EDICIÓN Nº 040 · Sábado 24 oct 2026
Ciencia

Peligro, poder y orden: un estudio cuestiona 70 años de ciencia del significado

Tras analizar miles de millones de usos de palabras, un equipo de la Universidad de Vermont propone que el significado se organiza en torno al poder, el peligro y el orden. Y detecta un sesgo oculto hacia la seguridad.

Redacción2026-10-24lenguaje · lingüística · psicología · ciencia de datos · Science Advances
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Foto: Artaxerxes · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons · realzada

¿Qué tienen en común «hogar», «tormenta», «rey» y «caos»? Para la psicología del lenguaje, la respuesta clásica era casi siempre emocional: cuánto nos agrada una palabra, cuánto nos activa y cuánto control sentimos ante ella. Un nuevo trabajo publicado en Science Advances propone otra forma de mirarlo. Según sus autores, lo que mejor resume el significado de nuestras palabras es si hablan de poder, de peligro o de estructura (orden frente a imprevisibilidad). Este artículo es un resumen propio del estudio, no una traducción.

El modelo que reinaba desde los años cincuenta

Desde mediados del siglo XX, buena parte de la investigación sobre el significado de las palabras se ha apoyado en un esquema de tres ejes que hoy se conoce como VAD, por sus siglas en inglés: valence (si algo es agradable o desagradable), arousal (cuánta activación o intensidad provoca) y dominance (cuánto control transmite). Ese marco, heredero de los trabajos pioneros sobre el «diferencial semántico», se ha usado durante décadas para puntuar palabras, medir el tono emocional de los textos y entrenar herramientas de análisis de sentimiento.

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Foto: Artaxerxes · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

El equipo dirigido por Peter Sheridan Dodds y Christopher M. Danforth, del Computational Story Lab de la Universidad de Vermont, ya conocido por crear el «hedonómetro» que mide el estado de ánimo colectivo en textos, se preguntó si esos tres ejes eran de verdad la mejor manera de describir el significado. Su respuesta es que no del todo.

Cómo lo han hecho

Los investigadores, junto con colaboradores del Instituto Santa Fe, el Complexity Science Hub de Austria, la Universidad de California en Berkeley, la Universidad de Adelaida y otras instituciones, reanalizaron puntuaciones de más de 20.000 palabras. A partir de ellas buscaron los ejes que mejor explican cómo varía el significado de unas palabras a otras.

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Foto: Artaxerxes · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

El resultado es lo que llaman ousiometría (del griego ousía, «esencia»): un marco de tres dimensiones.

  • Poder: cuánta fuerza, autoridad o dominio evoca una palabra.
  • Peligro: cuánto riesgo o amenaza transmite, frente a la seguridad.
  • Estructura: si remite a algo predecible y ordenado o a algo imprevisible.

Según el estudio, este esquema de poder, peligro y estructura explica más del 90 % de la variación en el significado de las palabras, frente a aproximadamente el 72 % que alcanza el modelo VAD tradicional.

El segundo paso fue llevar el análisis al lenguaje real. En lugar de tratar todas las palabras por igual, el equipo tuvo en cuenta con qué frecuencia aparece cada una en textos muy distintos: novelas de Jane Austen o Victor Hugo, noticias del New York Times, Wikipedia, Twitter y transcripciones de radio hablada. En total, miles de millones de usos de palabras.

El sesgo oculto: hablamos más de seguridad

Aquí llega el hallazgo más llamativo. En todos esos canales, las palabras asociadas a la seguridad aparecen con mucha más frecuencia que las vinculadas al peligro. Los autores relacionan este patrón con un fenómeno conocido desde hace décadas, el llamado «principio de Pollyanna»: la tendencia del lenguaje humano a usar más palabras positivas que negativas.

Tradicionalmente, ese principio se interpretaba como una inclinación emocional hacia lo agradable. El nuevo trabajo propone leerlo de otra manera: lo que hay debajo sería un sesgo hacia la seguridad. Dicho de forma sencilla, quizá no es tanto que prefiramos hablar de cosas bonitas, sino de cosas que no nos ponen en riesgo. Como resume Dodds en la nota de prensa de la universidad:

«Las expresiones de seguridad son cruciales para todo el lenguaje.»

Los autores apuntan que este resultado encaja con la idea de que nuestras palabras conservan huellas de instintos de supervivencia muy antiguos: detectar amenazas, reconocer quién manda y anticipar lo que va a pasar habrían sido cuestiones vitales para nuestros antepasados.

Lo que el estudio no demuestra

Conviene leer esa última parte con prudencia. El propio trabajo no establece que la evolución haya causado directamente el sesgo hacia la seguridad; solo señala que los datos son compatibles con esa posibilidad. Es una hipótesis sugerente, no una conclusión probada.

Además, el análisis se basa en puntuaciones de palabras y en corpus concretos, mayoritariamente en inglés, a partir de fuentes como prensa, literatura, enciclopedias y redes sociales. Habrá que ver si el patrón se mantiene con la misma fuerza en otros idiomas y culturas. Tampoco significa que el modelo VAD quede obsoleto de un día para otro: sigue explicando una parte importante del significado, y muchas herramientas actuales se apoyan en él.

Una versión previa del trabajo circulaba desde 2021 como preprint en arXiv; la publicación en Science Advances llega tras la revisión por pares.

Referencia: Dodds, P. S., Danforth, C. M. et al. «Ousiometrics: The essence of meaning aligns with a power-danger-structure framework instead of valence-arousal-dominance». Science Advances (2026). DOI: 10.1126/sciadv.adr4039. Fuente divulgativa: nota de prensa de la Universidad de Vermont recogida por ScienceDaily.

Por qué importa

La forma en que medimos el significado no es solo una cuestión académica: está detrás de los programas que analizan opiniones en redes, los estudios sobre el tono de las noticias y muchas herramientas de procesamiento del lenguaje. Si poder, peligro y estructura describen mejor lo que comunican las palabras, esas herramientas podrían afinar su lectura de los textos. Y, de paso, el estudio ofrece una idea curiosa sobre nosotros mismos: cuando hablamos, quizá estemos buscando sobre todo sentirnos a salvo.

FuentesResumen propio de la redacción a partir de las fuentes citadas; no es una traducción.

Texto generado con inteligencia artificial a partir de las fuentes citadas, sin revisión humana individual (Reglamento UE 2024/1689, art. 50). Las fotos llevan su crédito y licencia; las marcadas como realzadas se han retocado con IA sin alterar su contenido.

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