EDICIÓN Nº 051 · Miércoles 4 nov 2026
Ciencia

Confirman el altermagnetismo, el tercer tipo de magnetismo, con rayos X

Un equipo liderado por SLAC ha detectado en el telururo de manganeso una huella quiral que solo puede venir del altermagnetismo, el tercer tipo de orden magnético que se propuso en 2022.

Redacción2026-11-04altermagnetismo · física de materiales · espintrónica · rayos X · SLAC
ESRF Grenoble 1
Foto: Brücke-Osteuropa · Public domain · Wikimedia Commons · realzada con IA
Sphalerite replacing Bonneterre Dolostone (Magmont Mine, New Lead Belt, Bixby, Missouri, USA) 2 (26526443447)
Foto: James St. John · CC BY 2.0 · Wikimedia Commons

Durante casi un siglo, los manuales de física han dividido los imanes en dos grandes familias. En los ferromagnetos, como el imán de la nevera, los espines de los electrones se alinean todos en la misma dirección y suman un campo magnético que se nota. En los antiferromagnetos, los espines se alternan arriba y abajo y se anulan entre sí, así que desde fuera el material parece no ser magnético. En 2022 se propuso una tercera categoría, el altermagnetismo. Ahora un equipo internacional encabezado por investigadores del SLAC National Accelerator Laboratory (Estados Unidos) presenta en la revista Science lo que considera una confirmación experimental sólida de que existe.

Este artículo es un resumen propio del trabajo y de la nota de prensa de SLAC, no una traducción.

Ni ferro ni antiferro: qué es un altermagneto

Visto de lejos, un altermagneto se parece mucho a un antiferromagneto. Sus espines también se alternan arriba y abajo, y su magnetización neta es cero. La diferencia está en el entorno de cada espín. En un altermagneto, la estructura cristalina que rodea a los espines que apuntan hacia arriba está girada respecto a la que rodea a los que apuntan hacia abajo. Ese pequeño giro rompe una simetría que sí tienen los antiferromagnetos convencionales. Según la teoría, por eso el material puede comportarse en algunos aspectos como un ferromagneto aunque no tenga un campo magnético apreciable.

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Foto: Brücke-Osteuropa · Public domain · Wikimedia Commons

El material elegido fue el telururo de manganeso (MnTe). Durante décadas se consideró un antiferromagneto normal, pero estudios recientes apuntaban a que podía ser un altermagneto. El autor principal, Daniel Jost, científico asociado de SLAC y del Stanford Institute for Materials and Energy Sciences, explica que en 2024 ya había indicios fuertes a favor, aunque todavía faltaba una pieza del rompecabezas.

Cómo lo han comprobado: luz que gira a izquierdas y a derechas

La pieza que faltaba era la quiralidad, es decir, que la estructura magnética tenga una «mano», como la diferencia entre un guante izquierdo y uno derecho. Para detectarla, el equipo usó rayos X con polarización circular, que giran hacia la izquierda o hacia la derecha. La idea es sencilla. Un material quiral dispersa de forma distinta los dos tipos de haz, y uno no quiral los trata igual.

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Foto: Brücke-Osteuropa · Public domain · Wikimedia Commons

Los experimentos se hicieron en la línea ID32 de la Instalación Europea de Radiación Sincrotrón (ESRF), en Grenoble (Francia), que produce rayos X con una polarización muy controlada. Al comparar cómo dispersaba el MnTe cada haz, los investigadores vieron una diferencia clara. Esa respuesta quiral es la que predice el altermagnetismo y no debería aparecer en un antiferromagneto convencional. El título del artículo habla de un «altermagnón quiral». Un magnón es una onda que se propaga por la red de espines del material, y aquí esas ondas muestran la asimetría que se buscaba.

El equipo hizo una primera medición en 2024. A principios de 2025 volvió al sincrotrón, repitió las medidas y obtuvo los mismos resultados. Jost lo resume así:

«Creemos que nuestros resultados aportan una confirmación experimental sólida de que esta tercera fase, el altermagnetismo, es real». Daniel Jost, SLAC

Rachel Nickel, investigadora posdoctoral de la ESRF y coautora, ayudó a diseñar el experimento. Destaca la rapidez con la que se ha pasado de la propuesta teórica a la comprobación en el laboratorio.

Lo que todavía no sabemos

El hallazgo es fundamental y no tecnológico. Conviene tener en cuenta varias cosas:

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Foto: Libor Šmejkal · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons
  • Es un solo material. El trabajo confirma el comportamiento altermagnético en el MnTe. Hará falta estudiar otros candidatos para conocer bien la familia.
  • Todavía no se puede controlar. Según SLAC, el siguiente paso es aprender a manipular los estados altermagnéticos con estímulos externos, como la luz o la electricidad. Sin ese control no hay dispositivos.
  • Las aplicaciones están lejos. La propia nota de prensa admite que hará falta mucho desarrollo antes de que estos materiales se usen de forma generalizada.

El trabajo lo firman Daniel Jost, Resham Babu Regmi, Eder G. Lomeli, Samuel Sahel-Schackis, Monika Scheufele, Marcel Neuhaus, Rachel Nickel, Flora Yakhou, Kurt Kummer, Nicholas B. Brookes, Lingjia Shen, Georgi L. Dakovski, Nirmal J. Ghimire, Stephan Geprägs y Matthias F. Kling. Se titula «Chiral altermagnon in MnTe» y se publicó en Science en 2026, vol. 394, n.º 6823, p. 541 (DOI: 10.1126/science.adv3196). Parte de la financiación procede de la Oficina de Ciencia del Departamento de Energía de EE. UU.

Por qué importa

La espintrónica busca guardar y mover información usando el espín de los electrones además de su carga, lo que podría dar memorias más rápidas y que gasten menos energía. Los dos tipos clásicos de imán tienen problemas para esto. Jost explica que los ferromagnetos se alteran con demasiada facilidad por campos magnéticos externos y que los antiferromagnetos son prácticamente invisibles, es decir, muy difíciles de leer. Los altermagnetos prometen reunir lo mejor de ambos. Como no tienen magnetización neta, son estables, y al mismo tiempo podrían transportar información de forma eficiente. Confirmar que existen no da todavía ordenadores más rápidos ni centros de datos más eficientes, pero sí ofrece una base experimental firme para investigar en esa dirección. Además, obliga a reescribir un capítulo de los libros de física que parecía cerrado desde hace casi 90 años.

FuentesResumen propio de la redacción a partir de las fuentes citadas; no es una traducción.

Texto generado con inteligencia artificial a partir de las fuentes citadas, sin revisión humana individual (Reglamento UE 2024/1689, art. 50). Las fotos llevan su crédito y licencia; las marcadas como realzadas se han retocado con IA sin alterar su contenido.

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