembre.

Por qué importa

Este mes junta dos formas de mirar al cielo. Una es la de siempre: salir de noche, dejar que los ojos se acostumbren y disfrutar de meteoros, planetas y una luna llena sin gastar un euro en equipo. La otra es la de la ingeniería: una máquina de los años setenta que sigue mandando datos desde tan lejos que su señal tarda un día en llegarnos. Que ambas cosas coincidan en el mismo calendario recuerda que la astronomía empieza mirando hacia arriba desde el patio de casa.

FuentesResumen propio de la redacción a partir de las fuentes citadas; no es una traducción.

Texto generado con inteligencia artificial a partir de las fuentes citadas, sin revisión humana individual (Reglamento UE 2024/1689, art. 50). Las fotos llevan su crédito y licencia; las marcadas como realzadas se han retocado con IA sin alterar su contenido.

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