EDICIÓN Nº 050 · Martes 3 nov 2026
Ciencia

Reforestar también calienta: el océano amplifica un efecto poco conocido

Un estudio de la Universidad Simon Fraser simula una reforestación global y concluye que, además de enfriar donde se planta, calienta otras regiones. El océano hace que ese calentamiento remoto sea mayor y más lento.

Redacción2026-11-03reforestación · cambio climático · océanos · modelos climáticos · bosques
Snowy forest in Boreal, California
Foto: Brocken Inaglory · CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons · realzada con IA
CSIRO ScienceImage 3827 Tropical rainforest canopy near Cairns QLD
Foto: Willem van Aken, CSIRO · CC BY 3.0 · Wikimedia Commons

Plantar árboles es una de las herramientas más populares contra el cambio climático: los bosques absorben CO₂ de la atmósfera y lo guardan en madera y suelo. Pero un bosque no es solo un almacén de carbono. También cambia el color del suelo, la cantidad de agua que se evapora y el calor que pasa al aire. Un trabajo de investigadores de la Universidad Simon Fraser (Canadá) ha estudiado precisamente esos efectos menos conocidos y su conclusión matiza la idea de que reforestar siempre enfría.

El estudio se titula Ocean dynamics amplify remote warming effects of reforestation. Lo firman Pierre Etienne Banville, Alexander J. MacIsaac y Kirsten Zickfeld y se publicó en 2026 en la revista Earth System Dynamics (DOI: 10.5194/esd-17-1315-2026), en acceso abierto con licencia CC BY 4.0. Lo que sigue es un resumen con nuestras propias palabras, no una traducción.

Qué han descubierto

El equipo separa dos tipos de efecto. El efecto local es lo que pasa justo donde crece el bosque nuevo, y en general es un enfriamiento. El efecto no local es lo que ese bosque provoca en otras regiones, aunque estén lejos, y según el modelo consiste en un calentamiento.

Snowy forest in Boreal 2
Foto: Brocken Inaglory · CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons

El hallazgo central tiene que ver con el océano. Cuando el modelo incluye su dinámica, el calentamiento remoto es bastante mayor y alcanza más territorio, sobre todo en las latitudes altas. Además llega con retraso: sigue aumentando durante mucho tiempo después de que el enfriamiento local se haya estabilizado. Los autores lo atribuyen a la inercia térmica del mar, que hace subir poco a poco la temperatura de la superficie oceánica, y a varios mecanismos que se refuerzan entre sí.

El mecanismo, explicado de forma sencilla, sería este:

  • Un bosque es más oscuro que un prado o un suelo nevado, así que refleja menos luz solar y suelta más calor al aire.
  • Ese aire más cálido se reparte por la atmósfera y puede contener más vapor de agua.
  • El vapor de agua es un gas de efecto invernadero, de modo que aumenta la radiación que vuelve hacia la superficie en todas partes.
  • El océano absorbe parte de ese calor, lo devuelve poco a poco y amplifica la respuesta.

Banville, autor principal y estudiante de máster en el Departamento de Geografía de la universidad, lo resume en la nota de prensa: con el aire más cálido «you have even more water vapor in the atmosphere, and that causes a stronger greenhouse gas effect» (hay todavía más vapor de agua en la atmósfera y eso provoca un efecto invernadero más fuerte).

Cómo lo han hecho

No hubo árboles reales. El trabajo es un experimento con el modelo climático de la Universidad de Victoria (UVic ESCM 2.10), un modelo de complejidad intermedia que acopla atmósfera, océano, hielo marino y vegetación. Primero simularon un planeta deforestado, cubierto solo de pastos y con el CO₂ fijado en niveles preindustriales. Así se aíslan los efectos físicos del bosque, sin contar el carbono que absorbe. Después reforestaron el 50 % o el 25 % de las celdas terrestres del modelo y dejaron correr la simulación más de mil años.

Winter-boreal-forest-Trondheim
Foto: Orcaborealis · CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons

Para separar el efecto local del remoto usaron un patrón en tablero de ajedrez, alternando celdas con bosque y sin él. Cada experimento se repitió dos veces: una con el océano funcionando libremente y otra con su temperatura superficial fija. Comparar ambas versiones permite ver cuánto pesa el océano.

Los resultados cambian mucho según la región. En los trópicos, con árboles de hoja ancha, domina el enfriamiento local. En las latitudes altas, donde crecen sobre todo arbustos, el calentamiento remoto supera al enfriamiento local. En zonas de coníferas, como el centro de Norteamérica o Europa, el resultado es un ligero calentamiento o un ligero enfriamiento.

Limitaciones

Los propios autores señalan varias cautelas importantes:

CSIRO ScienceImage 3731 Tropical rainforest canopy with palms and ferns near Cairns QLD
Foto: Willem van Aken, CSIRO · CC BY 3.0 · Wikimedia Commons
  • El modelo no incluye las nubes como mecanismo de respuesta ni la dinámica de la atmósfera. Eso podría debilitar la respuesta en los trópicos y exagerar el calentamiento en latitudes altas.
  • En este modelo la evaporación baja tras reforestar, algo que, según el artículo, va en contra de lo que muestran la mayoría de modelos.
  • Reforestar la mitad del planeta es un escenario idealizado para entender el mecanismo, no una propuesta realista.
  • Los plazos dependen de lo lento que crecen los árboles en el modelo, y otros modelos podrían dar ritmos distintos.

Tampoco dice que plantar árboles sea mala idea. Banville recuerda que el beneficio de retirar CO₂ se nota relativamente rápido, mientras que estos otros efectos aparecen más despacio y pueden compensar parte de ese enfriamiento.

Por qué importa

Muchos países han prometido restaurar enormes superficies de bosque. El artículo cita el Desafío de Bonn, con 115 países comprometidos a restaurar 1.000 millones de hectáreas para 2040. El estudio no cuestiona esos compromisos, pero sí la forma de medirlos. Si solo se cuenta el carbono absorbido y se miran plazos cortos, puede pasar desapercibido un calentamiento que llega tarde y lejos de donde se plantó. Los autores piden evaluar los proyectos con la respuesta completa del sistema climático y durante plazos suficientemente largos. Esto da más valor a reforestar en los trópicos que en paisajes nevados del norte, donde un bosque oscuro sustituye a una superficie que refleja mucha luz.

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