El espinosaurio pasaba casi toda su vida bajo el agua, según sus huesos
Un equipo de Yale ha entrenado modelos de aprendizaje automático con miles de medidas de huesos. Concluyen que el espinosaurio vivía sumergido y que algunos reptiles marinos antiguos pasaban más tiempo en tierra de lo que se creía.

Hace cientos de millones de años, los vertebrados salieron del agua y conquistaron la tierra firme. Después, algunos de sus descendientes hicieron el camino contrario: ballenas, focas, pingüinos y muchos reptiles extintos volvieron al mar. El problema es saber hasta qué punto lo hicieron. En los animales actuales basta con observarlos, pero con los fósiles solo quedan huesos, y casi nunca aparecen aletas, membranas ni otros tejidos blandos. Un estudio liderado por paleontólogos de la Universidad de Yale propone una forma más objetiva de leer esos huesos. Su caso más llamativo es el del Spinosaurus, que según sus resultados vivía sumergido la mayor parte del tiempo.
Este texto es un resumen propio del trabajo, no una traducción. Los autores son Caleb M. Gordon, Lisa S. Freisem, Christopher T. Griffin, Jacques A. Gauthier y Bhart-Anjan S. Bhullar. El artículo se titula «Limb proportions predict aquatic habits and soft-tissue flippers in extinct amniotes» y lo publicó la revista Current Biology (vol. 35, n.º 24, 2025; DOI: 10.1016/j.cub.2025.10.068). Hay también una versión preliminar en bioRxiv.
Qué han hecho: proporciones de huesos y aprendizaje automático
El equipo partió de una idea sencilla: las proporciones de las extremidades cambian de forma característica cuando un animal se adapta al agua. Para comprobarlo de manera sistemática, reunió más de 11.000 medidas lineales y datos de morfometría geométrica, que describen formas en tres dimensiones. Esos datos proceden de más de 750 ejemplares fósiles y actuales de las colecciones del Museo Peabody de Yale y de otras instituciones. Además de las medidas, usaron fotografías y tomografías computarizadas.

Con todo ese material entrenaron modelos de aprendizaje automático con especies actuales, cuyo modo de vida se conoce bien: animales terrestres, semiacuáticos y plenamente acuáticos. Los modelos tienen en cuenta el parentesco evolutivo entre especies, porque dos animales emparentados pueden parecerse por herencia y no por compartir hábitat. El equipo también adaptó una técnica estadística heredada del radar de la Segunda Guerra Mundial. Con ella evaluaron qué tan bien distinguían los modelos entre animales con aleta y sin ella.
El resultado principal es que un rasgo muy simple, la longitud relativa de la mano, predice bien dos cosas: si un animal tenía aletas de tejido blando y si su modo de vida era acuático. Según los autores, la precisión supera el 90 % tanto en mamíferos como en reptiles. Una vez validado con especies vivas, el método se puede aplicar a los fósiles.
Espinosaurio y mesosaurios, dos sorpresas opuestas
El Spinosaurus vivió en el norte de África hace entre 113 y 94 millones de años, y su modo de vida es uno de los debates más encendidos de la paleontología. Unos lo ven como un depredador que nadaba y cazaba bajo el agua. Otros creen que era más bien un dinosaurio que vadeaba en aguas poco profundas y pescaba desde la orilla. El análisis de Yale apoya con claridad la primera hipótesis. Los autores concluyen que el animal pasaba la gran mayoría de su tiempo sumergido.

El segundo resultado va en sentido contrario. Los mesosaurios eran pequeños reptiles marinos que vivieron hace entre 290 y 274 millones de años y se consideraban de los primeros amniotas plenamente acuáticos. Además, parían crías vivas, una adaptación típica de los animales que ya no salen del agua. Sin embargo, sus proporciones óseas apuntan a una vida anfibia, entre el agua y la tierra. El estudio va más allá: ninguno de los reptiles marinos del Paleozoico analizados era totalmente acuático, y todos conservaban un pie en tierra firme.
- Espinosaurio: hábitos muy acuáticos, con la mayor parte del tiempo bajo el agua.
- Mesosaurios: semiterrestres, pese a parir crías vivas.
- Reptiles marinos del Paleozoico: ninguno aparece como plenamente acuático.
Limitaciones: lo que los huesos no cuentan
El método deduce el estilo de vida a partir de la forma y las proporciones de las extremidades, sobre todo de la mano. Eso tiene límites. Funciona mejor cuando el fósil conserva bien esos huesos, y muchos ejemplares, incluido el propio espinosaurio, se conocen a partir de restos incompletos. Además, cualquier modelo entrenado con especies actuales supone que los animales extintos siguieron reglas parecidas, algo razonable pero no garantizado en linajes sin equivalentes modernos.

Tampoco hay que leer el resultado como el final del debate. El estudio aporta una herramienta cuantitativa y reproducible, pero otros equipos han defendido con argumentos anatómicos y biomecánicos que el espinosaurio no era un buen nadador. Lo más probable es que la discusión siga, ahora con un dato más sobre la mesa.
Por qué importa
Reconstruir cómo vivía un animal extinto suele depender de la interpretación de cada especialista. Este trabajo ofrece un criterio medible y validado con especies vivas, que puede aplicarse a cualquier grupo con extremidades bien conservadas. Además de inclinar la balanza en el caso del espinosaurio, revisa la historia de cómo los vertebrados volvieron al mar. Según estos resultados, ese regreso fue más gradual de lo que se pensaba, con una larga etapa anfibia antes de que algunos linajes se independizaran por completo de la tierra.
- New evidence suggests spinosaurus spent most of its life underwater — ScienceDaily
- Back to the beach: Why did evolution return some animals to the water? — Yale News
- Limb proportions predict aquatic habits and soft-tissue flippers in extinct amniotes (preprint) — bioRxiv
- Limb proportions predict aquatic habits and soft-tissue flippers in extinct amniotes (Current Biology, DOI 10.1016/j.cub.2025.10.068) — Current Biology
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