Betelgeuse tiene una compañera oculta que agita su atmósfera, según la radio
Las observaciones del VLA y de ALMA indican que Siwarha, una estrella compañera invisible, cruza la atmósfera de Betelgeuse y la estira según en qué punto de su órbita se encuentra.

Betelgeuse, el hombro rojizo de Orión, es una de las estrellas más vigiladas del cielo. Entre finales de 2019 y principios de 2020 perdió buena parte de su brillo en lo que se llamó la Gran Atenuación, y desde entonces los astrónomos no le quitan ojo. Un estudio nuevo hecho con radiotelescopios aporta otra pieza al rompecabezas: una estrella compañera llamada Siwarha estaría atravesando la enorme atmósfera de la supergigante roja y dejando huella en su forma.
El trabajo lo dirige Lynn D. Matthews, del Observatorio Haystack del MIT, con coautores del Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian, la Universidad de Mánchester y el Observatorio Europeo Austral (ESO). Se ha publicado en The Astronomical Journal. Este texto es un resumen propio a partir del estudio y de la nota difundida por el NRAO y ALMA. No es una traducción.
Cómo se ha observado
El equipo combinó datos de dos instalaciones: el Karl G. Jansky Very Large Array (VLA), en Nuevo México, y ALMA, en el desierto de Atacama (Chile). Entre 2021 y 2026 tomaron medidas en siete frecuencias de radio, de 22 a 485 GHz. Cada frecuencia permite ver una capa distinta de la atmósfera de la estrella, de modo que el conjunto funciona como un corte en capas, desde justo encima de la superficie visible hasta varias veces el radio estelar.

Betelgeuse es tan grande que, en radio, se resuelve su disco. Eso permite estudiar algo más que su brillo: también su forma. Así encontraron que, a esas longitudes de onda, la atmósfera aparece a veces ligeramente ovalada, y midieron cómo cambiaba ese achatamiento con el tiempo.
Una compañera que deja estela
Lo llamativo es que esos cambios de forma parecen ir al compás de la compañera. Según el estudio, Betelgeuse se ve más estirada cuando Siwarha debería estar en su máxima separación aparente vista desde la Tierra, y más redonda cuando se espera que pase por delante o por detrás de la supergigante.

La existencia de Siwarha (el nombre significa «su brazalete») se propuso en 2024 para explicar un ciclo de brillo de unos 2.100 días en Betelgeuse. Después la apoyaron trabajos de imagen directa y de espectroscopía. Según las estimaciones, orbita a solo unas dos veces el radio de Betelgeuse, una distancia tan pequeña que la coloca dentro de la atmósfera extendida de la estrella. La nota de prensa lo compara con una lancha rápida que corta el agua: a su paso dejaría una estela que perturba el gas, y su gravedad deformaría las capas exteriores.
«Esta compañera orbita tan cerca de la estrella que en realidad atraviesa su atmósfera extendida», explica Lynn D. Matthews.
Hay un detalle importante: Siwarha no aparece en los datos de radio. Los cálculos del equipo indican que sería entre decenas y cientos de veces demasiado débil para detectarla a esas frecuencias. Las pruebas son, por tanto, indirectas: se ve el efecto, no el objeto.
Una atmósfera que se ha recuperado
El estudio también da noticias sobre la salud de Betelgeuse tras la Gran Atenuación. Meses antes de aquel episodio, un trabajo anterior del mismo grupo había medido temperaturas anormalmente bajas en sus capas exteriores. Ahora, a unas 2,7 veces el radio de la estrella, el gas tiene una temperatura de brillo de unos 3.500 K, comparable a la de su superficie. Es decir, esa zona de la atmósfera ha vuelto en gran medida a la normalidad.

Las frecuencias más altas de ALMA, que se asoman más cerca de la superficie, mostraron además una capa fría con temperaturas de hasta unos 2.200 K, más de mil grados por debajo de la fotosfera. Encaja con la llamada «MOLsfera», una envoltura de gas molecular situada entre la superficie visible y la cromosfera que hasta ahora se había estudiado sobre todo en el infrarrojo.
Limitaciones
- La relación entre la órbita de Siwarha y las deformaciones es una correlación muy sugerente, pero los propios autores piden más datos para confirmarla.
- Las observaciones cubren solo parte de la órbita; haría falta seguirla entera, sobre todo en frecuencias aún poco exploradas.
- La compañera no se detecta directamente en radio, así que su influencia se deduce de cómo cambia la forma de Betelgeuse.
Los investigadores ven en el futuro Next Generation Very Large Array, todavía en desarrollo, una herramienta clave para seguir este baile con más detalle.
Por qué importa
Betelgeuse es un laboratorio cercano para entender cómo envejecen y pierden masa las estrellas gigantes, y sus caprichos de brillo han dado pie a mucha especulación. Si se confirma que una compañera removiendo su atmósfera explica parte de lo que vemos, habrá que interpretar de otra manera su comportamiento y, por extensión, el de otras supergigantes rojas. Además, el estudio demuestra que combinando radiotelescopios se puede «ver» indirectamente un objeto que no se detecta, solo por el rastro que deja a su paso.
Fuente: L. D. Matthews, A. K. Dupree, A. M. S. Richards y W. R. F. Dent, «New Spatially Resolved Observations of Betelgeuse from the VLA and ALMA: Evidence for Atmospheric Perturbations from a Close Companion», The Astronomical Journal 172 (3): 184, 2026. DOI: 10.3847/1538-3881/ae953d. Vía ScienceDaily y NRAO.
- A hidden star is plowing through Betelgeuse's atmosphere, new evidence suggests — ScienceDaily
- What Lurks Within the Shadows of Betelgeuse — NRAO
- New Spatially Resolved Observations of Betelgeuse from the VLA and ALMA: Evidence for Atmospheric Perturbations from a Close Companion — The Astronomical Journal
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