EDICIÓN Nº 042 · Lunes 26 oct 2026
Ciencia

Quantinuum y Google atacan el gran problema cuántico: los errores

El ordenador Helios de Quantinuum solo falla unas cinco veces por millón de ciclos de corrección, y Google reduce 40 veces los errores de sus «estados mágicos». Así acercan la computación cuántica útil.

Redacción2026-10-26computación cuántica · Quantinuum · Google Willow · corrección de errores · física
Simplified scale model of the quantum computing demonstrator housed in two 19-inch racks with major components labeled
Foto: Authors of the study: I. Pogorelov, T. Feldker, Ch. D. Marci · CC BY 4.0 · Wikimedia Commons · realzada

La computación cuántica arrastra desde hace décadas el mismo problema: los cúbits, sus unidades básicas de información, son tan delicados que un pequeño cambio de temperatura, una vibración o una interferencia los altera. Por eso, más que el número de cúbits, lo que de verdad decide si una máquina servirá para algo es cuántos errores comete y si puede corregirlos sobre la marcha. En octubre de 2026 coincidieron dos resultados que apuntan justo a eso. Uno es de Quantinuum, que asegura haber batido el récord mundial de corrección de errores con su ordenador Helios. El otro es de Google Quantum AI, que publica en Science una técnica para fabricar con muchos menos fallos uno de los ingredientes más difíciles de un ordenador cuántico universal. Este artículo es un resumen propio a partir de las notas de prensa y de la cobertura de varios medios, no una traducción.

Helios: unos cinco fallos por millón de ciclos

El 19 de octubre, Quantinuum anunció que su ordenador comercial Helios, basado en iones atrapados, había alcanzado una fidelidad lógica del 99,9995 %. Conviene entender bien qué significa esa cifra, porque algunos titulares la han resumido como «cinco errores por millón de operaciones». Lo que se midió en realidad fue la fidelidad de una memoria lógica: un cúbit lógico, es decir, un cúbit «virtual» repartido entre muchos cúbits físicos, que se mantiene protegido mientras el sistema lo revisa ciclo tras ciclo. El resultado equivale a unos cinco fallos lógicos por cada millón de esos ciclos de comprobación, según explica The Quantum Insider.

Fourier Transform, Beryllium Ions (5883951063)
Foto: National Institute of Standards and Technology · Public domain · Wikimedia Commons

Para conseguirlo, el equipo usó los llamados códigos de color, una familia de códigos de corrección de errores, con tamaños crecientes: distancias 3, 5 y 7. La parte importante es lo que pasó al aumentar ese tamaño:

  • Los errores lógicos bajaron de forma exponencial al crecer el código, y cada salto de distancia los dividió aproximadamente entre 12.
  • El experimento más grande usó 73 cúbits físicos, contando los auxiliares de medida, para proteger un único cúbit lógico.
  • Según la empresa, la tasa de error es diez veces menor que la de su propio récord de septiembre de 2026 y cien veces menor que el mejor resultado publicado con otras tecnologías, que tenía Google con chips superconductores.

Quantinuum presenta el resultado como la confirmación de que va por buen camino hacia Apollo, el ordenador cuántico universal y tolerante a fallos que promete para 2029. Esa fecha es un objetivo de la compañía, no un hecho comprobado.

Google y los «estados mágicos» de Willow

Unos días antes, el 15 de octubre, Google Quantum AI publicó en Science un trabajo hecho con su procesador superconductor Willow. Esta vez el objetivo no era guardar información, sino fabricar estados mágicos. Sin ellos, un ordenador cuántico protegido contra errores solo puede hacer un repertorio limitado de operaciones. Con ellos, puede ejecutar cualquier algoritmo cuántico. El problema es que producirlos con buena calidad sale carísimo en recursos. Como recuerda la cobertura de Merca2, se llegó a estimar que esa tarea podría ocupar hasta el 95 % de la capacidad de la máquina.

6 Transmon Superconducting Quantum Processor without Cheesing 013
Foto: OJB Quantum · CC BY 4.0 · Wikimedia Commons

La técnica que usa Google se llama magic state cultivation (cultivo de estados mágicos). Se parte de un estado imperfecto, se le hacen comprobaciones sucesivas y se descartan los intentos en los que aparece un error. Con este método, los estados mágicos de tipo T salieron con 40 veces menos errores que sin la técnica y con una fidelidad lógica del 99,99 %. Si este enfoque escala, el coste del ingrediente más caro de la computación cuántica universal podría bajar mucho.

Lo que todavía falta

Los dos avances son reales, pero conviene ponerlos en su sitio:

Superconducting Quantum Chip with Dispersive Background
Foto: OJB Quantum · CC BY 4.0 · Wikimedia Commons
  • Son demostraciones de componentes, no máquinas útiles. Quantinuum protegió un solo cúbit lógico, y para hacer cálculos que ningún superordenador pueda reproducir harán falta muchos cúbits lógicos trabajando juntos.
  • Memoria no es lo mismo que cálculo. Mantener un cúbit estable no equivale a ejecutar operaciones complejas con la misma precisión.
  • Las comparaciones entre empresas no son del todo equivalentes. Se mezclan tecnologías distintas (iones atrapados frente a superconductores), métricas distintas y, en el caso de Quantinuum, cifras que vienen de su propia nota de prensa.
  • Los plazos siguen siendo inciertos. El físico Ignacio Cirac, del Instituto Max Planck de Óptica Cuántica, calcula en una entrevista con El Día que tardaremos «entre 5 y 15 años en tener ordenadores cuánticos». Es una horquilla amplia que muestra lo mucho que queda por resolver.

Además de estos resultados de laboratorio, la cuántica atrae cada vez más interés de la industria y de los inversores. Precisamente por eso conviene separar los hitos técnicos verificables de las expectativas comerciales.

Por qué importa

La gran pregunta de la computación cuántica ya no es si se pueden construir cúbits, sino si se pueden controlar sus errores a medida que la máquina crece. Estos dos trabajos aportan pruebas en esa dirección. El de Quantinuum muestra que los errores bajan de forma exponencial al usar códigos más grandes, que es la condición necesaria para escalar. El de Google rebaja el coste de un ingrediente imprescindible para que el ordenador pueda hacer cualquier cálculo. Ninguno de los dos nos da todavía un ordenador cuántico útil para la química, los materiales o la optimización, pero los dos atacan el problema que de verdad separa los prototipos actuales de esas aplicaciones.

Texto generado con inteligencia artificial a partir de las fuentes citadas, sin revisión humana individual (Reglamento UE 2024/1689, art. 50). Las fotos llevan su crédito y licencia; las marcadas como realzadas se han retocado con IA sin alterar su contenido.

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